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La sombra de un ERE vuelve a planear sobre los 6.400 trabajadores de la plantilla de RTVE

La congelación presupuestaria establecida para 2015 en RTVE, la disminición de la audiencia y el plan de bajas incentivadas que podría plantearse en las próximas semanas han hecho cundir en la plantilla la alarma por la posibilidad de que se produzcan nuevos despidos.

La incertidumbre gana peso cada día que pasa entre la plantilla de Televisión Española. La más que precaria situación económica que vive la casa, las presiones de Hacienda para que se tomen medidas de ahorro, los pobres datos de audiencia que obtienen sus canales –casi en mínimos históricos- y los movimientos que se han producido en sus puestos directivos durante las últimas semanas han hecho saltar las alarmas entre sus trabajadores, que ven planear sobre sus cabezas la fría hoja de un nuevo Expediente de Regulación de Empleo. La última noticia que ha levantado sus suspicacias es el más que probable establecimiento de un plan de bajas incentivadas.

En la plantilla, se encuentran preocupados ante la posibilidad de que la nueva dirección de la corporación esté abonando el terreno para plantear un ERE en los próximos meses. ¿Por qué? Porque, en la actualidad, el porcentaje de trabajadores que se encuentra cerca de la edad de jubilación es muy bajo, lo que abocaría a un más que probable fracaso a cualquier programa de bajas voluntarias, han afirmado fuentes de la casa consultadas por Vozpópuli.

El pasado miércoles, el nuevo presidente de RTVE, José Antonio Sánchez, se reunió con los representantes de la redacción para explicarles las líneas maestras de su proyecto al frente del ente público. En la conversación, que se produjo en un tono amigable y protocolario, no habló de despidos, pero los asistentes vieron algunos cabos sueltos en su discurso.

Un presupuesto pensado para una audiencia mínima

Sánchez escuchó sus dudas sobre la viabilidad de RTVE en un 2015 para el que su presupuesto permanecerá congelado, lo que obligará muy probablemente a volver a solicitar el auxilio de Hacienda antes del final del ejercicio, a su juicio. El presidente aseguró que el dinero que recibirá la corporación será más que suficiente para cubrir una audiencia como la actual. Este dato sorprendió a los trabajadores, que esperaban que los nuevos gestores fueran algo más ambiciosos en este sentido y se plantearan alcanzar, al menos, el 14 % del share.

Pero, en las redacciones de la casa, existe la sospecha de que este perfil bajo adoptado por Sánchez puede ser una coartada para justificar el despido de una parte de la plantilla. Básicamente, porque costear los salarios de 6.400 empleados (más del 40 % del presupuesto) para obtener una audiencia tan escasa resulta bastante difícil de justificar, lo que otorgaría al Gobierno un argumento más que convincente para justificar un severo adelgazamiento del ente.

Una mayor ideologización de los informativos

Uno de los asuntos que mantiene el ánimo de los trabajadores a flor de piel es el de los cambios que se han producido últimamente en los despachos del ente público. La sospecha de que el nuevo jefe de informativos, José Antonio Álvarez Gundín –procedente de La Razón- ha recibido la misión de dar un giro a la derecha al Telediario cobra una mayor intensidad cada día que pasa.

En la tarde del viernes, se produjo un estallido en la redacción de TVE, después de que se conociera el cese de los responsables de Economía, Sociedad e Internacional, así como de cuatro adjuntos de la sección de Nacional. Una vez trascendió la noticia, la jefa de Cultura presentó su dimisión y una buena parte de los empleados que realizaban el turno de tarde realizaron una sentada para expresar su disconformidad.

Entre las mesas de la redacción de los informativos, se da por hecho que, ante la llegada del 2015 electoral, el Partido Popular ha tomado las riendas de la situación y se ha asegurado el “control absoluto” de los contenidos de la casa, con el objetivo de que ningún verso suelto perjudique sus aspiraciones en las elecciones generales y autonómicas.

Desde el momento en que trascendió que Soraya Sáenz de Santamaría había elegido a José Antonio Sánchez para liderar RTVE, los trabajadores avisaron del peligro de que se produjera este cambio editorial, tal y como afirman que realizó durante su gestión de Telemadrid (2011-2013). También manifestaron que este exdirectivo de Telefónica fue el último responsable del ERE que culminó con el despido de 850 trabajadores de la televisión autonómica madrileña. En Televisión Española, no está confirmado que se vayan a producir despidos, pero en la plantilla el temor de que estos se produzcan crece cada día que transcurre.


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