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Telefónica rescata a Prisa con la vista puesta en los contenidos de Canal +

La operación reprime a su principal competidor en Latinoamérica, Carlos Slim, interesado en elevar su participación en el grupo de comunicación.

Telefónica desembarca en el capital de Grupo Prisa como salvador de un imperio que se desmorona y que por sí solo es incapaz de salir adelante. La empresa de telecomunicaciones comprará hasta 100 millones de euros en bonos convertibles, los cuales sumados al canje de 334 M€ de activos por deuda al que ha accedido la banca acreedora sindicada (HSBC, La Caixa y Banco Santander), alivian, aunque no solucionan, el pozo sin fondo de números rojos de 3.400 M€ que acumula el grupo de comunicación del que es consejero delegado Juan Luis Cebrián. Ambas operaciones, no obstante, deben pasar el filtro de la Junta General de Accionistas de Prisa del próximo 30 de junio. 

Pero bajo las ruinas de la compañía fundada por Jesús Polanco todavía reluce algún un tesoro mediático que la crisis económica y la gestión de los ejecutivos de Grupo Prisa no se han llevado por delante: Canal +, la marca con la que se comercializa ahora Digital+, la plataforma de televisión de pago cuyo accionariado está controlado en un 56% por Prisa, un 22% por Telefónica y otro 22% por Mediaset España. Es rentable y aporta gran parte de los números negros a Prisa. Cuenta, además, con cerca de dos millones de abonados que suponen una base comercial solida para el desarrollo de negocios paralelos vinculados a las nuevas tecnologías de la mano de la telefonía e internet. 

Varias fuentes y actores implicados coinciden en señalar que la inyección de 100 M€ es la antesala de una operación de mayor peso relacionada con Canal +. César Alierta, presidente de Telefónica, ambiciona la plataforma para completar la oferta de su televisión digital Imagenio, proyecto que no termina de alcanzar las cotas que la cotizada aspira que alcance. Al parecer, los derechos del fútbol también están por medio, y son un aliciente a mayores más que interesante. Pero Mediaset España, con su CEO Paolo Vasile a la cabeza, también quiere tener el control de esa parte de la tarta que resiste la crisis y que es un estupendo complemento para su negocio de televisión en abierto. Más, ahora, que la época de vacas flacas se ha agudizado en el mercado publicitario. Cebrián, por su parte, no quiere desprenderse del 56% que controla Prisa, pero no tiene más remedio dada la astronómica deuda. Su objetivo es sacar el mejor precio, pero parece que lo tiene difícil. Los bancos todavía no han entrado en el accionariado, pero son ya los que mandan. Todo lo que rebaje la deuda será bienvenido.

Históricamente Telefónica ha estado muy interesada en la plataforma de abonados de la televisión de pago de la actual Prisa, recuerdan fuentes del sector que señalan que Telefónica ha salido en auxilio de Prisa con el objetivo de frenar la entrada de empresas de telecomunicación extranjeras (entre las que hay europeas) que ven que la acción de Prisa está a tiro de piedra y que querrían recalar en el mercado español. Añaden, además, que la relación entre Cebrián y Alierta “es muy buena; se entienden perfectamente”. “Se han producido presiones de muy diverso índole, desde las políticas a las de los clubes de fútbol, para que Prisa vaya al rescate de Telefónica.  Es el primer paso para fusionar Digital + e Imagenio”, hacen hincapié otras fuentes.

Evitar que Slim se haga con el control

“En el trasfondo de la operación comunicada por Prisa a la CNMV está el interés de Telefónica por ampliar su oferta comercial para vender un servicio cuádruple: internet, telefonía fija, telefonía móvil y contenidos premium de televisión de pago”, aseveran fuentes cercanas a Telefónica que explican que la compra de bonos se ha resuelto más rápido que la de Canal + para frenar las pretensión de Carlos Slim, mexicano dueño de Telmex y principal competidor en América de Telefónica, en aumentar su participación en Prisa (3,2%). Cabe destacar que Telefónica pasará a controlar hasta un 7% del grupo, mientras que los bancos rozarán un 20% -pasando ser los mayores accionistas- frente a los herederos de Polanco que serán diluidos hasta poco más del 15%.

Tanto la entrada de los bancos como la de Telefónica, no obstante, están supeditadas a aprobación en la próxima Junta General de Accionistas de Pirsa que se celebrará en segunda convocatoria el próximo 30 de junio. La jugada sobre Canal + e Imagenio deberá pasar, asismimo, el trámite correspondiente en la Comisión Nacional de la Competencia, estacia donde se cuence en la actualidad la madre del cordero de todo este negociado, ya que sin su visto bueno no será posible. La clave está en dar con una fórmula de comercialización para la que el regulador no encuentre trabas. 


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