Tecnología

Móviles premium: Huawei da (por fin) el salto

El P8 es la última criatura móvil de Huawei, un smartphone que impacta por sus cuatro costados: potencia desenfrenada, cámara superdotada y, por encima de todo, una construcción y diseño que deslumbran. 

Algo se mueve (por fin) en el mundo de los smartphones. Cansados estábamos muchos de las redondeces y plásticos del 95% de los terminales que encuentras en los escaparates. ¿Desde cuándo la estrategia de clonar el modelo de los demás tiene visos de éxito?

El 5% restante se lo reservan Apple con su indiscutible iPhone, Sony con sus Z3/Z4 de cristal, Samsung con el curvado S6 edge, HTC con su auto-‘copiaypega’ M9 y muy poco más. Nos referimos al diseño, al cuidado y gusto por la construcción y el acabado; eso que se transmite cuando lo tomas en la mano: tengo un móvil premium.

Huawei es una de las compañías más potentes del mundo.

La última en acceder a este selecto club de marcas que poseen en su catálogo un smartphone de alta gama ha sido Huawei. Aunque seguro que te suena, has de saber que esta compañía china es una de las más potentes en señas del mundo en lo que se refiere a infraestructuras de telecomunicación en el más amplio sentido del concepto. Lo suyo es asociar tecnológicamente ciudades, estados y países; en el aspecto terrenal, cuenta sus terminales vendidos por decenas de millones. Un monstruo tecnológico con todas las letras.

En ese lado de teléfonos móviles, a Huawei siempre se le ha reconocido su evidente solvencia técnica, con modelos de una excelente relación prestaciones/precio. Pero le faltaba ese terminal-icono con el que competir con, para qué andarnos con rodeos, el iPhone. Muy buen intento fue el Ascend Mate 7, un estupendo phablet pero con detalles técnicos y de acabado que despiertan dudas para los puntillosos en esto de la tecnología y el diseño. El P7, antecesor del que nos ocupa, ídem.

Una alternativa al iPhone 6

Huawei acaba de lanzar el P8. No corras a por él porque se le espera en junio, no obstante, ya lleva una unidad unos días en nuestras manos. Es la alternativa en dorado pálido y blanco, discreto a la par que muy elegante. Y, sí, tiene todas las de la ley para mirar de tú a tú al iPhone 6.

El Huawei P8 tiene una pantalla de 5,2” con una resolución y detallismo que, sin llegar a las espectaculares cifras técnicas del S6 de Samsung, asombra de igual manera. Su circuitería cuenta con un chip de ocho núcleos de fabricación propia, 3 GB de RAM… Al grano: es un móvil que entra por los ojos por su fino y elitista acabado metálico, perfecto (repetimos, perfecto) ensamblado y por un diseño que superará los años sin vislumbrarse trasnochado.

Ése, el diseño, es una de sus piezas angulares; las otras tres son las citadas pantalla, prestaciones técnicas de primer orden y, finalmente, una cámara superlativa. Porque, a día de hoy, un móvil de primera línea debe obligatoriamente hacer muy buenas fotos. Quién lo iba a decir al hablar de un teléfono.

El P8 hace buenas fotos en ambientes con baja iluminación.

En este sentido fotográfico, el P8 destaca por lo bien que se comporta en ambientes de escasa luminosidad, eliminando de un plumazo inteligente tanto el ruido como las trepidaciones. Su estabilizador óptico es magnífico y las opciones de personalización de las tomas, muchas. Es capaz de disparar cuatro imágenes y unirlas en una misma para corregir defectos de exposición. No es una dinámica novedosa, pero este Huawei lo hace de maravilla. Es suma, hace muy buenas fotos y vídeos; dejamos a un lado el debate de si capta la realidad tal cual es o la ‘pinta’ como es agradable a ojos del usuario (cosa que hacen todas las cámaras y móviles).

Otras curiosidades de este terminal es que admite gestos táctiles con los nudillos; que si lo pierdes de vista, te indica dónde se encuentra con sólo hacer una pregunta de viva voz; que integra dos pequeñas antenas para optimizar la conectividad y evitar la pérdida de llamadas; y que admite dos tarjetas SIM, ojo, ambas 4G LTE.

Leerás por ahí que su pantalla cuenta con protección Gorilla Glass de tercera generación y no la ultimísima de cuarta, que su procesador no rinde tanto como los de la competencia, que si tal que si cual. Puesto a sacar defectos… lo cierto es que cuando lo tienes en las manos, lo manejas y exprimes su potencial, genera esa sensación premium tan complicada de transmitir.

Su precio parte de 499 euros, lo que es otro punto a favor en comparación con otros terminales de la competencia, teniendo en cuenta que cada vez son más los que se ponen su tope de presupuesto en, precisamente, 500 euros.


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