Tecnología

Submarinos privados: un capricho para el capitán Nemo del siglo XXI

Lo que parecía ficción es cada vez más cercano al gran consumo. La venta de pequeños submarinos crece por momentos. Una de las marcas más prestigiosas sigue siendo Triton y poco a poco va ampliando su gama: con sólo observar sus formas, uno se imagina surcando las profundidades de los mares con cierto aire de capitán Nemo 2.0.

Lo que empezó como una colección de aparatos para aumentar el rendimiento de proyectos científicos se ha convertido en una nueva línea de comercio premium. Los pequeños submarinos Triton para dos y tres personas son cada vez más frecuentes en embarcaciones privadas y turísticas.

Aunque no es el producto más solicitado, el modelo Triton 3300/6 parece que puede satisfacer las necesidades de esa familia que necesita hacerlo todo en grupo. Su sofisticado diseño aumenta la visibilidad gracias a la fantástica cúpula de cristal. Eso ha logrado reducir mucho su peso, que ahora es de 14 toneladas… 

Ese peso resulta muy ligero si pensamos que con este modelo podemos bajar hasta 1.000 metros bajo el nivel del mar y mantener una velocidad de más de 5 kilómetros/hora. Conseguir estas profundidades no resulta económico: para hacerse con uno hay que pagar los 4.750.000 euros que cuesta. Una vez apoquinado el dinero, lo tendrá con usted a lo largo de este año. Para los más apalados, existen opciones algo más económicas para menos pasajeros en la serie 3300.

El mercado no tiene límites. Se espera que el prototipo Tritón 36000 pueda bajar a la fosa de las Marianas, por debajo de los 12.000 metros, en la parte más profunda del océano Pacífico. Será gracias al borosilicato, material que parece aguantar presiones que hasta ahora resultaban imposibles. 


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