Tecnología

Amazon, en entredicho

La tienda online más importante del mundo se encuentra en un estado de cierto entredicho por diferentes motivos. No por sus millones de clientes, cuyo porcentaje de satisfacción es espectacularmente positivo; sí en el lado de las empresas que le surten de sus productos y servicios, donde no gustan demasiado sus últimas iniciativas.

Casi todo lo que uno quiera comprar en Internet a través de diferentes webs (y mucho de lo que venden las tiendas del barrio) se encuentra a la disposición del público, todo junto, en Amazon, la megastore virtual por excelencia. Desde el punto de vista del consumidor, esta tienda online brilla por sus precios siempre competitivos, por la rápida entrega de los productos que se adquieren y por un magnífico servicio postventa. Desde otros puntos de vista, la cosa cambia. Cambia radicalmente.

La actividad principal de Amazon es vender productos ajenos, ya sea por sus propios medios o en el papel de intermediario. En uno y otro caso, sus PVP son siempre una referencia. Según hemos podido saber, varias grandes empresas que tienen acuerdos de comercialización con este gigante del comercio electrónico están sufriendo elevadas presiones por parte de otros sitios de venta online y, sobre todo, por parte de las tiendas físicas a pie de calle. Unas y otras se ven incapaces de competir con Amazon dada la agresiva política de precios de venta al público que practica, soportada por la mencionada impecable plataforma global de venta.

Esta tesitura genera no pocos dolores de cabeza a estas grandes marcas, porque seguir surtiendo a Amazon con sus productos choca de frente con el porvenir de esas otras vías de venta. En definitiva, que se ‘enfade’ cualquiera de los dos lados, Amazon o resto de tiendas, les supone un grave problema. Una fuente confidencial de una muy importante firma de ámbito mundial asegura estar estudiando repartir sus gamas de la siguiente forma: en primer lugar, casi todos sus productos disponibles para que puedan ser vendidos en todos los canales (Amazon incluido); en segundo lugar otros productos específicos que solo se podrían comprar en tiendas físicas, a modo de ‘ediciones exclusivas” (que no tienen por qué presentar elevados precios). Una estrategia nada nueva como intento de contentar a todos, si bien queda por conocer qué tal la encajaría Amazon.

Ahora, un smartphone

Pantalla de 4,7” y con sensación 3D, ¡seis! cámaras para, entre otras cosas, su control mediante gestos, y, atención, se especula con un plan de datos con tráfico gratuito para música y vídeos en streaming. Son, a grandes rasgos, las credenciales de lo que sería un auténtico bombazo en el mundo de los terminales móviles. Aún no se sabe el precio; corrieron rumores acerca de que, incluso, este móvil podría ser gratuito (el negocio vendría después mediante cuotas mensuales, descarga de apps, etc.), pero Amazon lo ha negado.

Lo que no ha negado es que tras éste, clasificado obviamente como de gama alta, podría llegar otro smartphone de gama baja a precio irrisorio. Pues estas ‘iniciativas móviles’ por parte del gigante del comercio electrónico no han sentado nada bien a las empresas competidoras afectadas. Evidentemente, la libertad de mercado, por una parte, y la de fabricar y vender lo que a cada uno le dé la gana, por otra, avalan a Amazon; a día de hoy, sólo las Samsung, HTC, Sony, etcétera, saben cómo responderán. Aunque quizá lo hagan resignándose de nuevo porque, recordemos, Amazon vende desde hace tiempo sus propios eReaders y tablets (y de excelente calidad, por cierto). Pero, ¿y si el Amaphone es la gota que termina por colmar el vaso?

Yo lo vendo, yo lo entrego

Amazon tiene a UPS y FedEx como principales partners para el sistema de reparto de sus productos. Sin embargo, ha comunicado que se va a ocupar, también, de estos envíos a sus millones de clientes finales. "Se trata de un programa que va a revolucionar la forma en la que los envíos son entregados a millones de clientes”. Así de explícito lo ha dicho. ¿Qué ha generado esta decisión? Es de suponer que un cabreo monumental en UPS y FedEx (menudo cliente que pierden), pero también en el resto empresas de mensajería, porque se les plantea un impresionante rival al que nadie puede impedir que, una vez dado el primer paso de entregar los productos que ella venda, pueda ocuparse también del reparto de paquetes de otros.  

Al hilo de este tema logístico, viene a la memoria la noticia que filtró Amazon sobre que tenía muy avanzado un sistema de reparto de sus productos mediante drones. Hubo que tomárselo como una broma porque basta con repasar las normativas legales y, sobre todo, acudir al sentido común para concluir con que esa idea es de todo punto irrealizable; ni a día de hoy ni a largo plazo. Conviene recordar que este tipo de acciones que solo buscan la relevancia social, que se hable de ello (¿acaso lo necesita?), no suelen generar más que descrédito.


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