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Pedro J.: "En España puede crearse una situación prerrevolucionaria y Podemos saldría beneficiado"

El ex director de 'El Mundo', ahora centrado en su faceta de escritor, presenta en Francia la edición de 'El primer naufragio'. Y ultima una antología de sus cartas en los años de Zapatero y Rajoy. Pero no aparca su regreso a los medios: "Quiero demostrar que hay no solo un futuro periodístico, sino también un futuro para los periódicos, a través de los soportes digitales"... 

Pedro J. Ramirez está centrado en su faceta de escritor. El ex director de El Mundo, que se siente "desterrado en un torreón remoto", se va hoy a París a presentar la edición francesa de El primer naufragio. Es el primer español que publica sobre la revolución francesa en la lengua del país vecino. Además, según revela en esta entrevista con Vozpópuli, ultima la publicación de una antología de sus mejores cartas en los años de gobierno de Rajoy y Zapatero. Este libro se llamará Contra unos y otros. Pero, amén de escribir, el periodista riojano no olvida su máxima vocación y da por seguro que volverá a ejercerla tarde o temprano. Si no es en El Mundo, extremo harto improbable, será en una cabecera propia. 

-¿No es un tanto osado que un español vaya a Francia a explicarles su revolución?

-Es una responsabilidad. Y me siento muy honrado de que la editorial Vendemiaire, especializada en Historia y especialmente en la revolución francesa, haya considerado que mi libro hace una aportación lo suficientemente significativa como para traducirlo y publicarlo en Francia. Y para mí es un honor enorme la presentación en la Fundación Napoleón. El libro lo va a presentar Thierry Lentz, uno de los grandes historiadores franceses y director general de la fundación. No estoy nervioso, pero es una de las veces que no piso sobre seguro porque va a ser mi primera conferencia en francés.

-¿Cómo surgió la publicación de esta obra?-El anterior director editorial de Armand Colin, que se llama Jean Cristophe Tamisier, es especialista en antropología e historia cultural. Y lee en español porque ha trabajado en Latinoamérica. A través de una tercera persona le hice llegar el libro y se enamoró de él. Lo iba a publicar Armand Colin pero lo destituyeron por la crisis. La directora y fundadora de Vendemiaire, Veronique Sales, era del equipo de Tamisier. (...) En Francia la edición es muy provocadora. En la edición española el título es El primer naufragio y el "golpe de estado" aparece en el subtítulo. En Francia han puesto de título El golpe de estado. Ellos siempre han considerado que el golpe de estado fue el de Napoleón, el de Brumario, y en todo caso el de Termidor contra Robespierre. Pero muy pocos consideran un golpe de estado lo que llaman una jornada revolucionaria, la insurrección de la Comuna de París, movilizada por los jacobinos, hasta conseguir la expulsión de la Convención y el arresto domiciliario de los llamados girondinos que luego fueron guillotinados.

La gran aportación de mi libro es que desmonto la interpretación, primero romántica y después marxista, según la cual en el momento clave de la revolución había dos partidos, los jacobinos y los girondinos

-¿Entonces encontrará resistencias en el auditorio?-Más que en el auditorio, habrá polémica en la crítica y en la prensa. Creo que alguien va a decir que esta es una visión herética o heterodoxa o iconoclasta de la revolución. La gran aportación de mi libro es que desmonto la interpretación, primero romántica y después marxista, según la cual en el momento clave de la revolución había dos partidos, los jacobinos y los girondinos, y que uno ganó y otro perdió, que ganó lo que podríamos llamar la izquierda y perdió lo que podríamos llamar la derecha. Yo digo que todo eso es una gran falsificación de la verdad porque, así como había un partido, el jacobino, digno de tal nombre, con una estructura organizada a su servicio, en frente había un magma de personalidades, intelectuales, periodistas, algunos diputados que ni estaban de acuerdo en muchas cosas ni estaban organizados ni actuaban coordinadamente, solo tenían en común que se oponían a que los jacobinos dominasen la revolución pese a haberse quedado en minoría en las elecciones. Pero fue una minoría compacta que aprovechó la situación económica, la crisis, para tomar el poder por la fuerza denominando girondinos a sus oponentes...

-¿Qué similitudes ve entre aquellos momentos históricos y la actualidad?

