Esto de las cámaras de acción es un puro misterio: la que mantiene el reinado desde siempre, GoPro, es un ejemplo típico de diseño soso, con una ergonomía en la que no sabes dónde poner los dedos y una navegación por los menús de gestión propia de los años 80; pero, sí, es la reina, porque sus prestaciones técnicas generan unos vídeos con una calidad abrumadora (óptica, estabilización, precisión, rango dinámico, contrastes…).

A imagen y ¿semejanza? de la GoPro han ido proliferando otras cámaras de acción que igualmente llaman la atención bien porque copian-y-pegan- su fisonomía, bien porque proponen diseños alternativos que -argumentos de los ingenieros- optimizan su uso en plena aventura… Acaban de lanzarse dos nuevas cámaras de acción que despiertan la curiosidad, precisamente, por sus peculiares formas.

Por estricto orden alfabético, Panasonic presenta la A1. Esta firma japonesa ya sorprendió con su primera generación de cámaras de acción (y subsiguientes retoños, siendo el último la A500E), que separan la óptica de un módulo gestor, unidos por un cable. La idea es que te coloques el elemento-objetivo en la cabeza, brazo, manillar o tabla de surf y puedas controlarlo con el otro módulo como si se tratar de un mando a distancia. Sí, buena idea.

La nueva cámara A1 tiene una forma de supositorio.

La nueva A1 muestra la forma de un supositorio o también evoca aquello más propio de mentes calenturientas (venga, vamos con sus dimensiones: 26 x 26 x 83,1 mm). Mantiene la misma dinámica ‘manos libres’ que hemos citado pero ya sin mando cableado. Es resistente al agua hasta 1,5 metros, a caídas desde 1,5 metros, a temperaturas de hasta -100C y al polvo; su certificación en IP6X.

Ojo, que esta cámara aventurera Panasonic A1 tiene un precio de ‘sólo’ 199 euros, porque ‘sólo’ graba en calidad Full HD, no 4K como su hermana citada anteriormente. ¿Cámara low cost? Sí en lo que se refiere estrictamente a su precio en relación con modelos de la competencia que sirven para algo (tienes cámaras de acción desde 59 euros… Así son), pero no en cuanto a posibilidades tanto de vídeo como fotográficas y, sobre todo, en lo que se refiere a los accesorios que tiene a su disposición: linterna de luz infrarroja con soporte integrado para la cámara, una diadema de cabeza muy interesante, pinzas, ventosas, micrófono corta-viento, etc.

Un aspecto a tener en cuenta de cara a las filmaciones de riesgo es que, gracias a su conectividad WiFi puede aliarse con otras cámaras de la misma Panasonic dispuestas en diferentes ubicaciones, lo que daría lugar a vídeos multi-encuadre. Sí, muy interesante por las posibilidades videográficas que ofrece. Sólo pesa 45 gramos.

Rollei al cubo

Para muchos, el sólo hecho de mencionar Rollei merece una reverencia. Es -fue- una de las marcas de mayor tradición y mejor prestigio de aquel pasado fotográfico en el que la película era la protagonista. Una firma cuyas cámaras fueron objeto de deseo de los más insignes fotógrafos desde que naciera en 1920. De culto es su Rolleiflex, cámara réflex de dos objetivos. En la actualidad, campea el temporal mediante los ingresos que obtiene por la vía de las licencias y patentes, vendiendo trípodes y accesorios fotográficos en general, cámaras de seguridad y cámaras de acción. Su último vástago en cuanto a cámaras deportivas es la Actioncam 500 Sunrise.

La peculiar forma de cubo es su principal signo de identidad (hay otra cámara cúbica, de Polaroid, pero es más de tipo urbano que de acción). Proporciona resolución de vídeo 4K a partir de un sensor de imagen de 8 megapíxeles. También integra WiFi con un alcance de, atención, hasta 40 metros (ya les gustaría a muchos routers domésticos…) e igualmente destacable es su ángulo de captación (136o).

Su capacidad 4K merece una reconsideración, ya que la logra pero con ‘sólo’ 15 fps; es más que suficiente para el público en general, pero se quedan cortos para grabaciones profesionales, que precisan, al menos, 30 fps (¿a que no adivinas que cámara de acción sí ofrece estos registros?). Como contrapeso, ofrece un sugestivo modo de cámara rápida (Foto Time Lapse), con intervalos de tiempo ajustables a 3, 5, 10, 30 y 60 segundos, con la opción de grabar en serie ya sea con 3, 5 ó 10 fotogramas por segundo. Es sumergible hasta 10 metros de profundidad y resiste caídas desde 1,5 metros de altura. Mide 47 x 44 x 44,4 mm y pesa 98 gramos. 249 euros.


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