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¿Ha llegado el momento de 'jubilar' a Jesús Vázquez?

Jesús Vázquez lleva 24 años en televisión. De aquel jovencito que conectaba con el público desde programas como La quinta marcha o Hablando se entiende la basca ya no queda nada. Reconvertido en el estereotipo del hombre perfecto, Vázquez presume de éxito profesional, estabilidad emocional y cuerpazo a sus 49 años, pero ¿no están cansados de verle en todo tipo de formatos? Tal vez ha llegado el momento de que se tome un descanso. Por su salud. Por la nuestra.

No hay programa que no haya presentado Jesús Vázquez. Desde talents shows como Operación triunfo, Supervivientes o Popstars, a concursos como ¡Allá tú!, realities como Hotel Glam, I love Escassi y el debate de Gran Hermano y algún que otro formato fracasado como Guerra de sesos o La guillotina. Y es que durante más de veinte años al presentador le ha dado tiempo a hacer de todo.

Jesús Vázquez intentó vendernos su romance en la playa con Marlene Morreau.

Dos décadas de éxito profesional, de descenso a los infiernos, de salida del armario y de posados, algunos más afortunados y otros menos -el presentador nos quiso vender un romance playero con la vedette Marlene Morreau donde aparecían ligeros de ropa, aunque ya se lo habíamos visto todo en un supuesto robado también en la playa-.

Jesús Vázquez ha formado parte de la historia de Telecinco y, de rebote, de la de todos sus espectadores, pero ¿no ha llegado el momento de darnos un respiro?

Los motivos por los que Jesús Vázquez debería darse un respiro

El tiempo pasa para todos, incluso para los que conducen algunos de los formatos más exitosos de los últimos tiempos. La llegada de La Voza la vida de Jesús Vázquez fue todo un respiro, tras una época no demasiado exitosa -Jorge Javier Vázquez se hizo cargo de Supervivientescon una acogida arrolladora, mientras el presentador trataba de dar el tipo en Pekin Express, sin conseguir que olvidáramos a Raquel Sánchez Silva-.

El formato venía avalado por el éxito internacional y la presencia de jurados con un gancho de público evidente, pero es que, además, no hay nadie que sepa conducir mejor los concursos que Jesús Vázquez -que se lo digan a Pilar Rubio...-. El presentador se plantó con sus horribles americanas y un carisma capaz de consolar a cualquier perdedor, y se metió a la audiencia en el bolsillo. ¿La contraprestación? Ser el protagonista de una campaña de marketing tan intensa que terminó provocando el efecto contrario, el rechazo y el hastío.

No contentos con verle durante muchas horas en pantalla -otro de los clásicos de la factoría Mediaset-, también nos ameniza las esperas entre programas, participando en numerosas y muy diversas campañas publicitarias. La credibilidad del presentador sirve tanto para convencernos de que nos cambiemos de compañía telefónica como para animarnos a pasar por el dentista.

Vázquez debería tomar ejemplo de Martina Klein y evitar la sobreexposición pública.

No hay nada que se le resista, o eso parece, pero ¿es necesario? Vázquez debería tomar ejemplo de Martina Klein, Carolina Cerezuela o Nieves Álvarez y darse cuenta que una sobreexposición pública no es sinónimo de éxito, sino más bien de hartazgo. Además, ¿tan mal pagado está el trabajo de presentador que se necesita un extra para poder llegar cómodamente a fin de mes? Hay ciertas cosas que se nos escapan.

Jesús Vázquez representa el ideal de hombre homosexual -y también del yerno perfecto para cualquier suegra-. Es un profesional de éxito, se dedica a un tipo de trabajo de lo más liberal, evidencia un auténtico culto al cuerpo, puede presumir de vida sentimental estable, comparte su vida con otro hombre de idénticas proporciones físicas y pasa los veranos nadando en Ibiza. ¿Hay algo que haga mal?

¿Ya no soportamos tanta perfección en pantalla?

No se le cae el pelo, no pierde la sonrisa, fue el primer hombre en desnudarse -no íntegramente- en Interviú y parece que los directivos se lo rifan.

Entonces, ¿por qué tenemos la sensación de dejà vu cada vez que aparece en pantalla? ¿Le va tocando un descanso para sanear su relación con el público? ¿Son demasiados formatos durante demasiado tiempo? ¿O es que ya no soportamos tanta perfección en pantalla? ¿Ha perdido la batalla frente a los 'hombres corrientes' como Jorge Javier Vázquez?

Por el momento, nuestras esperanzas no son más que cantos al aire, ya que el presentador tiene aseguradísimo su puesto en televisión. No sólo con La Voz, sino también con formatos como Pequeños gigantes. Y esperen que no le fichen también para algún concurso en Cuatro y hasta para sustituir a Jorge Javier en el Deluxe. Jesús Vázquez todo lo puede y nosotros, sinceramente, ya estamos un poco aburridos.


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