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Cifuentes se apropia de Telemadrid: destierra a los hombres de Aguirre y evita el dominio de PSOE y Podemos

El plan trazado por PP y C’s para despolitizar Telemadrid imposibilitará que la izquierda tome el control de la cadena y readmita a los 861 despedidos por el ERE de 2013. La jugada también permitirá fulminar por la vía rápida a los hombres fuertes de Aguirre y González.

Cristina Cifuentes y Esperanza Aguirre
Cristina Cifuentes y Esperanza Aguirre EFE

El pacto alcanzado entre el Partido Popular y Ciudadanos para que Cristina Cifuentes pueda ser investida como presidenta de la Comunidad de Madrid incluye varios párrafos en letra pequeña que, en el caso de Telemadrid, resultan especialmente determinantes. El acuerdo entre ambos partidos contempla la despolitización de esta televisión pública, algo que dará cumplimiento a las lógicas demandas de la oposición, pero que esconde una intención bien distinta: la de recuperar el control del Consejo de Administración de la cadena, perdido por el PP en las elecciones del pasado 24 de mayo.

La hoja de ruta proyectada entre bambalinas por ambos partidos pasa por modificar la Ley Audiovisual autonómica para impedir que las fuerzas con representación en la Asamblea de la Comunidad de Madrid propongan como miembros de este órgano a comisarios políticos. A gente de su cuerda que defienda sus intereses por encima de los de la cadena.

Tanto el Partido Popular como Ciudadanos han asegurado que su intención es la de implantar en Telemadrid un modelo similar al de la BBC, en el que los consejeros sean elegidos por sus méritos profesionales, en lugar de por los servicios prestados a una formación política. Pero detrás de esta maniobra hay una intención oculta: la de evitar que PSOE y Podemos disfruten de la mayoría en el Consejo que las urnas les habían otorgado.

Hasta ahora, la composición de este órgano dependía de los resultados de las elecciones autonómicas, de modo que según el número de escaños que obtuviera cada partido, tenía la potestad de proponer a un número concreto de consejeros. Tras el 24-M, el PP y el PSOE podían designar a 3 miembros cada uno, por 2 de Podemos y 1 de Ciudadanos.

Con el cambio de ley, Cifuentes evitará que los dos partidos de izquierda dispongan de mayoría absoluta y puedan cumplir con su promesa electoral de readmitir a los 861 despedidos por el Expediente de Regulación de Empleo (ERE) de 2013, cuyo coste anual estimado es de 45 millones de euros, tal y como se deduce de los datos proporcionados por las fuentes oficiales de Telemadrid. 

Cifuentes evitará que PSOE y Podemos readmitan a los 861 despedidos en el ERE de 2013

Fuentes de Ciudadanos presentes en la negociación entre ambos partidos han asegurado a Vozpópuli que el plan que han concebido pasa por acometer este cambio legal durante las primeras semanas de la legislatura, de modo que la izquierda no tenga ni un sólo día el dominio sobre el Consejo de Administración de Telemadrid. Pero, además, la tramitación exprés de esta nueva normativa permitirá a Cifuentes deshacerse por la vía rápida de los hombres de Esperanza Aguirre e Ignacio González en la cúpula de la cadena.

Una limpia de los directivos de la línea dura del PP

Sobre estos directivos pesa la acusación de haber convertido Telemadrid en una herramienta de propaganda de la línea más dura del Partido Popular, algo que ha menguado su influencia entre los sectores de la sociedad madrileña que no comulgan con estos mensajes y, por consiguiente, ha provocado que los datos de audiencia de la cadena sean "paupérrimos". Sin ir más lejos, en marzo, su share fue del 3,8 %, muy inferior a la media de las televisiones autonómicas de FORTA.

Especialmente señalado está su director general, Ángel Martín Vizcaino, amigo personal de Ignacio González, que será cesado en cuanto se conforme el nuevo Consejo de Administración. Fuentes de la cadena también estiman que será fulminado de su puesto Agustín de Grado, responsable de los informativos durante la última década y una de las figuras que más críticas ha recibido por el sesgo pro PP de las noticias. "Hay que recordar, además, que De Grado disparó a discreción contra Gallardón cuando libraba su guerra contra Aguirre. En ese momento, Marisa González era la directora de Comunicación de este político. Ahora lo es de Cifuentes. Es decir, que se puede decir que está en el tiempo de descuento en su cargo", destacan estos informantes.

Desde el punto de vista de Ciudadanos, también interesa que estos cambios se produzcan con la máxima celeridad, pues eso permitirá a esta formación lanzar a la sociedad el mensaje de que "ha conseguido despolitizar una de las cadenas más asociadas a un color político" y, en definitiva, de que los intereses de la sociedad están por encima de los suyos.

Ahora bien, son conscientes de que la izquierda iniciará una dura campaña para acusarles de haberles arrebatado en los despachos lo que ganaron en las urnas -el control del Consejo-, así como de haber bloqueado el regreso a esta televisión autonómica de todos los despedidos en el ERE. "Su propuesta es de todo menos convincente, pues, apuestan por sacar a los políticos de Telemadrid, pero quieren hacer los nuevos programas y los nuevos informativos con la misma gente que ha sido cómplice de la actual directiva y ha arrinconado en los informativos casos como el del ático de Ignacio González o la (Operación) Púnica. No tiene mucha consistencia su argumento", critican fuentes sindicales.


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