Tecnología

Samsung: préndete fuego y verás cómo renaces

En 1995 Lee Kun-Hee, CEO de Samsung, prendió fuego a sus propios materiales en una gran hoguera por la que sus miles de trabajadores lloraron amargas lágrimas. Cincuenta millones de dólares de los de entonces. Ni él mismo quería sus productos. Hizo lo que los Stars afirman en uno de sus temas: When there is nothing left to burn, you have to set yourself on fire (Cuando ya no queda nada por quemar, préndete fuego).

Lee Kun-Hee emergió potente y odiando más que nunca a su fiero competidor, Apple. Pero ahora le supera en ventas de smartphones. Desde que su padre fundó la empresa que hoy gobierna Corea del Sur, allá por los años 30, Lee ha superado dos condenas por soborno al presidente de su país, pidió perdón y se le indultó. Samsung supone un 17% del PIB del país… ¡como para no hacerlo!

En 1996 fue considerado culpable, junto a otros 4 empresarios, de sobornar a Roh Tae Woo, ex presidente de Corea del Sur. Lee dijo que el dinero era una regalo y no sólo se libró de la cárcel, sino que recibió un indulto presidencial. En 2008 volvió a las andadas… y le volvieron a absolver de los cargos de soborno, aunque en esta ocasión no se libró de los delitos financieros ni de los de evasión fiscal. Le multaron con 100 millones de dólares, calderilla para Lee. Y le volvieron a indultar.

¿Quién dijo que el dinero no compra países y presidentes? Lee es, desde luego, el hombre más rico y poderoso de Corea del Sur y lo ha demostrado en varias ocasiones. Su empresa o macro holding, Samsung, abarca no sólo tecnología de ordenadores, televisiones y telefonía móvil; sino también procesamiento de alimentos, textiles, seguros, mercado financiero, construcción, diversión con parques temáticos, hoteles, telecomunicaciones y hasta construcción naval.

Libro-denuncia

En el 2010, su asesor legal le sorprendió con un libro. Obviamente ya había dejado su cargo en la compañía. Lo tituló Think Samsung y en él contaba cómo Lee había robado a la firma casi 9.000 millones de dólares, había destruido las pruebas y había sobornado de nuevo (mira que reincide este señor) a los funcionarios del estado para traspasarle el poder a su único hijo varón sin problemas.

Vaya con Lee. Se cuenta que en Japón contrató a estudiantes para que sabotearan la imagen de su competidor taiwanés HTC en las redes sociales… Y le pillaron; y le acusaron, claro. Lee está cargado de odio a sus competidores y no perdona: desprestigiarlos se ha convertido en una obsesión (otro de los escándalos fue contratar mediante engaño a dos de los bloggeros más influyentes de India para que hicieran algo similar… y éstos también le denunciaron).

Envía espías a las colas de la Apple Store de la Quinta Avenida.

Pero con diferencia, lo que más le gusta y le da rabia a la vez es espiar a Apple. Envía secuaces a las colas de la Apple Store de la Quinta Avenida de NY para preguntarles por qué hacen cola para comprar dispositivos. Sus espías fotografían todo lo que pueden para escudriñar la mente de la secta más envidiada de los techies. Quieren descubrir el germen de esa pasión geek, pero nada. Tim Cook se debe frotar las manos cada vez que se entera, aunque su gobierno no le trate tan bien como el de Corea del Sur a Lee.

Los espías exclamaban enrabietados: “Otras empresas lanzan teléfonos nuevos, pero no hay esa pasión y calor. Solo es Apple, ¿Por qué? Estamos curiosos.” ¿Qué más les preguntaban? Pues cosas como si está la cola más corta o larga que el año pasado, o si están las personas más emocionadas o menos que el año anterior.

Batalla familiar

Ha podido incluso contra sus propios hermanos, que eran 8. De nada les valió ante los tribunales aducir que a la muerte de su padre Lee les ocultó las participaciones que debían repartirse de las diversas compañías familiares. El tribunal les dijo que si, que tenían razón, pero que el tiempo de reclamarlo había expirado. Eran algo así como unos 4.000 millones de dólares.

Samsung facturó en 2010 220.000 millones de dólares. Conocida la sentencia contra sus hermanos, la compañía volvió a subir en Bolsa. No olvidemos una de sus frases favoritas: “Cuanto más fuerte sopla el viento, más alta sube la cometa”.


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