Gourmet

Cantagrullas: la magia de hacer buen queso

Me fascinan alguno de los nombres de los pueblos que aparecen en las salidas de las autopistas. La N-VI tiene un listado de nombres fantásticos. Hay pueblos de nombre sonoro como Orbita, pero hay otros poderosos como Ataquines. Muy cerca, en el término de otra joya castellana, Ramiro se está desarrollando una de las experiencias gastronómicas más interesantes en el mundo de los lácteos.

Cantagrullas: la magia de hacer buen queso
Cantagrullas: la magia de hacer buen queso

Cantagrullas no es sólo sólo un arroyo donde paran las grullas a descansar en su largo periplo migratorio entre los países escandinavos y el norte de Africa. Su nombre es tan sonoro como el ruido que hace las bandadas de grullas con se desplazan, pero su producto es mucho más sabroso. Esta tierra de pastoreo y rastrojo cuenta con un espacio natural perfecto para el pastoreo tradicional y sus ovejas producen una leche que es la base de unos quesos que sorprenden por su calidad. Lejos de hacer tradicionales quesos castellanos, Cantagrullas es un buen laboratorio de ideas.

Sus quesos de pasta fresca especiados nos recuerdan a estos quesos aromáticos tan frecuentes en Francia, con su pimentón, su ajo, sus chalotas o su perejil. Su rival puede ser el queso cubierto por las lías y los hollejos de los mostos de bodegas Comenge, que tiene sus base de operaciones también Valladolid, en la zona de Peñafiel. Y para fin de fiesta podemos rematar esa oferta de quesos con los quesos de ceniza o el 40 de Cantagrullas, que nos recuerda a esos aromáticos quesos cheddar tan cotizados en el centro de Europa. Para acabar la tabla y apurar nuestra tabla de quesos hay que probar el Tomus Cantagrulla. Desde que se abre la corteza, su aroma aporta una interesante colección de emociones que va más allá de cualquier expectativa.

El producto es como este paisaje. Esta estepa donde los ignorantes dicen que no hay nada, pero que en el día a día sobran las emociones. Ahora son días de calor, siega y rastrojo. Las ovejas, bien esquiladas, apuran los restos de un cosecha achicharrada por el sol… Pero esa fortaleza es la que luego les va a permitir producir un oro blanco, que muchos desprecian pero que sirve para hacer unos quesos muy especiales…. En Ramiro, en Valladolid… Al lado Ataquines, camino de Aguasal, cerca de Bocigas, más allá de Tolocirio…. Vaya nombrecitos.


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