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Paz Padilla, la payasa de ‘Sálvame’

Paz Padilla es la oveja negra de Sálvame. Los colaboradores no la respetan, el público no la entiende y los directores no se la toman en serio. Aun así, la humorista acude con buen humor a su puesto de trabajo. Pero, ¿es tan querida como ella piensa? ¿Cuál es el papel real de Paz Padilla? Hoy analizamos las lágrimas detrás de las risas.

Corría el año 2009. Sálvame empezaba a ser una máquina perfecta para generar audiencia -y dinero-. El público no podía apartar la mirada de este formato de metatelevisión donde tan pronto se merendaba en directo como se interactuaba con la dirección o se seguía a los colaboradores al baño. Jorge Javier Vázquez, el dueño del cortijo, necesitaba un respiro. Por una parte, para no tener que doblar turno los viernes -donde se encargaba de las 3 horas largas de la tarde más el programa de la noche-. Y, por otra, para acudir a Barcelona para recoger su Premio Ondas al Mejor Presentador, ese que revolucionó el mundo del periodismo y que tantos disgustos le costó. La dirección del programa barajó varios nombres para sustituir a Jorge Javier y acabó decantándose por uno absolutamente sorprendente: Paz Padilla. La humorista, actriz y presentadora ya había acudido una vez el Deluxe y había pasado por el Diario con bastante éxito -ya saben, los chistes, gracias y burradas siempre funcionan-, pero, ¿qué les pasó por la cabeza a los responsables de La fábrica de la tele para ofrecerle el puesto de sustituta?

Paz Padilla trabaja en ‘Sálvame’ más que el propio presentador oficial.

Padilla empezó con miedo en Sálvame. Su familia le dijo que no aceptara el trabajo, que no era un formato para ella y que le iba a perjudicar, pero la humorista decidió hacerle caso a su amigo Xavier Sardà -con quien trabajó en Crónicas marcianas- y aceptó el reto. Empezó sustituyendo a Jorge Javier un día. Pronto pasó a hacerlo los viernes, los festivos, las vacaciones, los jueves y ahora también los lunes, ya que el presentador se encarga de la gala de Supervivientes por la noche. Sin darse cuenta, Padilla trabaja más en Sálvame que el propio presentador oficial, pero ni con esas ha conseguido ganarse la simpatía de sus compañeros. La presentadora ha tenido enfrentamientos constantes con Belén Esteban, con Raquel Bollo, con Mila Ximénez, con Lydia Lozano, con los invitados y hasta con el señor que acude a prepararles la merienda cada día. ¿Qué le pasa a Paz Padilla? ¿Por qué no consigue hacerse respetar?

Incómoda posición

La posición que ocupa la presentadora sustituta no es cómoda. Llegó al programa cuando la maquinaria ya estaba en funcionamiento, se enfrentó a colaboradores con mucho carácter y muchas ganas de pelea, trató de utilizar su mejor arma, el humor, pero no le funcionó como en otras ocasiones y, encima, evidenció su poca capacidad para seguir un guion, hablar sin equivocarse y no meter la pata cada diez minutos. Asistir a un programa presentado por Paz Padilla supone encontrarse con una presentadora que desconoce la mayoría de los personajes sobre los que se habla, que sufre un constante baile de nombres y que no tiene ninguna capacidad para contener a los colaboradores. Y es que las caras visibles de Sálvame nunca la han aceptado como una de ellos. La tratan como una mera suplente, una imitación poco convincente de su verdadero líder, Jorge Javier Vázquez. Aun así, Padilla se esfuerza y trata de pasar por alto las rencillas, pese a que no se lo ponen nada fácil.

Las bromas pesadas de la presentadora no han contribuido a que los colaboradores le tengan más aprecio.

El verano pasado, mientras disfrutaba de sus vacaciones, Jorge Javier decidió aparecer en la vida pública y echar más leña al fuego. “Cuando no está, no me hablan bien de ella, pero cuando Paz está delante... A Lydia Lozano, por ejemplo, la escucho reír como si no hubiera un mañana. Le ríen las gracias muchísimo”, declaró el presentador. Rápidamente saltaron las alarmas y se confirmó algo que venía siendo patente desde los inicios del programa: nadie aguanta a Paz Padilla. Posiblemente, las bromas pesadas de la presentadora no han contribuido a que los colaboradores le tengan más aprecio -a lo largo de estos años, Padilla ha lesionado a Karmele, ha vaciado los bolsos de las colaboradoras en medio del plató, ha mojado de arriba a abajo a Mila Ximénez, ha estrellado a Kiko Hernández contra el suelo y un sinfín de percances más-. Pero el problema va más allá de las bromas.

Ajena a la maldad

Paz Padilla se ha revelado como una persona ajena a la maldad. A la presentadora no le sienta bien entrometerse en la vida de los demás y acaba siendo más incisiva que cualquiera de sus compañeros. No muestra ninguna empatía, no sabe cuándo parar y termina hurgando tanto en la herida que la tensión llega a traspasar la pantalla. Entonces se da cuenta, trata de calmar el ambiente con alguna de sus bromas y acaba empeorándolo todo y con algún colaborador recogiendo sus cosas para marcharse a casa. Un clásico en Sálvame. Y por si fuera poco, la presentadora se toma con muy poco humor las cosas que tanta gracia le hacen en los demás -Padilla montó en cólera con la dirección del programa por emitir unas fotos suyas en topless cuando se había burlado de los robados de Lydia Lozano y Karmele Marchante-. Un despropósito que solo tiene cabida en el programa más irreverente de la televisión.

Cuando creíamos que nadie podía hacerlo peor que Paz Padilla, llegó Terelu.

Ahora, aún con todo esto, hay que romper una lanza en favor de Paz Padilla. Cuando creíamos que nadie podía hacerlo peor, llegó Terelu, se hizo cargo del Sálvame Diario mientras Padilla se encontraba de baja por una operación y asistimos a unos niveles a aburrimiento nunca vistos. Al final, resultará que la humorista ha conseguido hacerse un hueco y que la echemos de menos. ¿Acabará haciéndose con el programa cuando Jorge Javier decida que no quiere continuar más? ¿Pasará por encima de la pequeña de las Campos y se hará también con el Deluxe? Tiempo al tiempo.


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