Gourmet

Agua de azahar Tena: la fragancia de la gastronomía

En la gastronomía los aromas se valoran en la mesa, pero los secretos quedan en la cocina. Y eso es lo que sucede con el agua de azahar, un producto tan cercano que no se valora lo suficiente, pero que está muy presente en nuestra repostería.

Agua de azahar Tena (a partir de una imagen de Agua de Azahar Tena y de una imagen de flickr-luchilu con licencia CC BY 2.0).
Agua de azahar Tena (a partir de una imagen de Agua de Azahar Tena y de una imagen de flickr-luchilu con licencia CC BY 2.0).

El agua de azahar Tena se obtiene por la destilación de los pétalos de la flor de azahar del naranjo amargo. Su nombre, azahar, es una clara referencia al término árabe, que significa flor blanca. Los botánicos incluyen también otras flores de cítricos como el limón o el mandarino, que no se usan para este producto. Su aspecto transparente y su gran poder aromático siempre quedan camuflados por la botella azul que la protege.

Aunque hay numerosas marcas, la más reconocida posiblemente sea el Agua de Azahar Luca de Tena, también conocida como La Giralda. Su producción se inició en 1899, como bien aparece en su etiqueta, y desde un principio fue líder en ventas del grupo empresarial sevillano Luca de Tena, pertenecientes a la familia del fundador de Abc, que agrupaba negocios de aceite, jabones, esencias de cítricos y chocolates. Durante más de un siglo la marca ha sufrido la evolución estética de cualquier producto, y después de numerosas aventuras está en manos de los descendientes de aquel conglomerado empresarial.

Antonio Adalid es un buen ejemplo de empresario enamorado de un proyecto de recuperación y la idea ya está dando sus frutos. Lo que antes servía como sedante y ponían una gotitas en las infusiones o en el té, ahora está ocupando un papel muy importante en la repostería. El gran Antonio Burgos, habla del “chute de agua de azahar” y dicen las malas lenguas que “el agua de azahar se lo echaban al roscón de reyes para tranquilizar a los niños en esa noche en que sus majestades venían a traer los regalos desde Oriente si habían sido buenos”. Ya no es sólo se utiliza en el roscón de reyes. Trufas de chocolate, magdalenas de azahar o bizcochitos de leche condensada son algunas de su elaboraciones estrella.

No es raro que Sevilla, como dice Jean Paul Guerlain –la nariz de Francia y consejero de LVMH– sea una de las ciudades que mejor huelen del mundo. Posiblemente sea porque huele a agua de azahar.


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