Gourmet

Al buen vino hay que maltratarlo

Lo normal es oír que el vino es un ser vivo, que hay que tratarlo bien, manejarlo con cuidado, guardarlo a buena temperatura para que no se ponga malito, que no le dé la luz, que no haya ruidos, mimarlo, quererlo y hasta amarlo para que cuando nos lo bebamos esté en óptimo momento y nos dé lo mejor de él.

¿Pero no creéis que así estamos malcriando los vinos, haciéndolos resabidos y excesivamente mimados? Ya lo hacemos con nuestros hijos, nietos y sobrinos, ¿también con los vinos?

Desgraciadamente os tengo que decir que es así, todo esto es verdad. Bueno, tampoco nos pasemos, a ver si van a estar mejor los vinos que nosotros…

El vino que hoy os presentamos, Capricho de Goya Moscatel (D.O. Navarra), ha sido realmente maltratado: si hubiera un sindicato del vino, la bodega habría sido denunciada. Los señores de Bodegas Camilo Castilla, tras elaborar un vino dulce de moscatel de grano menudo con las mejores uvas de un solo viñedo y tras un paso por barrica, lo pasan a unos botellones de cristal, llamados damajuanas, y van y lo dejan olvidado en la calle. Sí, en el exterior. Y no dos días nublados y templados: estas damajuanas están 3 años, con sus veranos e inviernos. Para compensarlo, una vez pasado ese tiempo lo vuelven a meter en cubas de madera donde descansará de tal paliza otros 3 o 4 años.

En nariz encontramos aromas de higos, pasas, maderas nobles… En boca resulta denso y sabroso.

El resultado es uno de los vinos dulces más especiales de España. Ya en nariz encontramos algo intenso, con aromas de higos secos, dátil, uvas pasas, además de otras fragancias más sutiles: hierbas secas, aromas rancios y oxidados o maderas nobles. En boca es denso -que no espeso-, dulce, sabroso. Aunque con 15 grados de alcohol no lo parece, no es ardiente como otros vinos dulces.

Este vino es un postre en sí mismo, con sus frutas, sus hierbas aromáticas, su toque caramelizado o de chocolate, todo ello muy evidente pero a la vez delicado. Si te gustan los dulces pero los Pedro Ximenez te atraviesan las encías o algunos moscateles  pálidos de color solo te hacen decir “qué rico”, éste te dejará con la boca abierta receptiva a introducir más del suculento líquido.

Os preguntareis si haciendo eso con vuestros vinos dulces saldrá algo parecido. Pues no. Como dicen en televisión, no intente hacer esto en su casa. Por unos 9-10 euros no merece la pena, alguien ya lo hace por nosotros y le sale muy bien. Pregunten en su tienda de barrio o tiendas especializadas, le están esperando con los brazos abiertos, quieren hacerles felices.


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