Gourmet

El vermut, una tradición de ida y vuelta

Desde hace unos años el vermut se ha convertido en una de las bebidas más solicitadas a la hora de ir a tomar el aperitivo. Los más mayores deben competir con ‘hípsters’ barbudos en sus bares preferidos para conseguir un vaso de vermut y una ración de gildas. Instagram está cada vez más lleno de ‘vermuteros’ que comparten fotos de sus aperitivos y la cultura en torno a esta bebida ha dado lugar a que las vermuterías de ‘toda la vida’ se llenen, que se abran nuevos locales y que se creen desde eventos a libros dedicados al vermut.

A pesar de ser una bebida que sentimos tan nuestra, el vermut nació gracias a los dolores de barriga de un grupo de monjes alemanes allá por el siglo XVI. Estos religiosos descubrieron que si añadían ajenjo, una planta con propiedades beneficiosas para el estómago, al vino que fabricaban en su monasterio conseguían un liquido que mejoraba su digestión. Y no crean que buscaron un nombre muy original. Decidieron llamar a su descubrimiento wermutwein, es decir, vino de ajenjo. Y de ese wermut nació nuestro vermut.

Esa mezcla de vino con ajenjo fue el punto de partida. A partir de ahí comenzaron a añadirse diferentes hierbas para darle a los vinos toques especiales. Porque al final el vermut no es otra cosa que una infusión de vino blanco, especias, hierbas y raíces, es decir, los conocidos botánicos, que tan de moda ha puesto el Gin Tonic. A esta mezcla se le añade además azúcar, responsable del color del vermut rojo, y alcohol. La combinación de botánicos es elegida cuidadosamente por cada productor, que puede llegar a usar entre 30 y 150 elementos diferentes ya que de ellos depende el sabor y los matices que tendrá la bebida.

Monográfico vermutero

El vermut desembarcó en nuestro país a través de la ciudad tarraconense de Reus hace más de 150 años y, a partir de ahí, conquistó España. Para que ningún punto de toda esa historia quede en el olvido, tres vermuteros de pro, Josep Sucarrats, editor de la revista Cuina, Miguel Àngel Vaquer, uno de los responsables de la refundación de bodegas Casa Mariol, y Sergi Martín, guionista y escritor, decidieron escribir Teoría y práctica del vermut un libro que repasa desde los orígenes de esta bebida hasta los mejores acompañamientos.

Como ha explicado Josep Sucarrats el libro nació cuando descubrieron que no existía ningún monográfico sobre el vermut. Esto les llevo a bucear entre toda la información disponible sobre él y ponerla en orden para que esta bebida con mayúsculas tuviera su propia biografía. En el libro, además de la historia del vermut, se hace un repaso de todo aquello que rodea al momento vermut, como los mejores aperitivos para acompañarlo, recetas de cócteles que llevan vermut en su composición, los mejores bares y marcas de vermut e incluso las mejores bebidas para serle infiel.

La generación vermut

En el libro no solo se centran en la parte más práctica del consumo de vermut. Se analiza, además, el porqué de este resurgir vermutero en los últimos años. Los autores han acuñado el término generación vermut, que hace referencia a todos los nacidos por el baby boom de finales de los 70 y principios de los 80 y que, debido a la crisis, han tenido que buscar una alternativa que les permita disfrutar de una salida tranquila con sus amigos, barata y que, además, les ayude a ahorrarse el canguro.

“Salimos al mediodía, nos encontramos con nuestros amigos y, encima, nos pueden acompañar nuestros hijos”, explica Sucarrats. Como cuenta, el vermut ha creado una identidad asociada a toda esa generación. “El vermut conecta con una forma de ser muy nuestra, muy mediterránea, muy relajada y tranquila”, añade el autor.

Unido a la aparición de esta generación vermut, las redes sociales también han jugado un importante papel en todo este boom vermutero. Es frecuente ver Instagram plagado de fotos de gente tomando el aperitivo acompañado de un vaso de vermut, lo que convierte al vermut en una bebida 2.0.

La vermutería Pop Up, vermut itinerante

La vuelta de la tradición vermutera ha provocado el nacimiento de iniciativas en torno a esta bebida. Una de las más aclamadas es La Vermutería Pop Up, una fiesta vermutera itinerante que lleva a los bares las mejores marcas de vermut del país. La idea fue gestada hace un año por Paula Móvil y Roberto Castán cuando descubrieron que en Madrid había muy pocas referencias de esta bebida. Esto les llevó a comenzar a comprar vermut de toda España para poder probar nuevas marcas. Esta obsesión vermutera, unida a su abandono de las salidas nocturnas, hizo que decidieran organizar estas fiestas en las que el vermut es el protagonista para que otros amantes del vermut pudieran degustar las mejores marcas de esta bebida elaboradas en nuestro país.

¿Qué es un vermut sin un buen aperitivo que lo acompañe?

Como explica Móvil, las fiestas se celebran los sábados o los domingos a la hora del aperitivo y siempre cambian la marca del vermut que se sirve. En el evento maridan el vermut con música, otro de los elementos imprescindibles de fiesta, una tarea que encargan en cada evento a un Dj diferente. Pero, ¿qué es un vermut sin un buen aperitivo que lo acompañe? En La Vermutería tampoco se olvidan de esta máxima vermutera por ello cada local en el que aterrizan debe crear una tapa especial para ese día.

La Vermutería no se olvida de los niños. Los más peques de la casa también son bienvenidos y tienen hasta su propia bebida sin alcohol para que disfruten del aperitivo con sus padres, en un evento en con el queda claro que es posible pasarlo bien y disfrutar de una salida con amigos cuando todavía no se ha puesto el sol.  

Las reglas de oro del vermut

El vermut es una bebida que da al que la bebe una gran libertad en su preparación. A pesar de ello, existen unos básicos que es recomendable cumplir. Lo ideal es acompañar a la bebida con un cítrico, es decir, una rodaja de limón o de naranja. Josep Sucarrats es partidario de la naranja ya que como explica “muchas marcas de vermut contienen piel de naranja en su composición”. Además, es bueno añadir un chorro de sifón para rebajar la bebida y así poder disfrutar de varios vasos sin problemas. El vermut tiene que estar muy frío y es recomendable acompañarlo de aceitunas.

A pesar de que la manera más tradicional de prepararlo está muy instaurada, muchos prescinden de las aceitunas, prefieren añadir limón o incluso rebajar la bebida con otro refresco . Así que lo más interesante es probar diferentes maneras de tomarlo para encontrar la que se adecua a nuestros gustos.

Y de la misma manera que existe libertad a la hora de preparalos también eres muy libre de acompañarlo con el aperitivo que más te guste. Paula Móvil situa las gildas, las patatas chips, los mejillones o los torreznos en el top de los apertivos vermuteros. 


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