Mercado abierto

Gráficos de película

Las bolsas hacen lo que quieren las manos fuertes. Son las grandes sumas de dinero las que tienen la capacidad de mover un precio. Ni usted ni yo podemos hacer eso, en cuanto que somos manos débiles. Si queremos estar en mercado tenemos dos opciones: una es ceder la decisión de gestión de nuestro capital, suscribiendo un fondo o contratando a un asesor que decida por nosotros, y la otra es operar en el mercado según nuestro criterio. En ambos casos hace falta una metodología de trabajo, que puede apoyarse en aspectos fundamentales de compañías o países, o en el estudio de los precios de los activos sobre los que se opera (hay quien conjuga ambas posibilidades). Esta segunda vía se conoce en el mercado como análisis técnico. Son muchas las personas que descartan el uso del análisis técnico alegando que no entienden los gráficos o explicando que no le resultan útiles; hay quien simplemente prefiere otro tipo de análisis. Cualquier argumento es válido y respetable. A mí me resulta más sencillo entender lo que le sucede a la economía de un país a través de sus datos macro; también me encuentro más a gusto cuando conozco el momento que atraviesa una empresa a través de su cuenta de resultados. Y sin embargo, simpatizo mucho con análisis técnico, con el análisis de los precios.

Un gráfico es como una película, solo que en lugar de ser una sucesión de fotogramas es una sucesión de precios, si lo prefieren, una sucesión de momentos en los que compradores y vendedores se han puesto de acuerdo para intercambiar un activo a un precio determinado

Un gráfico es como una película, solo que en lugar de ser una sucesión de fotogramas es una sucesión de precios, si lo prefieren, una sucesión de momentos en los que compradores y vendedores se han puesto de acuerdo para intercambiar un activo a un precio determinado. Si observando a las personas podemos hacernos una idea de su comportamiento o reacción ante un hecho, ¿tan descabellado es pensar que con los precios, decididos por personas, puede pasar lo mismo? Y no hablo de jugar a adivinos. Hay quién reniega del análisis técnico diciendo que si realmente fuera útil, los que analizan los gráficos se habrían retirado a una isla desierta tras ganar millones; ese argumento me parece facilón. Me refiero a estudiar precios, a estudiar dónde sale papel y dónde entra dinero. El matemático Juan Ignacio Crespo dice que todo está en los gráficos. Todo no lo sé; mucho desde luego que sí. Los precios los acuerdan personas, o máquinas programadas por personas o que toman las decisiones en base a algoritmos que han usado las decisiones de las personas como referencia.

El problema es que no todo el mundo interpreta los gráficos de la misma manera. Por volver al símil cinematográfico, donde unos ven una obra maestra, otros ven una película de serie b. ¿Quién tiene razón? Cuando una empresa no cumple con la expectativa de resultados, cuando un país crece menos de lo previsto, encajamos bien una explicación que justifiqué por qué no pasó lo que creíamos. Pero cuando se trata de análisis técnico, no sé por qué, no se encaja tan bien que no haya sucedido el escenario planteado. A veces el problema es que quien habla de mercado tras mirar un gráfico es como un mero crítico de cine, que opina pero no firma una producción (que no opera, vaya); otras veces el error parte del sistema de análisis que se ha utilizado (los que saben del tema dicen que se perfecciona con los años); en ocasiones, un plan de trading no sale bien porque nos obcecamos en pronosticar que el precio va a ir a dónde nosotros queremos; supongo que también sucede que igual que las personas nos sorprenden, el precio, tan humano, también lo hace.

El análisis fundamental no ha perdido prestigio porque va a acompañado de explicaciones. Creo que es bueno que suceda lo mismo con el análisis técnico, más allá del acierto.


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