Las ofertas de trabajo más abusivas

Se busca esclavo para trabajar en España

Anuncio 'rebelde' aparecido en Milanuncios.com
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El pasado 21 de julio tres periodistas españoles, Antonio Pampliega, José Manuel López y Ángel Sastre fueron secuestrados en la ciudad de Alepo (Siria) mientras cubrían el tortuoso conflicto de la zona. Algún medio abrió portada al día siguiente conmovido por la exclusiva y haciendo caso omiso de la cautela que exigían sus familiares. Hoy, respetando esa prudencia, nada se sabe, nada se escribe, nada se avanza sobre la situación de los tres reporteros de guerra desaparecidos. 

Aquellos tres periodistas no eran la punta de lanza de sus medios, no viajaban a París en primera con todo un equipo de técnicos para hacerse un Selfie con las flores de una tragedia cercana. Aquellos periodistas eran freelance, cubrían por su cuenta y riesgo, pagando sus gastos y por una miseria el conflicto más peligroso del mundo.

Tan solo un año antes uno de ellos, Antonio Pampliega, denunciaba en su Twitter el importe que le pagaban los mismos medios que luego le lloraron con hipocresía. 35€ por crónicas de guerra desde primera línea de conflicto. Lo mismo que gana el presidente de telefónica por medio segundo de su espectacular trabajo. La resignación del periodista no es más que una muestra endémica de la precarización del mercado laboral en general y del periodismo en particular que ni importa ni conmueve a la asociación que defiende los derechos de los periodistas de Madrid.

Este es solo un ejemplo de la injusticia social de nuestro podrido mercado laboral. La fragmentación, el fetichismo por las macrocifras, la liberalización del mercado y sus miserias esconden un montón de historias personales de esclavismo consentido e impotencia que hemos asumido como nuestras. Como si parte de nuestra cultura del esfuerzo por salir de la crisis sea admitir la extorsión, la precarización o el sobrevivir como se pueda y sin ningún privilegio dentro del verdadero mercado negro del trabajo.

Parece que solo importa que la estabilidad de esas macrocifras mantenga tranquilos a los de fuera. No incomoda lo que realmente esconden la manipulación de esos números y de la realidad.

Eufemismos de mierda#ofertasdemierda Posted by Ofertas de Mierda on lunes, 17 de agosto de 2015

Un reciente estudio de infojobs recalca que más de la mitad de los becarios mayores de 30 años trabaja gratis para sus empleadores. Bajo la legalidad de un contrato de formación se esconden muchas de las veces prácticas abusivas de empresas que exprimen a sus trabajadores apoyados por la legalidad vigente.

No es solo una apreciación del vulgo. Un informe de la Agencia Europea de Derechos Fundamentales denuncia que la explotación laboral grave "está generalizada en España y la UE" en sectores como el agrícola, construcción, hotelero y servicios de catering y trabajo doméstico. Allí es más fácil convencer a inmigrantes desesperados o parados de larga duración.

Sara M. Bernard es periodista y escritora. Ha publicado el libro: ”Los versos del hambre: Generación 30”. Una crónica en primera persona de la precariedad laboral de la generación más preparada de la historia... preparada para fracasar de manera brillante en un sistema que no funciona. Sara ha llegado a trabajar por 0,90€ el artículo, por mera visibilidad o de prueba sin ningún tipo de contrato. La necesidad y el miedo han podido más que la dignidad.

Ella lo tiene claro:

“La crisis y reforma del mercado laboral se han dado la mano. Siempre han existido ofertas precarias, según sectores; al menos desde mi experiencia, ya estaba ahí la denominada cultura del trabajo en España y del empresario prototipo al que no le importa el capital humano [...] La reforma laboral y la crisis, como excusa para exprimir más las condiciones de trabajo, han ayudado a que se oferten de manera visible todo tipo de puestos dudosos”

El machista vanidoso

Cuando el esclavismo está generalizado en la cultura popular no hay reparos en publicar ofertas denigrantes aprovechando la precarización de tiempos de crisis. Vender formación, relevancia o visibilidad a cambio de sueldo cero es la excusa perfecta  para empleadores sin escrúpulos. Algunos de ellos ya tienen experiencia como vendedores de humo.

