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Con la comida no se juega, ¿o sí?

La proliferación de programas de televisión culinarios aumenta en España a la vez que crecen las publicaciones de libros, de utensilios de cocina y de merchandising específico. ¿Hasta cuándo?

Gtres
Gtres Alberto Chicote durante la presentación del programa 'Top Chef'

¿Os acordáis de cuando Karlos Arguiñano era el único cocinero que acompañaba, a la hora de comer, a millones de familias sentadas delante de sus platos? Cuando él, el peor contador de chistes de la historia de la televisión, salvando los personajes que aparecen junto a Juan y Medio en Canal Sur, era el único que nos enseñaba trucos y recetas "ricas, ricas" para sorprender en nuestro día a día en la cocina. Ay, ¡qué tiempos!

Ahora, y gracias (o a pesar) a la excelsa proliferación de programas de televisión culinarios, ya sean dulces o salados, ha llegado a tal límite que hay algunos (véase 'Cocineros españoles por el mundo') que parecen grabados con la cámara de un teléfono móvil de lo malos que pueden llegar a ser. Tanto concurso de cocina para que nos olvidemos del gran 'Con las manos en la masa', en emisión desde 1984 a 1991, ese programa en el que hasta Caco Senante se manchó. De verdad, ya la televisión no es lo que era.

Lejos quedaron los programas tipo 'El programa de José Andrés' o las colaboraciones en programas mañaneros, en los que Mariló o Ana Rosa se anudaban el delantal cual aprendices para deleitar a sus seguidores con trucos que ni ellas se creían. Pero no, eso es harina de otro costal. Ahora lo que se lleva es concursar en programas de cocina. Si no lo haces no eres nadie, parece ser.

Versiones norteamericanas

'Top Chef', por ejemplo, acumula en Estados Unidos la friolera de 11 temporadas en las que se han visto, además, diferentes versiones. Algo parecido a lo que le va a pasar, augura la crítica, a la gran apuesta de TVE con 'Masterchef', cuya versión estadounidense ya va por la quinta temporada y la australiana se acaba de estrenar. Junior o no, lo cierto es que la adaptación española triunfó pese a su presentadora y algún que otro miembro del jurado que dejaba mucho que desear, culinariamente hablando, claro.

Salvando las distancias, 'Top Chef' y 'Masterchef' representaban lo mismo, tenían una mecánica muy parecida, con la única salvedad de que el primero contaba con la presencia de Alberto Chicote para la delicia de los fans. El programa de Antena 3, además, alcanzó su máximo histórico en la final con más de 3,8 millones y el 23,9% de share y cerró su primera edición con una audiencia media más de 2,9 millones y el 17,8% de cuota. Sin embargo, y pese a contar con el peso pesado de las cocinas más temerosas, 'Top Chef' no puede igualarse en audiencia con el programa de TVE. 'Masterchef' se convirtió en uno de los grandes éxitos de la temporada televisiva y, el día de la gran final, volvió a demostrarlo con un nuevo récord de audiencia: reunió a más de 5,5 millones de espectadores, un 33,1% de cuota de pantalla. El momento en el que Juan Manuel se coronaba como ganador de la primera edición se convirtió en el minuto más visto de la jornada, seguido por 6.629.000 espectadores, un 47.6% de 'share'. Una brutalidad, vaya.

Pero lejos de amedrentarse, desde Atresmedia siguen apostando fuerte por los fogones, aunque sea en forma de Alberto Chicote, cuyo espacio en La Sexta sigue siendo referencia nostálgica de aquellos que buscan consuelo en los brazos y directrices del cocinero más fiero de la pequeña pantalla.

La audiencia responde a los fogones

Pequeños, y mucho, son los datos de audiencia que arroja el programa que ha supuesto la vuelta a la televisión de Raquel Sánchez Silva tras la polémica muerte de su marido, Mario Biondo. 'Deja sitio para el postre' es, de lejos, el programa que menos falta hacía en la televisión. Su gancho, el repostero Paco Torreblanca, hace honor a su nombre flambeando todas las palabras que lee en el teleprompter. Un niño lo haría mejor que él. Sin entrar a juzgar sus artes cocineras, lo cierto es que el programa no tiene eso, gancho, ni fuerza suficiente como para luchar entre semana por el prime-time, por eso está relegado a los viernes, y en Cuatro.

Lo que falta por hacerse en España es la versión cañí de 'Guerra de cupcakes', ese espacio tan dulce como aterrador en el que varios reposteros se enzarzan en una lucha por hacer la magdalena más sabrosa. Apasionante. Pero lo peor de todo es que, gracias a Youtube, alguien pueda conseguir un programa de televisión para hacer magdalenas. Porque son magdalenas decoradas de una forma muy bonita. Pero magdalenas, al fin y al cabo.

¿Y esto dónde nos lleva?

Millones de fotos se suben a Instagram, Facebook o Twitter cada día y, casi todas, por no decir la mayoría, son de comida. Hasta la saciedad. Hasta en la sopa, ya que estamos hablando de comida. Varios libros de gastronomía copan las estanterías de las librerías. En sus portadas no están ni Arzak, ni Arola, ni Adriá. Están Mariló, Chicote, Darío Barrio o el jurado de 'Masterchef'. Desde la dirección de libro de Fnac España comentan a Vozpópuli que, efectivamente, "todos los programas que han aparecido de retos gastronómicos y demás han beneficiado de forma importante a la edición de este tipo de libros. Hay que tener en cuenta que, además de los concursos gastronómicos, han proliferado también los programas relacionados con la pastelería (tiendas que se dedican a hacer dulces 'de encargo'). Todo ello ha generado tendencia”.

Una tendencia que sigue, y sigue y sigue, y cuyo último invento se llama 'Mi madre cocina mejor que la tuya', que se podrá ver en Cuatro todas las tardes a partir de las 19.00 horas, y que contará con Luján Argüelles y Juanra Bonet en el primer programa que se podrá ver este viernes a las 21.30 horas. ¿La cocina es un juego? Parece que sí.


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