Gourmet

Cafés con personalidad para merendar en Madrid

Qué tiempos aquéllos en los que, para merendar cual rey o reina, bastaba con acercarse a Embassy. El salón de té de este clásico madrileño sigue siendo eso, un clásico. Lo malo, o bueno según se mire, es que por la capital han proliferado puñados de cafés con mucha gracia en los que hacer acopio de calorías por culpa de sus tartas de escándalo. No están todos los que son, pero los que están te dejarán con ganas de repetir. Invitado quedas a completar la lista añadiendo abajo tus cafés favoritos.

Delic

Costanilla San Andrés, 14. Metro: La Latina.

Difícil encontrar hueco en las noches del jueves al sábado, copado como suele estar de modernos tomando copas o picando a deshoras –desde unos crêpes de ibérico con dátiles y roquefort hasta dumplings japoneses o ensaladas exóticas–. Por la tarde suele haber algo más de suerte incluso en su luego a rebosar terraza sobre la Plaza de la Paja. Su carta de tés y cafés para la sobremesa es casi tan respetable como la de sus tartas caseras: de zanahoria, de plátano con dulce de leche, de amapola, de chocolate con crema de avellanas, de frambuesa, de calabacín…

Muy cerca, el insólito Café Molar (Calle de la Ruda, 19), con buena música y lectura a la venta; o las tartas caseras, quiches o crêpes del módico y también nada convencional La Cabra en el Tejado(Calle Santa Ana, 29).

Harina

Plaza de la Independencia, 10. Metro: Retiro.

Frente a la Puerta de Alcalá y el parque del Retiro, este luminoso café presume de “tartas como las que nuestras madres o abuelas elaboraban en casa”. Se ve que las de los propietarios eran muy cosmopolitas ya que aquí, en lugar de pestiños, rosquillas o brazos de gitano, despachan especialidades como el fondant de chocolate, los brownies, las tartas de queso con arándanos o de dulce de leche, además de zumos de fruta de temporada recién exprimida, bollería artesanal, hojaldres que son un pecado o pan recién hecho por ellos amén de algún que otro capricho salado.

Justo enfrente, si es que por fin deja de llover, en la terraza del exclusivo y modernísimo Ramsés(Plaza de la Independencia, 4) pueden pedirse para la merienda tartas y delicatessen diseñados por el estrellamichelinizado Ricard Camarena. Y, ya sí a un paseíto, el consabido salón de té de Embassy(Pº Castellana, 12).

Mamá Framboise

Fernando VI, 23. Metro: Alonso Martínez/Chueca.

Esta encantadora boulangerie de aires provenzales, urdida por el multipremiado chef pastelero Alejandro Montes, es de las últimas incorporaciones del Madrid gourmand. Entre sus especialidades más irresistibles, sus macarons, sus croissants rellenos, su tarta de frambuesas o la de tres texturas de chocolate, o la de yogur, o la de limón, o la de zanahoria, o la de Jijona… Imposible decidirse. Lo mejor, acudir con amigos para probar una cucharadita de cada. También sirven bocados salados, como sus quiches, y tienen tienda online.

Muy cerca, el también delicioso Pomme Sucredel repostero Julio Blanco(Barquillo, 49) o el salón de té de Living in London(Santa Engracia, 4). 

El Azul de Fúcar

Calle Fúcar, 1. Metro: Antón Martín.

La garrafonera zona de Huertas esconde por sus bocacalles no pocos tesoros como este café tranquilo y coquetón con unas tartas (de queso, de zanahoria, de dulce de leche…), unos batidos (no perderse el de chocolate) y unos picoteos salados que están para ponerles un piso.

Muy cerca y también para chuparse los dedos, La Mojigata(Lope de Vega, 7), La Piola(León, 9) o el Doña Antonia, (Huertas, 4), entre cuyas tartas decantarse por la oficialmente reconocida como “el mejor bolo del chocolate del mundo”, que les traían en avión desde Lisboa hasta que empezaron a elaborarse también en Madrid.

Italiana Madrid

Corredera Baja de San Pablo, 10. Metro: Callao/Noviciado/Tribunal

Café italiano del de verdad, y no el aguachirle requemado y purgante que se atreven a servir en tantas mal llamadas cafeterías, en esta encantadora librería especializada en el país de Dante (y de Berlusconi también, sí) que además sirve unas tartas suculentas de zanahoria o chocolate entre picoteos varios.

Muy cerca, las igualmente tartas deliciosas del Bufalino (Calle de La Puebla, 9), la muy yeyé Lolina Vintage(Espíritu Santo, 9) o Maricastaña (Corredera Baja de San Pablo, 12).


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