Gourmet

Da Giuseppina: un italiano donde los tópicos están prohibidos

‘Fortunato! Ignazio è tornato!’ Pues sí… Ignazio Deias ha vuelta a las calles de Madrid, con esa pasión que él sólo siente por el fútbol, las mujeres y la gastronomía. El hombre que recuerda la alineación de Verona cuando ganó el Scudetto en la temporada 1984-85 o defiende el toque de Roberto Baggio frente al incombustible Raúl se deja llevar por el lado más sabroso de los productos italianos.

Su origen sardo criado detrás del mostrador de una tienda de pueblo no engaña. En este restaurante-tienda vamos a encontrar muchas de las cosas que le gustan y que quiere compartir con los amigos en su casa. Primera novedad, para empezar, aquí podemos ir a desayunar, que es de agradecer, o tomar un buen aperitivo con productos que podría ponernos la nonna en la casa de los Abruzzo mientras que en la tele nos ponen canciones de Fred Bongusto, Renato Carosone o Adriano Celentano actuando en la Rai.

De paso, podemos comprar un kit completo para una preparar una buen comida en casa con algo diferente. Vamos a encontrar una buena selección de vinos, con un claro protagonismo de vinos sicilianos y napolitanos, que siempre sorprenden y con precios muy interesantes, porque Ignacio nos los trae directamente. A esto, podemos unir una buena colección de pastas que nos van a sorprender con esos pizzoccheri, los cassulli o malloreddus, con los vamos a parecer expertos gurús.

A todo esto unimos algunos quesos, desde los conocidos gorgonzolas, parmesanos o burratas hasta los menos conocidos bettelmatt. “También tenemos simpáticos embutidos, como mortadela de Bolonia, ese nduja de Spilunga o la mustela de Gonnosfanadiga…”, comenta Ignacio sobre estos productos que recuerdan a los de Baleares y Cataluña.

Por eso, siempre es agradable encontrarse con las ideas de este niño grande que se siente orgullo de su Cerdeña natal. ¿Algunas ideas de cocina? Pues su Cebolla asada y rellena de queso o su Pallotte (Albóndigas) de queso en salsa de tomate son un delicado entrante. Sin embargo, hay cosas que son obligadas de probar. La Fregua Sarda es una patada de sabor, con esos aromas que nos llevan a los puertos del mediterráneo más tradicionales, y la Molloreddus con trufa y queso de oveja nos enseñan el poder de este hongo cuando es bueno… Un perfume al llegar a la sala y una delicia en la boca. ¡Deliciosos y sorprendentes!

Si queremos disfrutar de estas delicias, no hay que ser heredero de Berlusconi. Con 30 euros por cabeza nos vamos a sentir los invitados de la mismísima Raffaella Carrà. Si somos de prespuesto reducido, el menú de 16 euros que tiene al mediodía nos lleva a creernos el mismo D´Annunzio. Cerdeña va a un buen destino para nuestras vacaciones y la cocina es una buena excusa. 

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