Medios

Los reyes, el Gobierno y el Ibex bendicen a 'El Mundo' entre lágrimas de Pedro J.

Sáenz de Santamaría, Wert, Guindos, Pedro Sánchez, Alierta, Fainé, Florentino Pérez, Entrecanales y un largo etcétera acuden al Palace en el XXV aniversario del rotativo. Felipe VI 'olvida' mencionar a Ramírez, cuyo discurso emocionado contrasta con la frialdad de García-Abadillo y Fernández-Galiano... 

No faltó ni uno. El establishment patrio al completo se dio cita este lunes en el Hotel Palace de Madrid. Allí se celebró el XXV aniversario de El Mundo y se entregaron los premios periodísticos que llevan el nombre del rotativo. Encabezados por los reyes, acudieron los representantes más relevantes del poder político, económico y mediático. O sea, los mandamases del sistema. La vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, y los ministros José Ignacio Wert y Luis de Guindos evidenciaron el apoyo del Ejecutivo al diario. Justo el mismo respaldo que no se produjo un año atrás, cuando ningún representante del Gabinete de Rajoy asistió al acto comandado por Pedro J. Ramírez

Si aquellas ausencias simbolizaron que El Mundo, que por aquel entonces aireaba el caso Bárcenas, estaba lejos del Gobierno, las citadas presencias gubernamentales de anoche, por otra parte ya anunciadas por Vozpópuli, significaron que el diario de la antigua Unedisa ha vuelto, ya sin su creador al frente, al redil que más gusta en Moncloa. Y más que llamativo resultó que Felipe VI, en sus calurosas palabras de homenaje al periódico, se olvidase, o no quisiera acordarse, de mentar al hombre que fundó la cabecera y la dirigió durante 24 años y medio, como él mismo se encargó de recordar en twitter horas antes del acto. Sí le mencionaron, todo hay que decirlo, el presidente ejecutivo de Unidad Editorial, Antonio Fernández-Galiano, y el director del rotativo que cumplía años, Casimiro García-Abadillo, ambos observados de cerca por el italiano Pietro Scott Jovane, consejero delegado de Rizzoli, matriz de la compañía española. 

Los presentes

Fue una noche, en todo caso, en que los gestos, las miradas y los corrillos importaron más que las palabras pronunciadas en el atril. No fueron pocos, de hecho, los detalles curiosos que protagonizaron tantos personajes ilustres reunidos en el lujoso hotel. Minutos antes de las ocho empezaban a llegar los más precoces. Por allí apareció Javier Arenas, tan bronceado como siempre, seguido de cerca por Josep Sánchez-Llibre, hombre de CiU que será muy catalanista, pero que no se pierde ni uno de estos saraos propios del capitalismo más castizo. No tardó en aterrizar el presidente extremeño, José Antonio Monago, verso libre donde los haya. Cerca andaban el secretario de Estado de Seguridad, Francisco Martínez, el director general de la Policía, Ignacio Cosidó, el presidente del Tribunal Constitucional, Francisco Pérez de los Cobos, el director de CNI, Félix Sanz Roldán, que quizás estaba allí para vigilar el cotarro y evitar que se colase algún Nicolás de turno, la alcaldesa de Madrid, Ana Botella, y Eduardo Zaplana, otro que no se pierde una. 

Unos cuantos empresarios del Ibex, quizás los más representativos, asistieron a este XXV aniversario de El Mundo. Una charla muy animada mantuvieron entre bastidores el presidente de Telefónica, César Alierta, y el presidente de ACS y el Real Madrid, Florentino Pérez. Algo más alejado de los focos andaba el presidente de la Caixa, Isidre Fainé. Bien situados se encontraban José Manuel Entrecanales (Acciona), Ángel Cano (BBVA), Juan Béjar (FCC), Rafael del Pino (Ferrovial) y Manuel Manrique (Sacyr), entre otros. Al lado de los empresarios, y esto quizás sea la metáfora del rumbo de su partido, departían como buenos amigos el líder del PSOE, Pedro Sánchez, en campaña permanente, y el expresidente Zapatero. Pronto se les unió entre risas el periodista Eduardo Inda.  

En el frente mediático la cosa tampoco estaba mal, con tantos periodistas como empresarios de los medios: Mauricio Casals, Anson, Eduardo Inda, Luis Enríquez, Rodrigo Echenique, Jiménez Losantos, etcétera

