Nieve

La magia de Flandes en Navidad

Si se pregunta a los flamencos por qué Flandes es más Flandes que nunca cuando se acerca la Navidad, la respuesta casi siempre es la misma: en ninguna otra época del año encontrarás esta región más fascinante. Cada diciembre tiene lugar su puesta de largo, para la que se preparan a conciencia porque no puede faltar detalle: música, espectáculos, millones de luces que adornan fachadas y calles de las seis ciudades del arte, mercadillos navideños donde encontrar cientos de productos artesanales, además de delicias gastronómicas típicas -la fama gastronómica de esta región de Bélgica no sólo se debe a los chocolates y la cerveza-, pistas de hielo, fuegos artificiales...

Todo en un entorno que combina la tradición con el espíritu cosmopolita donde el viajero siempre es bienvenido. ¿Por dónde empezar la visita a esta región de cuento de hadas? Aunque toda ruta tiene su encanto, estas son nuestras 6 paradas preferidas en Flandes por Navidad.

Brujas

Del 22 de noviembre al 2 de enero, el mercadillo navideño de esta ciudad y su pista de patinaje abren las puertas para que pequeños y no tan pequeños disfruten de una navidades casi siempre blancas en Brujas, la ciudad del romanticismo y la magia. También es en esta fecha, entre el 4 y el 15 de diciembre, cuando tiene lugar uno de los eventos más populares de Brujas: el festival anual de danza, este año de la mano de  Wim Vandekeybus. Conocida como la ciudad tranquila de Flandes, Brujas también tiene fama de buena cocina. De hecho, aquí se encuentra el restaurante de Achim Vandenbussche, uno de los rebeldes de la cocina flamenca famoso por utilizar cervezas belgas para crear platos ligeros y sofisticados. Imprescindible un paseo por su casco viejo, Patrimonio de la Humanidad desde 2000 y las vistas de sus canales.

Amberes

La ciudad que acoge una de las capitales de la moda por excelencia, también famosa por su puerto, por sus diamantes y por ver crecer al pintor Rubens, siempre merece una visita. Pero en Navidad, la moderna y dinámica Amberes resulta especialmente atractiva con los tradicionales mercadillos navideños, junto a norias y pistas de patinaje, de Groenplaats, Handschoenmarkt, Grote Markt, Suikerrui y Steenplein (permanecen abiertos hasta el 7 de enero).  Si el nuevo año se recibe en sus calles, los fuegos artificiales en la ribera del río Escalda son un espectáculo que recomiendan no perderse. El Museo Plantin-Moretus, una joya para los amantes de los libros, la Plaza Mayor y el Palacio de Mier son algunas de las citas ineludibles.

Gante

Dicen que la ciudad de las tres torres esconde la esencia más auténtica de Flandes, con sus decenas de edificios históricos, cinco abadías, 18 museos, y por supuesto, su catedral, donde se encuentra la famosa obra de  Jan Van Eyck, La Adoración del Cordero Místico. También Gante se engalana por Navidad, celebrando eventos y abriendo su mercadillo navideño desde el 6 hasta el 30 de diciembre. Tras un paseo por el acogedor casco histórico y a lo largo de los muelles Korenlei y Graslei, la tradición manda hacer una parada en uno de los variopintos cafés que son insignia de la universitaria Gante. Algunos puntos del mapa que conviene no saltarse son el Castillo de los Condes de Flandes, la iglesia de San Nicolás y el puente de San Miguel, desde donde se divisa una de las mejores vistas de la ciudad.

Bruselas

Dicen que la ciudad de Bruselas es de todos y para todos por la mezcla de nacionalidades y culturas que abarrotan sus calles. Tanto que sus vecinos reciben el apodo de zinneke, un perro callejero que lleva en su sangre la mezcla de una larga lista de razas. Por eso, y por la intensa vida cultural de esta ciudad, visitar Bruselas es una apuesta segura. Si se hace en esta época, merece la pena asistir al mercadillo y las animaciones navideñas que tienen lugar del 9 de noviembre al 5 de enero. Conviene dejar algo de tiempo  para recorrer al menos la espectacular Grand Place, cerca de donde se encuentra la mítica estatuilla del Manneken Pis; el barrio del Sablon, repleto de tiendas de antigüedades y chocolaterías; los antiguos almacenes Old England y el barrio de  Marolles, conocido por sus rastrillos, aquí llamados marché de puces.

Lovaina

Dos de las primeras cosas que vienen a la mente de los flamencos cuando se menciona esta ciudad son universidad y cerveza. De hecho, son sus señas de identidad. Gracias a la primera, fundada en 1425 y en la que impartió clases el mismísimo Erasmo de Rotterdam, a las calles de Lovaina nunca les falta animación. Sólo en Oude Markt puedes encontrar más de 50 bares, alrededor de los que se celebran multitud de eventos y conciertos. En cuanto a la cerveza,  Lovaina es la ciudad natal de la popular Stella Artois, que empezó a fabricarse para ser consumida precisamente en Navidad. Tras una vuelta por el mercadillo de Navidad, que se celebra del 12 al 23 de diciembre, merece una visita la Grote Markt, que acoge la iglesia de San Pedro, el Ayuntamiento y varios edificios del siglo XV en una zona peatonal cerrada al tráfico.

Malinas

La llaman la ciudad de los tapices porque durante siglos fue aquí donde se elaboraron algunas de las obras de arte que dieron fama a los tapiceros flamencos. Una de las visitas imprescindibles es la Plaza Mayor, rodeada de edificios históricos presididos por el Ayuntamiento, que ocupa el antiguo Salón de Tapices. A unos pasos se encuentra la catedral de San Romualdo, con una imponente torre de 97 metros de altura. Para coger fuerzas antes de subir los 500 escalones, nada mejor que las típicas galletas de estas fechas, las speculoos, elaboradas con diversas especias. El mercadillo navideño está abierto al público del 13 al 15 de diciembre.

Más información: www.flandes.net


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