Mercado abierto

Metonimias y moléculas

Mientras España entera andaba en las procesiones (andar es una manera de decir que muchos estaban tirados a la bartola, necesario oigan si se trata de cargar las pilas para después ser más productivos más allá de la productividad oculta de la suele hablar el profesor Tamames), pues eso, que mientras media España estaba tirada a la bartola y la otra media escuchaba saetas, descubrí que lo de llamar Teddy a los ositos de peluche viene del presidente estadounidense Roosevelt. De Theodore, un Theodore que se negó a disparar a un oso (de los de verdad) bien colocado durante una cacería, y cuyo gesto le valió que una empresa tuviese la oportuna idea de comercializar ositos bajo el nombre de Teddy en su honor (ahora que lo pienso, en nuestro país tenemos cajas de pastas de mantequilla con la imagen de la presentación de Letizia en sociedad).

La metonimia tiene su vínculo con la economía, no se crean. Se trata de ahorrar. Palabras, pero ahorrar al fin y al cabo

El caso es que hasta la fecha yo solo le atribuía a Roosevelt el vínculo con los panamás, con los sombreros Panamá. Que ni son panameños de origen ni son estadounidenses, son ecuatorianos y adquirieron la doble nacionalidad después de que el presidente Roosevelt se pusiese uno al visitar el Canal de Panamá a principios del siglo XX, los periodistas le inmortalizasen en una una foto y esta diese la vuelta al mundo. Y a partir de entonces empezó a llamarse al objeto con el nombre del lugar, a la parte por el nombre del todo, la metonimia de toda la vida que los profesores de lengua se afanaban en explicarnos. Vaya, que decimos póngame un vino cuando deberíamos decir póngame un vaso de vino.

La metonimia tiene su vínculo con la economía, no se crean. Se trata de ahorrar. Palabras, pero ahorrar al fin y al cabo. En la vida siempre buscamos el ahorro (aunque en el caso de los políticos no lo tengo tan claro). La naturaleza busca el ahorro. Y es así como rozando la cuarentena aprendí que los átomos se juntan en moléculas para ahorrar energía. Si me lo hubiera explicado de esta manera el profesor, con esta carga económica, a lo mejor hasta hubiera acabado estudiando Ciencias (igual que si hubiesen profundizado en el crac del ´29 al contextualizar Poeta en Nueva York de Lorca; pero supongo que la EGB tampoco era el sistema perfecto de educación). El caso, que ha sido una Semana Santa de metonimias y moléculas, o mejor dicho, han sido unos días de ahorro energético mientras media España andaba de procesiones.


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