Tecnología

Megalopolis Aero A1: la mochila de los 1.095 euros

Un modelo anterior al que nos ocupa, la lució Tom Cruise en algunas escenas de Misión Imposible 2. A él no le hizo falta que le salvara la vida, pero en la más cruenta realidad, esta mochila sí puede hacerlo.

La Megalopolis Aero A1, actualización de la que apareció en la citada segunda entrega de la popular saga Misión imposible, también en Los Ángeles de Charlie y en varios episodios de Star Trek, mantiene el peculiar aspecto que puedes apreciar en las imágenes adjuntas. Está fabricada por la marca sueca Boblbee, especializada, entre otros productos, en mochilas que sirven tanto para transportar todo tipo de enseres, como para proteger su integridad física de quien la lleve a su espalda. Sí, su destino son ciclistas, motociclistas, montañeros o esquiadores, por ejemplo. Verás por qué.

El primer modelo Megalopolis fue todo un “objeto de arte industrial”, como lo define la propia compañía, con una carcasa de aluminio y plásticos de altísimo rendimiento. De hecho, dicha carcasa resiste mazazos, en el más amplio sentido del concepto. El modelo actual, Aero A1, mantiene esta ostentosa virtud (mediante una carcasa, en este caso, de acero ligero) y, además, permite la personalización de ciertos detalles. Así es, se fabrica exclusivamente bajo pedido. Su arnés es fruto de unos exhaustivos estudios de ergonomía, ingeniería, aerodinámica y distribución de fuerzas y pesos. Porque, como queda dicho, esta mochila está preparada para la acción; y dado que en ésta se corre el riesgo de impactos fatales en la espalda, la A1 se ocupa de absorberlos. Dicho esto, dado que sólo se produce cuando se formaliza la compra, la empresa reitera que no es aplicable ninguna certificación de seguridad (otra perspectiva en lo de salvarse las espaldas… perdón por el chiste).

Sí, su destino son ciclistas, motociclistas, montañeros o esquiadores

Hemos citada la palabra “aerodinámica”. Sí, su curiosa forma inferior ahuecada, además de ser idónea para llevar una chaqueta enrollada, responde a criterios de deslizamiento del viento.

Otras características

En lo que se refiere a otras cualidades más banales, cuenta con un compartimento especial para un ordenador portátil y cumple con las medidas estandarizadas para llevarla como equipaje de mano a bordo de los aviones. La verdad es que otro detalle que llama la atención es su excesiva sencillez en lo que se refiere a la distribución de espacios en su interior porque, a pesar de que presenta bolsillos y pequeños compartimentos para documentos y accesorios, es prácticamente diáfano. Por ese precio, los suecos se lo podían haber currado un poco.

Para bolsillos más terrenales, existe una alternativa con iguales formas pero cuya carcasa es de tipo monocasco de ABS, también resistente a los impactos (pero no tanto), y con un revestimiento que procede de la industria del automovilismo. Comparte con su hermana ‘cara’ que sus plásticos y tejidos resisten los rayos UV, y que dispone de un bolsillo estanco para un smartphone. También admite una serie de accesorios, como un depósito para líquidos, y su tamaño interior ronda los 22 litros de capacidad. Es tuya por 200 euros.

Por cierto, volvemos a la versión Megalopolis de los 1.095 euros para decir que, cuando acabamos de escribir estas líneas (26 de diciembre), la compañía fabricante lleva varios días sin aceptar pedidos. Como dijo El Gallo, “hay gente pá tó”.


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