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"Mira, King Kong": GH VIP comienza con racismo

Mientras medio mundo esperaba con ansia la gala de los Globos de oro, en España nos decantábamos por otro tipo de evento: la tercera edición de Gran Hermano VIP -cada uno aspira a lo que puede aspirar-. Sin Mercedes Milá y con el mismo decorado de la última vez, doce famosos -que, en realidad, son trece- entraban en la mítica casa de Guadalix para convivir y, de paso, ganarse un buen dinero. Pero no crean que todo fue diversión y entretenimiento. Muy a nuestro pesar, también tuvimos una buena dosis de racismo...

Coman entró desnudo a Gran Hermano VIP.
Coman entró desnudo a Gran Hermano VIP.

Anoche, Telecinco consiguió llevarse el gato al agua con el estreno de la tercera edición de Gran Hermano VIP -si no recuerdan las dos anteriores, no se preocupen, han pasado diez años desde entonces-. La audiencia se quedó pegada al sofá mientras doce famosos entraban en la casa de Guadalix de la Sierra para demostrar que son personas tan normales como usted y como yo y que no necesitan peluquería y maquillaje para sentirse protegidos.

De entrada, es una de las mejores premisas. A los espectadores nos encanta ver a los famosos sufrir, y especialmente si se trata de celebrities de medio pelo, que ni son famosos, ni son nada -hagan un repaso por los concursantes de le edición y traten de adivinar qué han hecho en la vida-. Si ellos pueden ganar cantidades ingentes de dinero sin hacer nada, al menos, que lo pasen mal. ¡Qué menos!

Entre los participantes del concurso se encuentra una ex empleada de Isabel Pantoja.

Entre las estrellas de la edición, una desubicada Belén Esteban, recuperada de su 'enfermedad' -ya saben que hay cosas que no se pueden decir- y con ganas evidentes de recoger su maleta y volver a su casa de Paracuellos -le damos un par de semanas antes de que abandone por su propio pie-, la ex concejal Olvido Hormigos, estrella de la noche y la barra de la discoteca, dispuesta a aprovechar cualquier atisbo de polémica, el vidente Sandro Rey, un envejecido Víctor Sandoval -qué mal sientan las rupturas-, la ex nuera de Raquel Bollo, Ylenia de Gandía Shore -la única esperanza del concurso-, un torero, una comentarista del debate de Gran Hermano, una que fue empleada de Isabel Pantoja, uno de Mujeres y Hombres y Viceversa -les ahorro los nombres, ya que no les van a conocer-, el Adán negro de Adán y Eva y los Chunguitos. Y ahí llegó el drama...

Pasándose por lo más alto las denuncias de las asociaciones y la reprimenda de la CNMC, Telecinco, amparada por la nocturnidad, decidió que Coman, ‘el Adán’, entrara desnudo a la casa, ya que 'así le conocimos todos' -por la misma regla, también debería haberlo hecho Olvido Hormigos-.

Lo que, desde luego, no esperaba la cadena es que esta aparición motivara uno de los comentarios menos afortunados y más denigrantes de los últimos tiempos. Los Chunguitos, con su gracejo por bandera -no hay nada peor que quien se cree gracioso por el mero hecho de existir-, al ver al Adán desnudo exclamaron: "¿Este quién es? ¿Un mono? ¿Un gorila? ¿King Kong?". España enmudeció al instante. ¿Iba a quedar impune esta salida de tono xenófoba? Así fue.

Tras el comentario, que despertó la ira en las redes sociales -como no podía ser de otra forma-, el programa continuó como si nada. Ni la organización, ni el presentador, ni los presentes en el plató reprobaron la conducta. Tampoco se les pidió explicación o rectificación a los Chunguitos, ni, desde luego, se recurrió a la expulsión disciplinaria, un mecanismo de lo más utilizado en Gran Hermano.

La pérdida de oportunidad para la disculpa

¿A qué estamos jugando? En Masterchef Junior se castigó a uno de los niños por decir que las mujeres están más preparadas para hacer las tareas domésticas que los hombres, y estamos hablando de niños de diez o doce años. ¿Por qué no hacemos lo mismo con un adulto? ¿Debemos entender que lo de llamar mono a Coman forma parte de ese humor chistoso del que hacen gala la pareja de cantantes? ¿Es todo una cuestión de cachés y presupuestos? ¿Veremos antes las quejas de las asociaciones de telespectadores por emitir imágenes de un hombre desnudo que por los comentarios racistas vertidos en prime time? ¿Será España capaz de esto? Gran Hermano perdió una oportunidad de oro para acallar muchas críticas y parece que todavía no se ha dado cuenta.

El vídeo de presentación de Sandro Rey nos descubrió que tiene una hija.

Por lo demás, la gala pecó de duración, como todos los programas del prime time español, pero supo reinventarse sin demasiado problema. Jordi González aguantó el tipo mejor que muchos, quitándole toda sombra de seriedad y experimento sociológico -aquí hemos venido a pasárnoslo bien-, los vídeos de presentación de los participantes nos descubrieron que Ylenia trabaja en una oficina, que Sandro Rey tiene una hija y que Belén Esteban va a comprar al mercado sin chándal -cosa que no nos acabamos de creer-, y nos enfrentamos, por fin, al futuro televisivo, con desnudos masculinos integrales en una cadena mayoritaria.

La inmovilista televisión española parece que evoluciona hacia algo diferente. Puede que sea peor, sí, pero, al menos, asistiremos al cambio. ¿No están aburridos de ver siempre lo mismo? Ojalá una renovación democrática también en el entretenimiento...


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