Gourmet

Ramen en Madrid: seis direcciones imprescindibles

En la dieta mediterránea se acostumbra a tomar sopa como entrante, o como plato único en elaboraciones más consistentes como el cocido, aunque casi siempre se sirve separada de las carnes y legumbres. Las sopas suelen ser la viva imagen del remedio perfecto para un resfriado o del castigo nutricional de niñas rebeldes como Mafalda, pero hay otro bol que no para de ganar adeptos, uno que lleva a chefs de renombre hasta la cima y por el que cada vez más personas se vuelcan para encontrar el mejor de su ciudad: hablamos del ramen.

Conocido como la versión japonesa de la sopa china de fideos, el ramen es un plato complejo por la cantidad de ingredientes que lleva y su laboriosa elaboración. Sus ingredientes esenciales son cuatro, cada uno más sabroso que el anterior: caldo de cerdo, ave, mariscos o verduras; tare o condimento concentrado -a base de soja, sal, huesos de cerdo o pasta miso- para darle sabor; fideos y toppingsque incluyen huevo semiduro marinado en soja y cocido en manantiales de aguas termales, panceta asada o guisada en el propio caldo, lomo, salchicha fresca o albóndigas.

El plato es una fiesta a la que se pueden agregar desde setas, pepino, bambú o cebolleta china hasta algas y naruto, un colorido pastel de pescado que lo hace más atractivo. Poco hace falta para convertir esta mezcla en algo que tiente al estómago.

El ramen de los supermercados no tiene nada que ver con uno casero; no está ni bueno ni sabroso.

La palabra ‘ramen’ se encuentra con facilidad en los supermercados de barrio de origen chino, impresa en paquetes rectangulares de plástico de colores cuyo contenido es un misterio: pasta seca con un par de bolsitas de polvos “mágicos” que dan el sabor a gamba, ternera, pato o cerdo. No tienen nada que ver con un auténtico ramen casero y no están ni buenos ni sabrosos. Son inmensamente calóricos y poco saludables, pero salvan a cualquiera de un ataque de hambre. De hecho la marca Cup Ramen, cuyo monumental cartel se eleva sobre el neoyorquino Times Square, es la base nutricional de estudiantes universitarios americanos que confían en sus tazas de porexpan preparadas en el microondas como sustento diario.

Ramen en la capital

Una inmensa cantidad de restaurantes especializados en ramen han llegado a ciudades como Nueva York, Londres y Barcelona y no es nada raro ver a gente haciendo cola para comerse un bol. Con lo bueno que está, tampoco sorprende la obsesión que desencadena. Madrid se ha quedado a la cola y ha tardado en actualizarse con la tendencia sopera, pero ahora, por fin, es posible comerse un buen ramen en la capital. Aquí van algunas direcciones imprescindibles:

Yoka Loka

El Mercado de Antón Martín ha visto crecer al puesto de productos nipones de Yoka Kamada hasta convertirse en uno de los restaurantes japoneses más asequibles y de calidad de Madrid. Antes era una mini barra y poco a poco fue incrementando su tamaño hasta que fue necesario abrir otra barra en la parte posterior del puesto. Ahora ya tienen hasta comedor en el que probar chirashi, makis, niguiris, sashimi y yakisoba. Por suerte, desde hace unos meses cuentan también con ramen, disponible solo los martes y miércoles. Calle Santa Isabel, 5. Planta Baja.

Kitchen Club

En tan solo cuatro horas se puede aprender a elaborar un ramen tonkatsu, shoyu, tare o miso. Todo es cuestión de ponerse en las manos expertas del chef John Husby. Una clase con él es una lección digna de ser enmarcadaCalle de la Ballesta, 8.

Ramen Kagura

Lleva abierto unos cuantos meses y está situado a un lado de la Puerta del Sol. Su decoración es sencilla y austera, por lo que el único protagonista es el ramen y el mazesoba –fideos ramen sin caldo–. De jueves a domingo no cierran a mediodía, así que si lo que apetece es merendar un ramen, este es el lugar. Calle de las Fuentes, 1.

Nakeima

Desde su inauguración, hace más de un año, no han parado de dar guerra con sus platos orientales mezclados con toques mediterráneos. No es difícil que su carta se actualice con frecuencia y ahora incluye el ramen da terra: noodles, setas, huevo a baja temperatura y carne de cerdo con un caldo a partir de manitas de cerdo. Atención a las colas que se hacen en la puerta para entrar. Tienen solo un servicio de mediodía y uno de noche, por lo que hay que llegar temprano para coger sitio. Calle de Meléndez Valdéz, 54.

Morikaen

Ni está de moda, ni sale en las guías gastronómicas de la capital, ni su decoración es de lo más in, aunque precisamente eso es lo que incrementa su encanto. En sus mesas predomina una clientela japonesa que funciona como un buen presagio para confirmar que el ramen que cocinan aquí es, aparte de barato, bueno y auténticoCalle de Hilarión Eslava, 17.

Chuka

Su nombre hace honor a la versión japonesa de la gastronomía china y su ramen se convertirá en uno de los más deseados de la capital. Aún no han abierto las puertas del local al público, pero piensan hacerlo en los próximos meses. La combinación del chef John Husby y Rodrigo Fonseca hará explosión en los platos servidos en el ramen bar que más expectativas está creando entre los foodies madrileños. El frío ya tiene quien le haga frente. Calle de Echegaray, 9.


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