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Adán y Eva, ¿porno fácil o entretenimiento natural?

El primer programa del nuevo reality de Cuatro consiguió lo que quería: sorprender. Sin embargo, queda por ver si España está preparada para recibir la emisión de algo tan poco pudoroso y con tantos escrúpulos.

Eyeworks España, productora de Adán y Eva, dijo que habría planos tan naturales que no incitarían a la pornografía. Sin embargo, lo primero que recuerda el telespectador que anoche se puso frente a la televisión son dildos colgando y vulvas depiladas hasta la extenuación. Adán y Eva se presentaba a la audiencia de Cuatro entre la incredulidad y dejando más bocas abiertas de las que hubiera esperado. Y con una falta de naturalidad tal que nadie creía lo que estaba viendo. Aunque, eso sí, cosechando un gran 14,8% de share. 

Para los que no estuvieron pegados al televisor durante la noche del martes, Adán y Eva es el nuevo dating show de Cuatro en el que los participantes buscan el amor completamente desnudos. Estos personajes pasan sus días de ligoteo en una isla desierta situada en Croacia donde lo único que hay es una caseta con camas y sofás. El desayuno, la comida y la cena ya se la sirven desde el programa. Ni tienen que buscarla ni que hacerla. Esto no es Supervivientes.

Hasta ahí, todo bien. Pero cuando comienzan a llegar los primeros cuerpos a la isla parece más una suerte de Mujeres y Hombres y Viceversa sin ropa que un programa innovador en el que la desnudez sea algo circunstancial, como dijo Manuel Villanueva, el director de contenidos de Mediaset.

El entretenimiento "más natural"

Saltaba a la vista que los primeros cuatro concursantes carecían de algo muy importante a la hora de encontrar el amor: conversación interesante. Y es que, anoche se pegaron demasiadas patadas al diccionario y a la cultura en general. Sí, es un reality en el que no se pide un coeficiente intelectual demasiado elevado y en el que lo que se busca es el puro entretenimiento. Eso lo consiguieron. 

Si de verdad quieren hacer creer a la audiencia que es un dating show para encontrar el amor, tendrán que esforzarse un poco más en resultar creíbles para el público. Y ese es uno de los problemas. Que no quieren ser creíbles. El guión está presente hasta en el más mínimo detalle en el que sólo se busca que el telespectador aburrido en su casa se eche unas risas sin importarle si tal o cual persona va desnuda, sabe dónde está la Alhambra o qué es el Manzanares. La única naturalidad que existe es la de los cuerpos desnudos.

¿Es necesario un cambio de presentadora?

Otra de las pegas de Adán y Eva es Mónica Martínez. Eyeworks España es la creadora de Un príncipe para... o Quién Quiere Casarse Con Mi Hijo. La reina de esos programas es Luján Argüelles. Y en Adán y Eva ella no está. Es Mónica la encargada de dirigir un espectáculo falto de luces, de explicaciones y de sentido. Se nota que en ese programa, que intenta emular a sus hermanos mayores, faltan los principios esenciales de todo reality: un gancho aún mayor, una razón de ser y unos personajes que enganchen, no simples desechos del programa de citas por excelencia de Mediaset. Aunque, todo hay que decirlo, los primeros protagonistas dieron una noche gloriosa de muchas risas a los tuiteros que ya están acostumbrados a comentar los programas de Cuatro en tiempo real.

El primer programa de desnudos que incita al debate

Twitter se ha convertido en herramienta para medir el impacto social de un determinado programa durante su emisión, y son los encargados de estos programas los que incitan al comentario. Porque, al final, de lo que se trata, es de encontrar un sucesor digno de los tróspidos que ya están en el cajón del olvido. Y queda por ver que Adán y Eva lo consiga.


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