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¿Por qué todos queremos a Sheldon Cooper?

Sheldon, el “nerd” de The Big Bang Theory, se ha convertido en el símbolo del listo y molón al que todos quisiéramos tener por amigo. Sheldon brilla gracias a Jim Parsons, el actor que, una vez pasado el casting de la serie, pidió por favor que se la repitieran porque quería estar seguro de haberla pasado por sí mismo y no porque hubiese tenido la suerte de su lado. Puro estilo Sheldon.

Jim, además de coleccionar premios como mejor actor de comedia por la serie -cuatro Emmys (ha ganado los de las últimas cuatro ediciones seguidas) y un Globo de oro (2011)-, colecciona dólares, y ya va por los 30 millones. Parsons cobra de 350.000 a un millón de dólares por episodio y ya ha firmado contrato para continuar hasta la décima temporada (dos más, de momento). Junto a él, sus inseparables Leonard (Johnny Galecki) y -toc toc, Penny; toc toc Penny; toc toc Penny (su síndrome de Asperger no le deja tranquilo)-  Penny (Kaley Cuoco). Pone voces también en series emblemáticas como Padre de Familia o en películas como The Muppets.

Jim no llega al coeficiente intelectual de Sheldon -187-, ni a tener su portentosa memoria eidética, ni sus dos doctorados en física, pero tampoco se queda corto. Se licenció en teatro en la Universidad de Houston -es de Texas, piscis y declarado abiertamente homosexual-. Allí creó su propia compañía que duró 14 años y recibió numerosos premios, aunque tuvieron que cerrar por problemas económicos. Consiguió una beca para realizar un máster en The Old Globe Theater de San Diego y después de terminar se mudó a Nueva York. Nada como el salto a la Gran Manzana para catapultar la carrera cuando sobra talento y energía.

Uno de los personajes más insoportables de la televisión

El acierto de los guionistas y del dialoguista del personaje de Sheldon es total. Que un nerd soberbio (de pequeño creó un reactor nuclear en su casa para iluminar su vecindario, aunque fuera detenido después por poseer material radioactivo y terminó su primer doctorado con 15 años), carente de empatía, de humildad, incapaz de querer a nadie y demostrarlo, egocéntrico hasta la muerte, maniático hasta rozar los límites de la cordura, interesado sólo en la física y en los cómics, caiga bien a todo el mundo... Es un logro. Convertirlo en el pilar de la serie, una hazaña. 

Algo tiene Sheldon que a pesar de ser como es, le queramos. Como dice Pepe Viyuela: “va a ser la risa”. Si alguien te hace reír constantemente, terminas por amarlo. Da igual conocer a alguien o no, si te ríes con él, las distancias desaparecen y las barreras culturales también. La risa es su arma. Si fuera todo lo que es y no nos hiciera reír, nos caería fatal.

Sus frases y su comportamiento es genial y Jim Parsons lo mejora. Como muestra, aquí van diez -que no son especialmente geniales o buenas- maneras normales de vivir y de afrontar las relaciones de Sheldon Cooper. Si no te ríes con él, no te preocupes, ya no le hacen falta más fans. De hecho su primer compañero de piso al huir le dejó una pintada en el salón: Die Sheldon, die -Muere Sheldon, muere-.

1. Ya sé que te da miedo decepcionarme, pero espero que te consuele saber que mis expectativas sobre ti son muy pobres.

2. Tijeras cortan papel, papel cubre a piedra, piedra aplasta lagarto, lagarto envenena a Spock...

3. ¡Claro que no soy Newton! ¡Yo habría descubierto la gravedad, aún sin la manzana!

4. No, voy a pedirle que elija entre el sexo y Halo 3. Que yo sepa el sexo no ha sido mejorado ni incluye gráficos 3D ni armas de nueva generación.

5. ¡Zas, en toda la boca! (¡Bazinga!)

6. El miedo a las alturas es ilógico. El miedo a caer, por otro lado, es prudente y evolucionista.

7. (Cuando Penny se sienta en su sillón) En invierno ese sitio está lo bastante cerca del radiador para causar calor pero no lo bastante para causar transpiración. En verano se encuentra en el punto perfecto de las corrientes al abrir ventanas ahí. La televisión está en un ángulo que no es ni directo desalentando la conversación... ni tan amplio que cause un tirón de cuello. Podría seguir, pero creo que me habrás comprendido.

8. Quería un grifo… Estaba estudiando la tecnología de combinación de ADN y estaba seguro que podría crear uno, pero mis padres se negaron a conseguir los huevos de águila y el semen de león.

9. ¿Qué tienen que ver los modales? Esto es la guerra. ¿Acaso fueron los romanos educados cuando esterilizaron el suelo de Cartago con sal?

10. Si la gripe sólo fuera contagiosa después de aparecer los síntomas, habría desaparecido hace miles de años. En algún lado entre el uso de las herramientas y las pinturas rupestres, el homo habilis hubiera averiguado cómo matar al tipo con la nariz moqueante.


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