-Las secciones más radicales de los jacobinos hicieron una lista de quiénes debían ser expulsados de la Convención. Y los argumentos que utilizaban eran muy similares a los que ahora suscita Podemos. Uno de los lemas era "No nos representan" y el pueblo tenía poder revocatorio. Es decir, si los diputados no votaban lo que quería el pueblo, el pueblo tenía derecho a destituirlos como diputados. ¿Y quién era el pueblo? Pues ellos. O sea, una minoría de movilizados que no llegaba al 3% de la población de París. Crearon una dinámica insurreccional que terminó dándole la vuelta a la mayoría de la Convención. Y la minoría pasó a controlarla, mientras la mayoría tuvo que acomodarse o arriesgarse a ser perseguida y guillotinada. 

En España, en los tres años de Mariano Rajoy la deuda pública ha subido 32 puntos, desde el 67 al 99%, y la mayoría de los medios han soslayado esa polémica, no le han dado la importancia que tiene y están hablando de cosas secundarias

-¿Y desde el punto de vista económico hay parecidos?-En España y Francia puede generarse una situación prerrevolucionaria si la deuda pública sigue creciendo. En los dos años de Hollande en el Elíseo la deuda pública ha subido diez puntos, desde el 85% al 95%. Y allí los medios están recordando cómo fue el crecimiento de la deuda pública lo que provocó la revolución y la caída de la Bastilla. En España, en los tres años de Mariano Rajoy la deuda pública ha subido 32 puntos, desde el 67 al 99%, y la mayoría de los medios han soslayado esa polémica, no le han dado la importancia que tiene y están hablando de cosas tan secundarias como si crece o no la inversión pública en los presupuestos, que es algo marginal. En un escenario en que no consigamos domesticar el caballo desbocado de la deuda pública, cualquier turbulencia que se ocasione por cualquier albur del destino puede desembocar en una escalada de las primas de riesgo y quién sabe si en un cierre del mercado de capitales y en una suspensión de pagos, que sí sería una situación prerrevolucionaria, donde Podemos sería el gran beneficiado. El otro día asistí a la obra Calígula y los patricios romanos son representados como la casta, pero claro, creo que los romanos y los españoles, debemos tener alguna alternativa que no sea elegir entre la casta, los patricios, y Calígula

-Ahora se edita en Francia El primer naufragio y usted sigue presentando en España La desventura de la libertad, ¿cuándo será el siguiente libro sobre Historia y qué tema abordará?-El mes que viene voy a publicar el segundo tomo de mis cartas del director, que se va a titular Contra unos y otros. Es la selección de las cartas de los años de Zapatero y los años de Rajoy. Hay un prólogo en el que voy a repasar todo lo sucedido estos años, con la crisis económica, la crisis política y la crisis de los medios de comunicación.

-¿Y ahí va a contar cómo fue su salida del periódico?

-En este prólogo voy a detallar algo más lo que ya es conocido por todos. El prólogo no se dedica exclusivamente a eso, ni mucho menos, pero va a narrar los hechos tal y como los viví yo.

-¿Cómo le vas a explicar a los franceses que la clase dirigente de una parte de España quiera independizarse?

-Quien mejor se lo puede explicar es el propio jefe del Gobierno, Manuel Valls, que ha nacido en Barcelona. Pero efectivamente creo que me será fácil responder a eso porque todo tiene que ver con la revolución francesa. De la revolución francesa nacen muchas cosas positivas y muchas cosas negativas. 

(De repente, Pedro J. toma el libro y empieza a señalar la portada y la contraportada)

La portada del libro es muy interesante, es el gorro frigio de un general revolucionario y representa un aerostato que se utiliza para bombardear. Y detrás hay otro aerostato que viaja hasta las tierras lejanas para lanzarles los derechos del hombre a los salvajes. Y mira qué lema tan apropiado para un periodista, un escritor o cualquiera de nosotros. El genio merecería las cadenas si favoreciera los crímenes de los tiranos. Un lema que forma parte del grabado que está reproducido en la portada. Esto deberíamos aplicárnoslo todos los periodistas. Deberíamos ser encadenados si favoreciéramos los crímenes o los abusos o los delitos o la corrupción de los tiranos, de los déspotas, de los poderosos.

