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Abril-Martorell cobró más que Cebrián, Vasile o Silvio el año de su “espantada” de Prisa

La empresa registró unas pérdidas de 2.084 millones de euros en 2014, pero el ahora presidente de Indra cobró más que ningún otro consejero de las empresas de medios de comunicación cotizadas en España. Más incluso que Paolo Vasile y que su antiguo jefe, Juan Luis Cebrián.

Fernando Abril-Martorell, en una imagen de archivo
Fernando Abril-Martorell, en una imagen de archivo EFE

Los más de 2.200 millones de euros que el Grupo Prisa perdió en 2014 no fueron óbice para que uno de sus consejeros, Fernando Abril-Martorell, se convirtiera en el ejecutivo mejor pagado de todos los medios de comunicación cotizados en España. El nuevo presidente de Indra abandonó el pasado julio su puesto de consejero delegado de la empresa, después del insoportable deterioro que había sufrido su relación con su presidente, Juan Luis Cebrián. Pero, por esos pocos meses de trabajo, percibió 2,2 millones de euros entre retribuciones monetarias y en especie, lo que supuso un 37,5% más que el ejercicio anterior.

El último año de servicio de Abril-Martorell en Prisa fue más que rentable para el antiguo número dos de la compañía, si se tiene en cuenta que su retribución total fue mayor que la de cualquier otro ejecutivo de las compañías de medios de comunicación españolas. Consejeros delegados de empresas que declararon beneficios, como Paolo Vasile, de Mediaset (1,7 millones de euros) o Silvio González, de Atresmedia (1,5 millones), ganaron menos que este ejecutivo, cuyo contrato incluía algunas cláusulas que han hecho que su salida haya tenido un elevado coste para la editora de El País.

Abril-Martorell recibió 850.000 euros en metálico en concepto de consecución de objetivos

Una de las partidas que percibió, y que más llama la atención que se conceda en una empresa que declaró pérdidas milmillonarias el año pasado, es la que está ligada a la consecución de objetivos, que ascendió a 850.000 euros en metálico y a 759.257 euros en acciones de la compañía. Estas cantidades le correspondieron por su trabajo entre el 1 de enero y la fecha en la que se oficializó su salida, el 30 de septiembre, según se recoge en el informe de retribuciones de sus consejeros presentado hace unas horas por Prisa ante la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).

A estas sumas, hay que añadir los 500.000 euros que ganó Abril-Martorell en concepto de retribución fija, así como otros 83.320 que incluía su contrato como compensación por el acuerdo de no competencia contractual que mantenía con el grupo; y otros 92.000 que Prisa incluye en el epígrafe de "otros conceptos".

Una nefasta relación con Cebrián

La huida de Prisa por parte de Abril-Martorell se consideró en su momento como la crónica de una muerte anunciada, pues su relación con Juan Luis Cebrián se había deteriorado progresivamente hasta que, hace unos meses, se rompió definitivamente. Ese divorcio se escenificó en procesos fundamentales para la supervivencia de la compañía fundada por Jesús de Polanco, como el de la venta de Digital Plus a Telefónica, en el que mantuvieron posturas encontradas.

El momento en que Abril-Martorell abandonó Prisa se puede denominar como el de la post-refinanciación de su deuda -que hoy asciende a casi 2.600 millones de euros-, en el que la compañía ya había emprendido el duro proceso de venta de activos que ha continuado hasta la actualidad, y que le ha apartado de algunos de los negocios que otrora consideraba estratégicos a cambio de alejarse de un colapso con el que ha coqueteado demasiado a menudo desde hace unos años.

La deuda del Grupo Prisa asciende a 2.600 millones de euros y compromete seriamente su futuro

Entre las últimas operaciones que se cerraron antes de su salida se encuentra la venta de una parte de la editorial Santillana por 72 millones de euros; o el de una buena parte de su participación en Mediaset (que ahora es mucho menor y no incluye asientos en su Consejo de Administración) por 121 millones.

El pasado enero, pocos meses después de su salida de Prisa, el Gobierno colocó a Abril-Martorell al frente de Indra, después de que dieran fruto las presiones ejercidas por el ministro de Defensa, Pedro Morenés, para que Javier Monzón fuera apartado del cargo. De esta forma, sumaba un nuevo puesto de responsabilidad a su currículum, que incluye claros, pero también algunos imborrables oscuros.


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