Alvaro Reyes es un “gurú de la seducción” que aprovecha las redes sociales para hacer coaching de machismo. Todo precioso. Cursos rancios para ligar en discoteca por 300€. Tiene su público. Ese es el principal problema. Esta es la última oferta de trabajo que ha publicado en su facebook:

El arquitecto ganga

Si hay una profesión afectada por los estragos de la crisis esa es la de arquitecto. Desde que se liberaron las tarifas (antes eran precios fijos de contratación y si no pagabas al arquitecto no recogías el proyecto visado en el colegio de arquitectos) el mercado se ha convertido en una subasta a la baja por servicios profesionales. Con la caída de proyectos y obras por el estallido inmobiliario los recién licenciados y arquitectos en paro se han vendido como camareros del diseño, provocando una caída de honorarios escandalosos. No hay que olvidar que si hay ofertas de este estilo es porque hay demanda que las acepta. En la segunda oferta hay ya 400 inscritos.

Cuando el empleador sin escrúpulos es la administración

Lo peor de esta moderna esclavitud es la institucionalización de la ignominia. Cuando es tu propio Estado o una administración pública la que te vende la normalidad del trabajo tiranizado, ofreciendo esclavitud o sirviendo de intermediario. Una forma de convertir en costumbre las prácticas de empleadores mafiosos que solo tienen que hacer de espejo de las ofertas oficiales.

Pagar por trabajar. Un sueño hecho realidad

Cuando el límite es la costumbre en un mercado tan competitivo no es extraño que alguien lo sobrepase. Ya no es trabajar sin remuneración a cambio de visibilidad, marca o en nombre de algún tipo de prácticas dudosas. Lo nuevo es pagar para trabajar a cambio de… espera ¿A cambio de qué?

Esta costumbre sorprende pero funciona. El precio por ofrecerte un visibilidad tiene caché variable y depende del ‘prestigio’ de la empresa, así que es normal que estos ladrones te pidan dinero. Tanto es así que ya hay gente desesperada que directamente ofrece dinero para lograr colocar a sus hijos desamparados por la crisis. El siguiente anuncio se publicó hace unas semanas en el Heraldo de Aragón:

El padre, un pensionista desesperado, explicaba sin escrúpulos los motivos que le llevaron a publicar el anuncio.

“Mi hijo está desesperado. Como padre, no puedo ver su dolor sin hacer nada. Puede que el anuncio me haga parecer indigno pero hace tiempo que perdí la vergüenza”.

Soy explotador pero también machista

A veces la explotación se engorda con otro pecado capital. Empleadores que aprovechan su posición de privilegio para discriminar también en nombre del sexo en ofertas de dudosa legalidad. Ofertas de azafata de congresos con una talla de pecho determinada, secretarías o modelos a gusto del empresario de turno que no disimulan a la hora de hacer públicas sus exigencias.

fuente:eldiario.es

 fuente: sevillaactualidad

Otras veces, sin ser machistas las ofertas rayan lo grotesco. ¿Para qué están los maniquíes?

También puedes operarte las tetas, hacerte un lifting o ponerte algo de bótox a cambio de ser azafata en nuestro stand. Lo del contrato si eso ya veremos...

vía

Periodistas de garrafón

Quizás el gremio más martirizado por la precarización. Los tres periodistas freelance desaparecidos como síntoma de autodestrucción. La digitalización del periodismo y la ‘recalificación’ del papel ha inundado el mercado de abusos de todo tipo. Ofertas de periodismo a granel que han roto cualquier atisbo de periodismo digno.

En Ofertas de Mierda nos gusta lo duro. Por ejemplo, trabajar de periodista a cambio de 50€ al mes. A disfrutar del... Posted by Ofertas de Mierda on lunes, 13 de julio de 2015

Uno de los síntomas que ayuda a calibrar mejor el estado de este problema de precariedad generalizada es el número y estilo de las demandas de empleo precario. El cómo se venden los parados más desesperados. Hasta que no aprendamos a decir que no, no podremos ser verdaderamente libres.


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