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La sombra de Martes y 13 aún es muy alargada

A finales de los 80 y a inicio de los años 90 se creó, casi sin saberlo, una tradición navideña catódica. Y es que Televisión Española nos acostumbró a que asociásemos el 31 de diciembre con despedir el año con buen humor, viendo un especial cómico protagonizado por Josema Yuste y Millán Salcedo, o lo que es lo mismo, Martes y Trece.

A por uvas, El 92 cava con todo o ¡A Belén, pastores! fueron alguno de esos programas en los que el dúo buscaba para sus sketches algún desternillante hilo argumental: un convento de monjitas, un viaje de Isabel Pantoja y Encarna Sánchez cuando eran amigas íntimas y personales, las andanzas de dos figuritas de un nacimiento… Cualquier excusa era válida.

Los 90 fueron, sin duda, la época dorada de los dúos cómicos en televisión, especialmente en su primera mitad. Cruz y Raya, los citados Martes y Trece, Faemino y Cansado, Las Virtudes, Los Morancos, Las Veneno (reconvertidas a dúo de las hermanas Olayo tras una etapa en la que eran tres), el Dúo Sacapuntas, y algunos menos recordados a día de hoy como Farsantes Fingidos, que salían en algunos programas del primigenio Telecinco, son una buena prueba de ello.

Lo de Josema y Millán era un humor sencillo en el que para imitar a un famoso no necesitaban más que una peluca o un complemento.

En aquellos años, lo de Josema y Millán era un humor sencillo y en ocasiones muy crítico en el que para imitar a un famoso no necesitaban más que una peluca o un complemento. Así, recordada era aquella Encarna de Noche con peluca rubia rizada, o la Cantudo con su pelo largo y liso y exquisitas eses a la hora de pronunciar palabras como ‘Méjicos’. Además, en sus sketches conocíamos multitud de personajes variados que veíamos una única vez pero que causaron impacto, como la folclórica Paca Carmona, que se convirtió en un éxito tal que incluso  se le pudo ver en sus directos, incluido un show en la recordada y mitificada Expo de Sevilla.

El humor de Martes y Trece era lo que se imitaba

La forma de hacer reír de Martes y Trece creó escuela, y el propio Millán Salcedo lo recoge así en sus memorias En mis trece. En concreto, habla de un momento en el que la pareja profesional que formaban Josema y él tuvo un desgaste por sobreexposición, poniendo de ejemplo que en una cadena daban uno de sus programas de humor y en otra una de sus películas a la misma hora. Pero además apuntaba que perdieron algo de tirón debido a que “la línea de humor que habíamos impuesto estaba siendo imitada a la par por Morancos y por Cruz y Raya, quienes florecían con descaro en el campo que habíamos dejado abonado”. Y en cierto modo, si se analiza la carrera de ambos grupos, la afirmación puede ser bastante cierta.

Jorge y César Cadaval debutaron, como tantos otros famosos, en el mítico Un, dos, tres de Chicho Ibáñez Serrador. Eran dos sevillanos con mucho arte y desparpajo conocidos en sus inicios como Los Morancos de Triana, y que luego perderían la coletilla de su procedencia para ser simplemente Los Morancos. En sus primeros shows televisivos solían aparecer vestidos de esmoquin, elegantes y caballerosos, y contaban chistes al personal que luego se iban de madre cuando generalmente César narraba el mismo y Jorge decía que no lo había entendido y que quería que se lo explicase. También era habitual entre sus recursos el hablar inglés y cantar incluso flamenco en la lengua de Shakespeare. Aunque ya en sus orígenes también hacían gags disfrazados, poco a poco las pelucas y los cambios de vestuario desplazaron de sus shows los trajes de chaqueta, y así las imitaciones de famosos y los personajes propios como Omatía y Antonia se convirtieron en el epicentro de sus espectáculos.

Cruz y Raya fueron los primeros deudores oficiales de Martes y Trece.

Por su parte, Cruz y Raya se dieron a conocer en Telecinco en el programa TuttiFrutti emulando un programa radiofónico donde imitaban voces y contaban aventuras de lo más variadas. De hecho, llegaron a hacer un disco con estos chistes, y popularizaron aquello de “ojo al dato”. Y al igual que Morancos, poco a poco abandonaron aquella forma original de entender la forma de hacer reír para centrarse en las imitaciones y en los personajes de su propia cosecha, entre los que en un inicio destacó el miope Bartolo. De hecho, Cruz y Raya fueron los primeros deudores oficiales de Martes y Trece, puesto que en 1993 fueron ellos los que dieron la bienvenida al año nuevo en Televisión Española con un especial titulado Este año, Cruz y Raya ¡seguro!. Ya en 1994, Yuste y Salcedo volverían el 31 de diciembre para quedarse hasta 1997, cuando dijeron 'Adós' a los espectadores.

Los personajes propios recurrentes marcaron la diferencia

Las diferencias entre Cruz y Raya, Morancos y Martes y Trece, de manera general, puede ser amplia, empezando porque Martes y Trece no tenía una cantera de personajes propios recurrentes y los otros dos dúos sí. Sin embargo, si se analiza con las otras cómicas citados al principio, Juan Muñoz y José Mota y Jorge y César Cadaval son los únicos cuya forma de hacer reír viró de manera radical para seguir la estela de Josema y Millán; Faemino y Cansado, Las Virtudes o los Sacapuntas siguieron fieles a su estilo, sin más.

Curiosamente, de todo este batiburrillo de artistas, los únicos que siguen juntos son Faemino y Cansado y los Morancos. Las Virtudes y las Veneno se reúnen como tándem de manera puntual, y tras la muerte de Juan Rosa 'El Pulga', Manolo Sarriá 'El Linterna' reinventó su perfil de humorista para no buscar un sustituto a su compañero de faenas.

Josema y Millán han coincidido en algún trabajo juntos (el anuncio de Campofrío o El pueblo más divertido), pero nunca han querido resucitar a Martes y Trece. Y por su parte, Cruz y Raya volverán esta Nochevieja en un especial que encabeza José Mota, y en el que Juan Cruz colaborará en un par de números.


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