En todas las partes de España los periodistas viven con indignación por cómo se han reducido los márgenes para la crítica de manera acelerada en los últimos años

-¿La prensa escrita tradicional en España favorece esos abusos?-Creo que hay mucho conformismo en la prensa escrita tradicional respecto al poder político y el poder económico. Y esa es una de las consecuencias de la crisis económica. A lo largo de estos meses que he estado visitando España me he encontrado lo mismo en todas partes. Los compañeros, los colegas, los periodistas viven la indignación por cómo se han reducido los márgenes para la crítica de manera acelerada en los últimos años. Lo mismo que notamos en la prensa nacional, con el Gobierno y las grandes empresas del Ibex, lo notan en cada lugar con el gobierno autonómico, con el ayuntamiento, con el delegado de tal banco o tal empresa eléctrica, etcétera. Como los medios están todos tiritando, luchando por sobrevivir, los poderosos abusan y presionan sobre los gestores y propietarios de los medios, que a su vez trasladan esa presión a sus periodistas.

-En ese contexto, ¿cuál es el papel que juega la prensa digital?-Ahora mismo, hablando con toda claridad, Vozpópuli y Elconfidencial son dos medios que compensan día tras día lo que está ocurriendo en los medios convencionales. También es verdad que las ediciones digitales de El País y, sobre todo, de El Mundo son dos plataformas extraordinarias de información al instante. Ahí hay dos debates que se mezclan. Uno es el del nivel de independencia y libertad de los medios. Y otro es el de la eficiencia como soportes de la información. El día del referéndum de Escocia quedó en evidencia que el futuro de la prensa será digital o no será, como yo he dicho siempre, porque ese día las ediciones impresas a las seis de la mañana se habían quedado absolutamente obsoletas. Cada vez veo menos sentido y menos futuro a las ediciones impresas de los periódicos. Porque los soportes digitales se están desarrollando a una gran velocidad y están ofreciendo una variedad de prestaciones que los convierten en un soporte más eficaz. Imagínate cuando lleguen los nuevos materiales, cuando haya pantallas enrollables de grafeno, con el tamaño que cada uno quiera… Ahora, de hecho, estoy preparando una ponencia porque me han invitado a intervenir ante todo el equipo editorial de la BBC en Londres dentro de un proyecto que ellos han puesto en marcha y se llama The future of news. Y algunas de las ideas que yo ya avancé en la conferencia en la London School of Economics... las estoy repasando estos días y lo único que se puede objetar es que se están desarrollando más rápido de lo que creía.

-¿Y el futuro de Pedro J. también será digital?-Voy a seguir desarrollando mi trayectoria profesional, sin duda. Yo quiero contribuir a demostrar que hay no solo un futuro periodístico, sino también un futuro para los periódicos, a través de los soportes digitales. Lo que está en crisis no es ni el periodismo ni los periódicos, lo que está en crisis es el modelo de negocio. Y creo que en el mundo digital todo está madurando ya de manera que muy pronto podrá desarrollarse un modelo de negocio rentable, con redacciones cualitativa y cuantitativamente tan dotadas como lo han estado los periódicos tradicionales.

Si a mí 'El Mundo' me dice ven, lo dejo todo. Siempre estaré a disposición del que sigo considerando mi periódico. Nada me gustaría tanto como reintegrarme en el equipo directivo de Unidad Editorial y volver a tener un papel determinante en el desarrollo de 'El Mundo'

-¿Y eso lo quiere demostrar con un proyecto propio?-Yo estoy pendiente de lo que suceda en Unidad Editorial. Si a mí El Mundo me dice ven, lo dejo todo. Siempre estaré a disposición del que sigo considerando mi periódico. Nada me gustaría tanto como reintegrarme en el equipo directivo de Unidad Editorial y volver a tener un papel determinante en el desarrollo de El Mundo. Pero claro, eso no depende de mí.

-No parece que eso vaya a ser así…-Ni siquiera me han contestado a la pregunta que yo formulé en agosto a través del cauce establecido de si estarían dispuestos a considerar la oferta que pudiera presentar un grupo inversor que yo tratara de aglutinar. Yo tampoco sé cuál es el estado de las conversaciones con Vocento. Da la sensación de que eso está parado. Yo voy a cumplir los compromisos que tengo con Unidad Editorial. De ellos depende. Si se mantiene el criterio que les llevó a destituirme en enero de este año, yo evidentemente, antes o después, tal y como ya he dicho, pondré en marcha otro proyecto.

