Tecnología

iPhone 6 y Apple Watch: llegan las próximas necesidades creadas

Apple desveló este martes en California la última generación de sus teléfonos móviles iPhone, un servicio de pagos a través de sus dispositivos y el esperado smartphone Apple Watch, con el que la firma se une a la fascinación por la ‘wearable tech’. Más allá de la indudable calidad de los dispositivos presentados, la abultada expectación generada por un evento que contó hasta con una actuación de U2 confirma la excelente capacidad de Apple para persuadir a los consumidores de las bondades de sus productos.

Un poquito más estrechos, un poquito más grandes y mucho más rápidos (y eficientes) que los anteriores. Eso es, a grandes rasgos, lo que tiene la sexta generación de iPhone presentada por el CEO de Apple, Tim Cook, este martes en el Flint Center de la localidad californiana de Cupertino, recinto emblemático para la firma por ser el lugar donde dieron a conocer su primer ordenador personal. Dada la simbología del espacio, la conferencia del sucesor de Steve Jobs, -ampliamente promocionada por los medios durante los últimos días- estaba cargada de expectación. Al final, y sin entrar aún en lo cualitativo, se pudo ver algo bastante similar a los anuncios de novedades que han tenido lugar en la feria IFA: dos smartphones y un smartwatch. Ah, y una cosa más: también el servicio de pagos contactless con el que Apple pretende convertir las tarjetas de crédito en cosa del pasado.

Los nuevos dispositivos incluyen el iOS8, disponible para descarga general el próximo 17.

Cook comenzó insistiendo en la importancia de este día para Apple –el smartwatch llegaría al final– y se congratuló en poder presentar “el mayor avance en el iPhone”. La sexta generación del dispositivo que popularizó el Internet móvil llega por partida doble: un teléfono con pantalla Retina Display HD de 4,7 pulgadas y otro de 5,5, mucho mayores que las del modelo 5, que tenía 4 pulgadas, aunque en consonancia con las tendencias ‘gigantistas’ del mercado… y con el agorero informe presentado el pasado lunes por Adobe y que anticipaba problemas para Apple de no hacer crecer sus dispositivos. A cambio, el nuevo iPhone se vuelve más estrecho (6,9 milímetros; 7,1 en el caso del 6 Plus) y cuenta con un diseño de carcasa compacto y continuo en el que el cristal y el aluminio anodizado parecen sucederse sin cortes.

Con una pantalla tan grande, el 6 Plus dispone de un nuevo formato apaisado de interfaz que también funciona en la home del teléfono. Este diseño forma parte de las novedades del sistema operativo iOS 8, que vendrá incluido en los nuevos dispositivos y que también estará disponible en descarga gratuita a partir del 17 de septiembre para modelos anteriores. Con esta estrategia, Apple se asegura de que los usuarios del iPhone 5 pueden empezar a disfrutar de las ventajas de su nuevo software… mientras suspiran por las del nuevo hardware, como en una pirámide de anhelos y necesidades construidas.

La competencia no existe

Para soportar las necesidades de procesamiento de información del nuevo sistema operativo, “el iPhone 6 es 50 veces más rápido que el iPhone original”. La explicación, dada por Tim Cook durante la presentación de los nuevos modelos de la compañía, no solo nos demuestra que estamos ante un procesador muy veloz. También nos habla, de un modo sutil, sobre una cosmovisión de Apple en la que la competencia no existe. Las comparaciones siempre se establecen con los anteriores modelos de la propia compañía como puntos de referencia, no con los de las otras firmas del mercado. Es como si, salvando las distancias, General Motors midiera el rendimiento de sus últimos modelos con el del legendario Ford T.

El nuevo iPhone también viene a confirmar la tendencia a convertir los smartphones en dispositivos de registro vital pormenorizado… o, según como se vea, de control del individuo. Para terror de los conspiranoicos que creen ver en el GPS una tecnología de vigilancia constante, el nuevo iPhone cuenta con todo tipo de sensores que registran incluso la presión atmosférica y la altitud. Los datos del acelerómetro, del giroscopio y de la brújula son registrados constantemente gracias a un microprocesador complementario. A cambio, podremos saber la distancia que recorremos cada día al subir las escaleras de casa y las calorías quemadas. ¿No es todo un avance?

Adiós a las carteras, pero no al dinero

Puede que estar constantemente vigilados aunque muy en forma no termine de ser visto como un avance para la sociedad, pero librarnos de nuestras carteras sí que lo es. ¿Llega el fin del dinero? No, pero sí el de las billeteras, monederos y tarjeteros, o eso quieren lograr. “Hemos puesto mucha energía en la creación de una nueva solución de pago”, asegura Cook. Tanta que solo hace falta tomar una fotografía de una tarjeta de crédito para que ésta sea reconocida por el teléfono y se asocie a la cuenta de Apple Pay, el nuevo sistema de pagos desarrollado por la compañía.  Con él es posible realizar compras usando el teléfono como si fuera una tarjeta bancaria contactless, aunque las dudas acerca de la seguridad no podían ser evitadas una semana después de la aparición en 4Chan y Reddit de miles de fotografías íntimas de personajes del showbiz que estaban alojadas en los servidores en la nube de Apple.

Apple entiende el esperado Apple Watch como “una forma íntima de conectar”.

Eddy Cue, vicepresidente de la firma, aseguró durante la presentación que han integrado la seguridad en el software y en el hardware “de un modo que solo puede hacerlo Apple”. Tras firmar acuerdos con los tres principales proveedores de tarjetas de crédito y con la tecnología contactless instalada en muchos comercios y servicios, en Apple esperan convertir sus teléfonos en métodos preferentes de pago, aunque aseguran que en ningún momento sabrán qué, cuándo, por cuánto o dónde has comprado. ¡Y además, explican, se podrá utilizar en Disney World! Esto sí que es un mundo feliz.

Pero la felicidad no estaba aún completa. “Una cosa más”, dijo Tim Cook en una recordada frase que solía acompañar las presentaciones de Steve Jobs. Y esa cosa era un reloj. Bueno, un smartwatch. Bueno, el Apple Watch. “Una forma íntima de conectar” (ejem) con pantalla cuadrada, múltiples acabados estéticos en oro o plástico y una solución creativa para ampliar el contenido en los dispositivos de muñeca gracias a su ‘corona digital’ que permite desplazarse por la pantalla, ampliarla o reducirla sin siquiera tocarla. En ella, aplicaciones de salud, acceso a calendario, mapas, recepción y envío de mensajes… todo a través de Siri y con una interfaz pensada expresamente para un dispositivo que permite compartir incluso los latidos de nuestros corazones. ¿Emotivo? Quizás, aunque efectista. Justo como Apple. 


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