Materias grises

Elogio de la pequeña política

El martes por la noche NBC emitió el último episodio de Parks & Recreation (P&R). No es una serie demasiado conocida; ni críticos ni prensa le prestaron mucha atención, y nunca tuvo grandes audiencias. 30 Rock, otra (excelente) serie salida de una ex-comediante de Saturday Night Live, siempre se llevó muchos más elogios. P&R siempre ha estado en segundo plano, otra sitcom más utilizada por la cadena para cerrar huecos.

En cierto modo, esta semi-oscuridad a P&R casi le sienta bien. La serie, al fin y al cabo, es la historia de Leslie Knope (Amy Poehler), una oscura funcionaria del departamento de parques y jardines de Pawnee, Indiana, una ciudad ficticia en medio de ninguna parte. Que una comedia televisiva sobre la encargada de arreglar columpios, organizar ferias de artesanía y podar árboles en un municipio anónimo del Midwest fuera ligeramente ignorada es casi un tributo a la serie en si misma 

Es también una lástima, porque P&R era realmente excelente. Pawnee es, en muchos aspectos, una más de esa larga serie de ciudades americanas ficticias en la tradición de Bedford Falls a Sunnydale; una imagen idealizada de los Estados Unidos salida de un plató de televisión, y un reflejo de la América soñada de la era Obama.

En el pequeño universo de P&R la política no es una cosa de grandes ideales, discursos grandilocuentes o estentóreas declaraciones de principios, sino el día a día de arreglar farolas, buscar dinero para construir parques y tratar con vecinos quejumbrosos

P&R habla de la vida cívica de una pequeña ciudad de provincias americana, de la inagotable paciencia, entusiasmo y buena voluntad de toda esa gente que viviendo lejos de las cámaras, la fama y el ruido se dedica a hacer la vida de quienes le rodean un poco mejor. Leslie Knope y el grupo de empleados municipales chiflados que son el corazón de la serie son la clase de gente que nunca sale en las noticias y aguanta todas las broncas, pero que son indispensables en cualquier comunidad. En el pequeño universo de P&R la política no es una cosa de grandes ideales, discursos grandilocuentes o estentóreas declaraciones de principios, sino el día a día de arreglar farolas, buscar dinero para construir parques y tratar con vecinos quejumbrosos. Es sobre la gente que trabaja para que cada mañana las calles estén en su sitio sin que nadie le dé las gracias. 

La gran virtud de P&R, y lo que hace de ella una serie realmente especial, es su patológico optimismo vital. En el mundo televisivo que vivimos, P&R es casi contracultural: la historia de un grupo de personajes entusiastas, entregados a su trabajo y ligeramente chiflados, que realmente quieren ayudar y disfrutan con su trabajo. Leslie Knope es una mujer optimista, tozuda, obsesionada con Joe Biden y con mejorar la vida de los que le rodean un poquito cada día. Sus compañeros de departamento (desde la nihilista April al impagable libertario metido a funcionario Ron Swanson) son todos, sin excepción, buena gente, y sus enemigos no son políticos maliciosos o corruptos, sino ciudadanos protestones y presupuestos escasos. 

Durante los siete años que P&R ha estado en antena, esta pequeña sitcom ha tenido un sin fin de cameos de políticos americanos de primera fila: Newt Gingrich, Barbara Boxer, Olympia Snowe, John McCain, Madeleine AlbrightMichelle Obama. Joe Biden prácticamente se ha convertido en un personaje recurrente de la serie, con tres apariciones. Todos los invitados, casi sin excepción (Orrin Hatch quería conocer a Ron Swanson), afirman que dijeron que sí porque Leslie Knope les recordaba a alguien que habían conocido en su carrera política: idealista, tozuda, trabajadora hasta decir basta y completamente convencida de que el gobierno, lo público, puede mejorar las cosas. Un serie que nos recuerda que la política es cosa de buena gente, al fin y al cabo.

Sin las decenas de miles de líderes cívicos de medio pelo, burócratas con ganas de hacer las cosas bien y su participación a veces resignada, a veces ruidosa, seguro que viviríamos en un mundo bastante peor

En el fondo, P&R es un pequeño gran tributo a todos esos políticos de tercera fila, empleados públicos en rincones olvidados y organizaciones sociales que componen la vida cívica de un país.  Siempre que hablamos de política tendemos a fijarnos en discursos en el parlamento y debates sobre el estado de la nación. Son temas importantes, y desde luego tienen un efecto tremendo a largo plazo, pero no lo son todo. Sin las decenas de miles de líderes cívicos de medio pelo, burócratas con ganas de hacer las cosas bien y su participación a veces resignada, a veces ruidosa, seguro que viviríamos en un mundo bastante peor.

Es muy fácil ser cínico. Es muy fácil abrir el periódico, leer una noticia tras otra de alcaldes imputados, proyectos inútiles y dinero mal gastado y llevarse las manos a la cabeza, lamentándonos de todas las cosas horribles que hacen nuestros políticos. Lo que no podemos olvidar, sin embargo, es que la inmensa mayoría de nuestros políticos de medio pelo, concejales, alcaldes y administradores locales están allí porque realmente quieren hacer lo mejor para sus pueblos, y están dispuestos a perder cientos de horas de su vida entre reuniones, presupuestos, papeleo y ser cordialmente insultados por sus conciudadanos para sacar las cosas adelante.

Estos días algunos partidos de aparición reciente hablan mucho sobre recuperar la política para los ciudadanos, acercar la política, dar voz a todos. Con las elecciones municipales a la vista, vale la pena recordar que la política empieza cerca, en el ayuntamiento. Haríamos todos muy bien de participar más.

Una nota final. Hay algo que se nos olvida a menudo a los que escribimos sobre política, y que deberíamos prestarle muchísima más atención: la política municipal importa, y mucho. Aunque no lo parezca, hay muchas decisiones de política municipal que tienen impactos enormes en el desarrollo económico de una región, la calidad de vida de sus habitantes o incluso su movilidad social. Nadie le presta demasiada atención, más allá de Madrid y Barcelona, y deberíamos hacerlo. Pero eso es para otro día. 


Comentar | Comentarios 0

Tienes que estar registrado para poder escribir comentarios.

Puedes registrarte gratis aquí.

  • Comentarios…

Más comentarios

  • Mejores comentarios…
Volver arriba