Tecnología

Portátiles que querían ser tablets

Si no puedes con tu enemigo… imítale. Los portátiles con diseño ‘de toda la vida’ se defienden de la ofensiva tablet que intenta desterrarles asumiendo sus funciones. Para ello, realizan piruetas.

Hace unos días, te mostrábamos varios ejemplos de tablets que, con los aliados de un teclado y Windows, plantan un jaque en toda regla al reinado de los ordenadores portátiles con el fin de suplantar su uso. A continuación tienes varios ejemplos de cómo estos últimos han encontrado formas de incluir entre sus prestaciones las propias de un tablet: pantalla táctil (fundamental), ‘esconder’ el teclado y pesos y grosores muy reducidos. El orden de los modelos es puramente alfabético.

Acer Aspire R7

Se basa en una muy ingeniosa y patentada bisagra llamada Ezel que permite el giro completo de la pantalla y permite disponer el equipo en las más variadas formas, desde portátil al uso y marco de fotos hasta esconder el teclado generando un tablet ‘gordito’. Destaca por su excelente conectividad, mientras que la pantalla de 15,6 pulgadas, en colaboración con un procesador Intel i5, anima a usarlo incluso para trabajo. Desde 999 euros.

Asus Transformer Book Flip

Pasa de portátil de toda la vida a tablet previo giro de su pantalla hasta posarse sobre el dorso del teclado; en este supuesto, por mucho que toques las teclas, no funcionan (inteligentemente, se desactivan, como en el resto de modelos que veremos con esta dinámica). Bastante equilibrado en todas sus prestaciones (pantalla de 13,3” y procesador i3, por ejemplo), se presenta como una interesante opción híbrida tanto para casa como para llevarlo por ahí… Pero con un matiz, porque su peso de kilo y tres cuartos se nos antoja demasiado. Su autonomía puede llegar a las 7 horas, lo que es un valor a tener en cuenta. Desde 600 euros.

Dell XPS 12

Marco y pantalla se desligan completamente excepto por el eje central de manera que el pivotaje permite que la poses sobre el teclado: de portátil a tablet mediante voltereta. La idea es buena y funciona de maravilla. Además, es un equipo ágil, con un procesador Intel Core i7 de cuarta generación. Su pantalla de 12,5” puede antojarse pequeña para según qué labores (y es que 1 pulgada en determinadas circunstancias da para mucho) y en función de su precio. Las ideas geniales (encima, si funcionan bien) tienen su coste. Desde 1.149 euros

HP Pavillion x360

No es ligero ni fino, pero es una opción interesante porque HP es garantía de robustez, buena construcción y honesto funcionamiento. Sigue la moda de girar la pantalla (11,6”) hasta posarse sobre el dorso del teclado. Es excelente para multimedia, sobre todo, porque se apoya en un sistema de sonido que, firmado por Beats Audio, suena de maravilla. 449 euros.

Lenovo Yoga

Fue el primer equipo 100% ordenador portátil que se transformaba en un tablet mediante el giro completo de la pantalla sobre el dorso del teclado. Una gran idea fusilada hasta decir basta, como puedes comprobar. El penúltimo modelo presentado de esta familia, 3 Pro, es un 13,3” con Intel Core m que da la impresión de estar hueco por su impresionante ligero peso (1,2 kg), a lo que suma un grosor de sólo 12,8 mm. Busca en Google sus cualidades físicas y técnicas si quieres alucinar. Sus 1.300 euros son muchos, pero están justificados.

Toshiba Satellite Radius 11

Funciona indistintamente como ordenador o tablet, pasando de un modo a otro mediante la rotación de su pantalla 360 grados. En el camino de este giro total, puede adoptar distintos ángulos para adaptarse a tus necesidades (tipo pirámide, marco, etc.). Su pantalla táctil es de 11,6” y ofrece resolución HD. Atención a su grosor: sólo 2 cm. (teclado incluido). No le exijas demasiado porque su chip es lo que es, un Intel Celeron con 4 GB de RAM, de ahí su precio. 429 euros.

Se quedaron ahí

Sony y Toshiba lanzaron tiempo atrás sendos modelos Vaio Duo y Satellite U920t quetuvieron más alabanzas que ventas. Su dinámica era similar: pantalla con la ‘cara buena’ hacia fuera y superpuesta sobre el teclado que, con un sencillo empujón, se colocaba en el extremo de éste hasta formar un ángulo y transformarse así en portátil. Vamos, un slider de toda la vida. La propuesta era buena y, en ambos casos, funcionaba espectacularmente bien por mucho que la maltrataras. Pero no tuvo éxito porque, a pesar de la resistencia de la capa externa de la pantalla, cada vez que sacabas el equipo de la mochila, rezabas para que no recibiera un roce. 


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