Materias grises

El programa de Ciudadanos: un discurso razonable

Es una estrategia política sorprendente, probablemente porque nadie en España la había utilizado desde hacía tiempo: Ciudadanos está explicando su programa económico.

Es cierto que todos los partidos dicen tener un programa, y todos los políticos dicen defender las ideas y principios cuidadosamente preparados por su formación durante meses cuando concurren a unas elecciones. Hace unos meses Podemos, el otro partido de nuevo cuño con aspiraciones a gobernar, presentó las bases del suyo con toda la ceremonia de las grandes ocasiones, incluyendo economistas (más o menos) de renombre dándole empaque. El PSOE tuvo toda una conferencia política de varios días antes de las europeas donde el entonces diputado raso Pedro Sánchez coordinó el apartado económico.

Los programas son, más que un plan de acción de gobierno, una especie de guión de campaña donde el partido puede volcar su ideología, y poco más

En ambos casos, los programas abundaban en declaraciones de principios, promesas de creación de empleo surgidas de la nada y medidas políticamente biensonantes pero sin demasiado detalle. Los programas son, más que un plan de acción de gobierno, una especie de guión de campaña donde el partido puede volcar su ideología, pero poco más.

Lo curioso de los dos documentos de Ciudadanos de estos días es que parecen querer rehuir esta clase de proclamas. Aunque el programa es obviamente un documento político y tiene su cupo de declaraciones de principios y eslóganes de campaña, estamos ante textos sorprendentemente detallados.

Para empezar: tiene gráficos. Aunque es verdad que por Politikon tenemos un cierto aprecio irracional por la representación de datos, utilizarlos acostumbra a ser una señal de cierta claridad mental. El programa de Ciudadanos no enuncia los problemas que quiere solucionar en un par de líneas, declara que estamos ante una injusticia y se lanza a soltar ideas. En este documento se describe una realidad, se detalla su evolución reciente en base a datos de forma gráfica, y se señala claramente qué objetivo tiene la política pública que van a plantear. Uno puede estar más o menos de acuerdo con los fines que persigue el partido, discutir la validez de los indicadores empleados o llegar a la conclusión que las propuestas concretas no son las ideales para solucionar nada, pero al menos tiene delante un argumento más o menos lógico, no una ensalada de juicios de valor.

Hablemos, por ejemplo, sobre las propuestas para pymes.  Los partidos españoles, tanto de derechas como de izquierdas, siempre hablan sobre lo valiosas que son las pymes y lo mucho que las aprecian. El programa de Podemos abunda sobre cómo las pymes están en desventaja y como las grandes empresas abusan de ellas. Hay que subir los impuestos a las grandes corporaciones y crear una banca pública que dé crédito a las empresas pequeñas. Los socialistas dicen cosas parecidas, incluso flirtean con la banca pública,  y se lamentan de que nadie les preste dinero. Todo son políticas de apoyo a estas empresas reduciéndoles la carga fiscal, promoviendo transferencias tecnológicas y apostando por la innovación, aun sin explicar exactamente cómo.

Las medidas que propone Ciudadanos están dirigidas a favorecer el crecimiento de las empresas, no a “proteger a las pymes” de forma genérica

El programa de Ciudadanos habla sobre pymes de forma completamente distinta. Primero, muestran con datos la inusual prevalencia de pequeñas empresas en España en comparación a otros países. Después señalan las diferencias de productividad por trabajador según tamaño de empresa dentro y fuera del país, constatando que los trabajadores en pymes son de media mucho menos productivos. Con ello concluyen que la sobreabundancia de microempresas es una de las claves que explica el pobre crecimiento de la productividad en España. Dado que uno de los objetivos del partido es aumentar este indicador (algo que repercute en mejoras salariales y crecimiento económico), las medidas que proponen a continuación están dirigidas a favorecer el crecimiento de las empresas, no a “proteger a las pymes” de forma genérica.

Es un raro ejemplo de un partido político ofreciendo una racionalidad explícita a los contenidos de su programa electoral, no una lista de principios morales.  Uno puede compartir o no el diagnóstico del problema (soy de la opinión que es acertado, por cierto), pero si quisiera rebatirlo no tengo que discutir sobre la maldad de las grandes multinacionales o preguntarme para qué queremos hacer la pelota a las pymes aparte de por el hecho que tenemos muchas y eso atrae votos, sino que puedo discutir datos, hipótesis y fines concretos.

Más allá del planteamiento inicial del documento y su estructura, la lista de medidas tiene un nivel de detalle encomiable, utilizando a menudo políticas públicas ya implementadas en otros países como modelo. Aunque obviamente hay unas cuantas vaguedades e ideas un poco desiderativas (“eliminar la burocracia” es algo que promete todo el mundo),  el programa siempre tiene un hilo conductor claro. Las medidas están explicadas en relación al problema como ha sido planteado inicialmente, evitando caer en las recurrentes listas de la compra que nos encontramos habitualmente. Como el resto del documento, el punto de partida parece ser tratar al lector como alguien inteligente y capaz de seguir argumentos lógicos, no un cavernícola que sólo está esperando escuchar cosas bonitas.

Lo que debemos extraer del evento del martes y de los documentos del partido, es que Ciudadanos parece tomarse en serio la idea de gobernar

Desde el punto de vista de comunicación política, obviamente, es perfectamente posible que todo este amor por el detalle sea más bien irrelevante. La inmensa mayoría de votantes no va a dedicar más de 20 segundos de su vida a escudriñar los programas de los partidos, y en la mayoría de los casos accederán a ellos porque han hecho clic en un anuncio en internet por error.  El electorado, en general, no es muy amigo de sentarse a escuchar charlas universitarias sobre productividad por trabajador en la OCDE, así que por mucho empeño que ponga Ciudadanos nadie les prestará demasiada atención. La mayoría de periodistas tampoco es que sean grandes conocedores de los debates académicos sobre políticas públicas, así que seguramente estarían sentados con la mirada en el vacío esperando que Rivera dijera algo sobre lo malo que es Mariano Rajoy. El programa, como instrumento de persuasión, no tiene demasiado recorrido.

Lo que si debemos extraer del evento del martes y de los documentos del partido, en todo caso, es que Ciudadanos parece tomarse en serio la idea de gobernar. Uno de los problemas de Podemos estas últimas semanas es un cierto cansancio en los medios sobre su eterna pose de indignación, sin llegar nunca a dar propuestas concretas.  Su programa económico tenía mucho de refrito de ideas pasadas, sin que nadie pudiera sacar nada concreto que debatir sobre ellas. Los socialistas andan más o menos igual, aunque insisten en que ellos son al menos responsables, mientras que el PP ha hecho de la inacción un arte en sus años en el gobierno. El beneficio para Ciudadanos y Albert Rivera de sacar documentos comparativamente detallados, serios y con dibujitos que hacen que los tertulianos puedan pasarse de listos es que es mucho más difícil tomárselos como amateurs sin demasiado futuro, por mucho que el partido siga siendo una organización casi recién llegada.

 La verdad, tener políticas públicas sobre las que poder debatir se agradece bastante, sean buenas o no. Es un primer paso.


Comentar | Comentarios 0

Tienes que estar registrado para poder escribir comentarios.

Puedes registrarte gratis aquí.

  • Comentarios…

Más comentarios

  • Mejores comentarios…
Volver arriba