-Por decirlo claro, si hay fusión entre Unidad Editorial y Vocento, ese proyecto será inmediato…-Bueno, eso desde luego. El tiempo que cueste ponerlo en marcha.

-¿Se ha sentido alguna vez censurado en 'El Mundo'? Lo digo, en concreto, por aquel acto de Cádiz sobre su libro-A mí la palabra “censura” me parece que suena muy fuerte. La censura no es un acto puntual, tiene que ser una actitud constante. Y desde luego no me siento censurado en El Mundo. La verdad es que El Mundo sigue dando un tratamiento generoso a todas mis actividades y creo y deseo que con este libro también lo van a hacer. Con aquello yo me sentí muy mal, cuando el director de El Mundo de Andalucía me dijo que había recibido la consigna de que no se cubriera el acto de Chiclana. Yo entiendo que alguien en la redacción de El Mundo pudiera sentirse incómodo por el hecho de que Ana Romero fuera la presentadora del acto, una vez que ella había salido del periódico tras una polémica. Se podría debatir al respecto si el acto hubiera sido en otro sitio. Pero si el acto es en Chiclana, nadie mejor que Ana Romero, que es de Chiclana, que conoce los lugares donde acontecieron los hechos relatados en el libro y que siempre será una gran periodista y amiga mía. También creo que hubo un cierto malentendido, un problema de mala comunicación.

-¿Cuál es su relación actual con el presidente de Unidad Editorial, Antonio Fernández-Galiano, y con el director de 'El Mundo', Casimiro García-Abadillo?

-Con el presidente ejecutivo tengo una relación constante porque tenemos el despacho a diez metros de distancia, porque es mi amigo y porque nos conocemos hace tanto tiempo. En cambio, con Casimiro no tengo relación porque no hay ningún tipo de contacto físico. Lo que más anhelo y añoro yo es estar en la redacción. Me siento desterrado en un torreón remoto. Ha habido días en los últimos meses con gran tensión informativa y yo me sentía con el mono, echaba de menos estar en la redacción. 

-¿La investigación sobre el 11-M ya no existe en 'El Mundo'?-Eso lo tienen que decidir los lectores. Ese es un tema en el que muchas puertas se han cerrado como consecuencia del desentendimiento de los poderes públicos. Es decir, es una vergüenza que se archivara la causa contra Manzano después de que la instrucción quedaran en evidencia que se habían cometido flagrantes delitos de ocultación de pruebas y de incumplimientos en la cadena de custodia. O es para mí incomprensible que se haya archivado la querella de Zougam y su familia por falso testimonio contra las testigos rumanas. Yo confío en que cuando haya una oportunidad El Mundo avivará esa investigación.

La continuidad de Ana Mato responde a la determinación de Mariano Rajoy para demostrar que él protege a los suyos y no cede ante la opinión pública y que no está dispuesto a que nadie a su alrededor asuma responsabilidades políticas por nada

-Después del caso Bárcenas y la relación con su salida del periódico, este lunes era noticia la ministra Ana Mato, que aparecía en los papeles de Gürtel… ¿Parajódico, no?-Creo que Ana Mato se aprovechó sistemáticamente de la trama Gürtel. Recibió decenas de regalos en especie… Viajes, coches de alquiler, por no hablar del Jaguar… O sea, Ana Mato era interlocutora permanente en la calle Génova con la trama Gürtel. Y su continuidad responde a la determinación de Mariano Rajoy para demostrar que él protege a los suyos y no cede ante la opinión pública y que no está dispuesto a que nadie a su alrededor asuma responsabilidades políticas por nada, porque él mismo tampoco quiere asumirlas ni por los SMS ni por los sobresueldos. En el caso de Ana Mato, yo soy partidario de su dimisión, porque quien no es escrupulosa en la gestión del dinero que recibe y de su relación con una trama corrupta, tampoco es escrupulosa y vigilante en la forma en que controla desde el Ministerio una operación clave como el traslado y la supervisión de pacientes contagiados por una enfermedad tan grave. Yo creo que es una persona sin la envergadura y sin la capacidad suficiente para ser ministra. Y eso ha quedado corroborado sistemáticamente.


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