Y es que en el frente mediático la cosa tampoco estaba mal, con tantos periodistas como empresarios de los medios. Por ejemplo, se vio conversar alegremente el periodista y académico Luis María Anson y a su buen amigo y presidente de La Razón, Mauricio Casals. Nada lejos de allí aparecieron juntos el columnista Raúl del Pozo y el abogado Javier Gómez de Liaño, que seguramente no hablaron de Luis Bárcenas. Por parte de Vocento acudieron el consejero delegado, Luis Enríquez, y el presidente, Rodrigo Echenique, quien tuvo la oportunidad de charlar con sus compañeros Juan Manuel Cendoya y algún otro destacado miembro del banco Santander. También se dejaron ver Alejandro Etxeberría (Mediaset) y Silvio González (Atresmedia). Y, lógicamente, pululaban por la zona los periodistas más conocidos del rotativo. Y también sus plumas más certeras, como el presidente de Libertad Digital, Federico Jiménez Losantos o la escritora Carmen Rigalt

No podía faltar, porque tiene que haber gente para todo, que dijo el torero, algo de folclore. Enrique Ponce y El Juli desfilaron frente a las cámaras poco antes que Ana Rosa Quintana. Jaime Peñafiel tampoco podía perdérselo, vigilante, como es él, de los usos y costumbres de doña Letizia. Agatha Ruiz de la Prada deslumbró una vez más con uno de sus diseños. Se pudo ver muy acaramelados al exministro Josep Piqué y a su esposa Gloria Lomana, directora de Informativos de Antena 3. Muy cerca estuvo quizás su subordinado más conocido, el presentador Matías Prats. El empresario y presidente del Atleti, Enrique Cerezo, también hizo acto de presencia. 

Todo esto, por cierto, había que verlo casi con prismáticos, dado que a los organizadores de la fiesta de un periódico se les ocurrió colocar a la prensa en dos espacios reducidos, uno para la entrada y otro para la ceremonia, ambos con escasa visibilidad. En casa del herrero, cuchillo de palo, ya saben. O quizás es que se pretendía que los informadores no avistasen las relaciones de los asistentes o no escuchasen sus apasionantes conversaciones. Tan mal colocada estaba la prensa que algunos avispados, como los citados ministros Guindos y Wert, se saltaron la zona ubicada para posar ante las cámaras.

Los discursos

Pedro J. recordó las palabras recientes de la reina Letizia sobre "los periodistas que dicen no, que se plantan y mantienen su independencia" frente a los poderosos. Y rompió su discurso al bajar del atril

Hay lágrimas que saben a despedida. Y a despedida supieron las palabras que derramó un emocionado Pedro J. justo al final del discurso más agridulce de su vida. Fue el primero en hablar y empezó refiriéndose a si era adecuado o no que él tomase la palabra. Más de uno se atragantó al imaginar que podría llegar algún rapapolvo. Pero no. Se limitó a agradecer a Galiano y a los propietarios italianos "que me hayan dejado hablar". "No se alarmen, hoy las emociones están controladas por la templanza", dijo para tranquilizar al respetable. Luego citó a Larra para recordar que era consciente de que "todos estamos en el mundo de paso". Y recordó las recientes palabras de la reina Letizia sobre "los periodistas que dicen no, que se plantan y mantienen su independencia". ¿Acaso un mensaje para tan ilustre auditorio? 

Todo ello, eso sí, con un tono más pausado y tranquilo de lo habitual. El periodista riojano parecía otro, de hecho, porque además fue breve en su discurso, algo que no tiene por costumbre. Quizás es que no se encontraba del todo cómodo en una mesa donde tenía como compañeros a algunos de los políticos y empresarios que él ha señalado como culpables de su salida. Una situación incómoda, casi trágica, que el exdirector cerró, parafraseando a Shakespeare, con un abrazo a sus compañeros y un emotivo agradecimiento a "los hermanos que han mezclado su sangre con la mía". A Pedro J. se le quebró la voz y quienes estaban cerca -los informadores, demasiado lejos para cerciorarse- creyeron ver lágrimas. Pero quizás era más rabia que emoción, o ambas, puesto que al bajar del atril, rompió su discurso, en un gesto que solo cabe interpretar como desacuerdo con lo que le rodeaba. Fue el único momento en que subió el tono monocorde de una gala conducida por Victoria Prego. Los discursos de Fernández-Galiano y García-Abadillo descataron, amén de por la obligada cita a Pedro J., por su brevedad.

Los premiados

Tampoco hablaron demasiado los agraciados en esta XIII edición de los galardones periodísticos del diario. Javier Espinosa, corresponsal de El Mundo; Marc Marginedas, periodista de El Periódico, y Ricardo García Vilanova, fotógrafo freelance, se llevaron el premio Reporteros del Mundo. Un premio que se otorga en memoria de Julio Anguita Parrado y Julio Fuentes, periodistas del rotativo asesinados en Irak y Afganistán, respectivamente. La articulista de El PaísRosa Montero recibió el Premio Columnistas del Mundo, que recuerda a José Luis López de Lacalle, asesinado por ETA. 

El discurso de Felipe VI no pasará a la Historia, más allá del olvido antes citado, entre otras cosas porque tuvo la desventaja, como siempre le ocurre, de ser el último, cuando los 300 asistentes ya deseaban con ansia empezar la cena. 


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