Gourmet

Mejillones en Madrid: dónde disfrutar del sabroso hermano pobre de los moluscos

Hay varias maneras de comer mejillones. Materia prima habitual de la gastronomía española, se adapta a las mil maravillas al tapeo típico en la capital, esa costumbre que debería ampliarse mucho más allá del domingo. Y para demostrarlo, hay varios locales en Madrid que han hecho del mejillón su tradición, apropiándose del concepto tasca para las nuevas generaciones:

Bar de tapas El Rocío

Todos hemos estado aquí, incluso sin querer. Durante más de treinta años y en pleno casco antiguo de Madrid encontramos una de las paradas obligadas de la ruta castiza. Afirmar que se sirven “los mejores mejillones de Madrid”, como reza el cartel de la entrada, no es peccata minuta. Santiago Sánchez, que fundó el local hace más de treinta años, lo sabe perfectamente y por eso ha logrado hacer del mejillón en sus diferentes variedades la bandera de su local.

La Parrilla del Mejillón

Entre las estaciones de Urgel y Oporto está la calle de Alejandro Sánchez, que podría ser una más del barrio de Carabanchel si no fuera por una joya oculta que demuestra que en el sur de Madrid no sólo saben de garbanzos y cocido. Un tapeo que puede ser formal o informal, de mejillones o patatas bravas, porque de todo hay y todo con el encanto de un barrio auténtico. Aquí podemos recurrir a su terraza, que todavía hay tiempo para ello, y al parking, útil dada su cercanía a General Ricardos, una de las principales arterias de la zona. Pero lo importante es el molusco, disciplina en la que La Parrilla es parada obligada, una especialidad que dominan al cien por cien. 

Cafeeke

No podía faltar un belga en esto de los mejillones. Puede que el nombre sea más exótico, pero no se engañen: estamos ante la única cervecería belga del centro de la capital. Y uno de los platos capitales del reino es el mejillón, el jefe de la cazuela y de la carta del local rodeado de variadas salsas, junto a una emocionante variedad de cervezas que van más allá de menú escrito. Sito en el Arco de Cuchilleros, el Cafeeke aporta a la Plaza Mayor un punto rústico y antiguo que asociamos a lo castizo, pero al final muy urbano y auténtico, un punto macarra: allí la cerveza es la protagonista. Con terraza, barra y comedor en la segunda planta, es imposible no ceder al poder belga.

La Mejillonera

En el distrito de Chamberí, en el número 90 de la calle Andrés Mellado, hay que otra parada obligada en la ruta del tapeo del mejillón, aquí desglosado en todas sus variedades junto a gran variedad de entrantes perfeccionados durante décadas sirviendo a habituales, turistas y también estudiantes. La Mejillonera es uno de los invencibles del mejillón madrileño, tanto es así que en su renovación absorbió literalmente los locales colindantes para dar cabida al personal. Sin embargo, el motor siguió siendo siempre el mismo, o como si dijéramos, lo tradicional está dentro: en la cocina. 

Mejillonera del Norte

En el corazón de Vallecas (en el número 45 de la Avenida de la Albufera) y lugar de referencia para los aficionados al Rayo Vallecano. Sus mejillones responden al tapeo perfecto del barrio. Grandes, lustrosos y siempre muy jugosos porque aquí se preparan muchas raciones y la mercancía se mueve. Además la cerveza se trata con mucho cariño. Lugar obligado.

La cervecería de Gaztambide

Aquí nos arreglamos para rejuvenecer nuestro aspecto con un local más amplio y luminoso. Pero tras esta útil pose encontramos el mismo bar castizo y de tomarse el vermú que los anteriores, que acapara con bravura toda la esquina y sorprende por su variedad. Porque tradicional no equivale a anquilosado. Al natural, picantes, al whisky o a la mostaza, lo que nos derriba es el precio de la cazuela de mejillones, los 6 euros por 15 unidades que entran en cada una, lo que deja espacio al bolsillo para abrirse a su carta de vinos.

El cucurucho del mar

Subimos otra vez al coche porque la cultura de tapas de Madrid no sería nada sin El cucurucho del mar. Al natural o a la vinagreta, el mejillón y la cocina tradicional gallega también se degustan en pleno Callao, adornados con un vino de la Ribera Sacra y un precio -atención- digno de otro barrio (5,5 euros por 12 piezas). El color blanco le da un punto delicado y entrañable a la decoración, pero no se engañen: aquí mejor pidan reserva

Mesón Gallego

El trono de la comida gallega en Madrid está más disputado que el de Poniente. Faustino López, regente del Mesón Gallego I, lo sabe pero no se amedrenta. Sus pescados y carnes lo atestiguan, pero es el mejillón el que se lleva la palma. Al vapor, a la vinagreta o con salsa rosa, por siete euros tendremos más de una decena de piezas y la seguridad de haber probado la mejor parte de todos los contrastes del barrio de Tetuán. 

Cerveceria La Ría

Patentaría el concepto de tasca auténtica, si es que se pudiera. El local familiar del número 106 de la calle López de Hoyos bate récords de edad (fundado antes de 1902), con más de un siglo y varias generaciones reivindicando lo importante, es decir, sus clásicos mejillones al limón, a la vinagreta, con tomate, cabreados o los picantes. Ese punto macarra no se lo quita nadie, y tampoco el precio, otro elemento que lo define: por menos de diez euros podemos salir contentos y con el estómago lleno. Lástima que ya no se hace a la sidra…


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