Tecnología

¿Qué diablos es…? ¡Ah, es una cámara!

Ricoh lanza una cámara espectacular, tanto si la miras desde el punto de vista estético como desde el de funcionalidades, porque está preparada para sumergirse, recibir golpes y no amilanarse en ambientes extremos. Sí, toda una cámara para la aventura que parece recién salida del bolsillo de Terminator.

El ansia fagocitadora de los smartphones, que ya desempeñan el papel de reproductores de multimedia y navegadores, fijó hace tiempo su mirilla en el mundo de la fotografía. Tanto es así que el mercado de cámaras atraviesa una situación de ‘tocado’. Para que no pase al escenario ‘hundido’, las marcas del ramo se estrujan los sesos para proponer modelos con las prestaciones justo a las que un smartphone no puede llegar. Ahí están, por ejemplo, las compactas de objetivos intercambiables, las ulta-resistentes y las especiales para grabar acción/aventuras. La Ricoh WG-M1 es un ejemplo que cumple las dos últimas premisas.

Sí, es una cámara de acción como las GoPro o Sony Action Cam, pero a diferencia de éstas, no necesita de una carcasa para poder sumergirse o encajar golpes. La verdad es que su presencia impacta, la misma sensación que nos traslada cuando hurgamos en sus especificaciones.

Conectividad con un móvil

Gracias a su cuerpo resistente a los golpes, hermético e impermeabilizado, la puedes sumergir hasta una profundidad de 10 metros (hasta una hora de funcionamiento continuo), se te puede caer desde 2 metros de altura y resiste el frío a temperaturas tan bajas como -10° C. Insistimos, sin necesidad de carcasa. En cuanto a la resolución, es Full HD hasta 30 fps, mientras que para imagen fija ofrece 14 Mp; puede disparar hasta diez imágenes por segundo. La pantalla que ves en su lado superior es realmente pequeña, 1,5”, porque su función es más de encuadre y de gestión de las funciones que de contemplar las tomas. No obstante, la puedes aliar con un smartphone o tablet (WiFi) para que ejerzan de monitor externo.

Para que tu lucha con los tiburones se grabe con la calidad precisa, esta compacta de acción dispone de un sistema de reducción del movimiento (o lo que es lo mismo, estabilización de imagen) de tipo digital, del que Ricoh (y Pentax, ya que son la misma marca) ha demostrado en otros modelos de gama que sabe cómo hacer que funcione de manera muy eficaz.

Un detalle interesante es que cuenta con la función denominada ‘Detección de movimiento’, mediante la que la cámara comienza a grabar automáticamente cuando detecta que algo se mueve en la escena hacia la que apunta. También puedes definir el modo ‘Grabación en bucle’ (graba a intervalos de 5 ó 10 minutos) y a cámara lenta.

Accesorios y acabados

Para que nada se escape en el registro de las hazañas, su lente ofrece una cobertura de 1600 (que está muy bien en comparación con otros modelos de su misma categoría) y, en su apartado de conectividad, lo dicho: la puedes asociar con un smartphone o tablet para, además de hacer las veces de monitor, poder disparar a distancia, definir el estado de la cámara y descargar las tomas.

En lo que se refiere a accesorios a su disposición, dispone de adhesivos para fijar en un monopatín o tabla de surf, una correa-mosquetón, un grip para manejarla con una mano, soporte de suelo, imán potente, correa para casco, ventosa, etcétera. Puedes elegir entre acabado negro o naranja ycomprarla por unos 250 euros.


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