Tecnología

BoomBoxes: te odiarán los vecinos

Si quieres dar la nota en el sentido más contundente del concepto, aquí tienes cuatro equipos de sonido que derrochan potencias incluso superiores a los 1.400 vatios. Pero no te imagines aparatosos altavoces propios de los conciertos porque, aunque su vocación es urbana, todos ellos encajan perfectamente en el entorno doméstico. 

El término BoomBox se ha venido refiriendo a los radio-cassettes ochenteros con doble altavoz que se solían portar en el hombro. La evolución vino con la sustitución del reproductor de cassettes por el de CDs, pero en ambos casos era condición sine qua non que fueran muy –muy- potentes. En la actualidad, el concepto BoomBox engloba cualquier equipo de sonido de tamaño más o menos compacto pero con la virtud de reproducir música a gran volumen, ya sea en casa o en la calle. En suma, perfectos para improvisar una party en cualquier sitio y momento. Dentro de este ámbito, las siguientes propuestas son las más espectaculares que hemos encontrado.

Philips NTRX100/12

Presenta dos discos giratorios, cada uno con una cuna (dock) para instalar sendos smartphones y reproducir su contenido musical, ya sea en modo tranquilo o mezclando a lo grande como un DJ. No obstante, también es compatible con bluetooh y NFC, para reproducir de manera inalámbrica, así como mediante de un pendrive USB y entrada normal de audio. Emite una serie de luces dinámicas que parpadean al ritmo de las canciones. Si adviertes que sus 380 vatios no son suficientes para conquistar a la audiencia, presiona su botón NX Bass que, al menos, les hará botar. 

JVC Kaboom RV-NB70

Justo en el centro tiene un acceso con puerta incluida para conectar un iPod/iPhone y tirar de su discoteca, pero también puedes reproducir música desde un pendrive, CD y la misma radio FM.  Lo puedes utilizar en combinación con una guitarra y/o micrófono (puertos dedicados) y sus Super Woofers laterales, en combinación con los sistemas de refuerzo de graves, aseguran que hasta el más soso eche unos pasos. Es un equipo portable gracias a que se puede alimentar mediante pilas (10 AA, un detalle al que la marca debería darle una pensada) y sus 40 vatios bastan para llenar de ritmo una amplia sala de gimnasio.

Pyle Calle Blaster PBMSPG100

Este bicharraco es capaz de generar 1.000 vatios de potencia y está dotado de una batería interna para no tener que depender de enchufes (pero no le exijas una autonomía de más de 2 horas). El modo de reproducción es mediante la asociación con una fuente de sonido (móvil, tableta, MP4…) a través de bluetooth y, en su caso, NFC. Permite una regulación muy detallada de los graves, cuenta con entrada para micrófono y para guitarra, e iluminación LED. Su aspecto de ‘tipo duro’ es real, porque está preparado para resistir impactos y derrames accidentales de… refrescos. Para que te hagas una idea, mide 65 cm de largo.

Sony V7D

Esta alternativa de Sony tiene la forma de torre de sonido. No es del todo portátil porque necesita, sí o sí, un enchufe cercano, pero es capaz de generar, agárrate, hasta 1.440 vatios de potencia. Cuenta con la tecnología Sony Smart High Power Technology que aumenta la presión acústica, un modo DJ para introducir efectos (bocinas, sirenas, etc.) y animaciones de viva voz (entrada de micro), y también emite luces en tres direcciones, superior, inferior y frontal. Como curiosidades, lo puedes manejar mediante gestos con la mano para pasar una canción, subir el volumen, etc., incluye un modo de ecualización especial para la audición de un partido de fútbol y, aunque viene de serie con un mando a distancia, mediante una app lo puedes controlar a través de cualquier móvil o tableta. En cuanto a medios de reproducción, incluye lector de CD, radio FM, bluetooth/NFC, USB y entrada de audio. Efectivamente, no muy portátil porque, además, pesa 19 kg la criatura.


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