Gourmet

Cinco albariños que mejoran con los años

La imagen que el común de los mortales tiene de los vinos albariño no es del todo acertada. Si bien es cierto que por definición  se trata de elaboraciones bastante frescas por la acidez de la variedad, dadas las características de la zona de la que proceden, también es verdad que ese marcado carácter ácido favorece su evolución en botella.

Por esta razón, muchos de los albariños que salen al mercado cada año aguantan perfectamente el paso del tiempo ganando en complejidad y aplacando su acidez en favor de aromas y sabores más untuosos y sabrosos. Vinos pontevedreses (gallegos, en definitiva), más ricos por lo que muestran y más ricos para el que los toma.

Para acreditarlo proponemos una selección de vinos que demuestran este principio, y una muestra que puede ayudar a que se les de una oportunidad a albariños de ‘añadas antiguas’ (es decir, no del año en vigor) que para nada son sinónimo de ‘pasadas’ (o cosas peores). La evolución de la albariño en botella suele sorprender cuando se prueba. Además, hay opciones para todos los presupuestos.

Do Ferreiro Cepas Vellas 2011 (B. Gerardo Méndez, Meaño, 27 €)

Uno de los grandes blancos del país, personal y profundo como su creador Gerardo Méndez. Excelente ejemplo de albariño fino y elegante, con una gran expresión frutal en la boca. Potente, con carne y personalidad. Con gran proyección y futuro,  sorprenderá con el paso del tiempo.

Pazo Señorans Selección de Añada 2006 (Pazo de Señorans, Vilanoviña-Meis, 32 €)

Enorme complejidad  y expresividad para un blanco que sale al mercado con años de botella. Demostración palpable de que el blanco español tiene mucho que decir. Sin lugar a dudas, un vino internacional gracias a su contundencia, cuerpo, finura y equilibrio. Sorprende la primera vez que lo pruebas.

Fillaboa Selección Finca Monte Alto 2011 (B. Fillaboa, Salvaterra do Miño, 17 €)

De una de las bodegas de mayor regularidad y calidad en la zona nace Monte Alto, el blanco de selección de la bodega. Apenas 10.000 botellas de un albariño de gran amplitud y recorrido, fiel a un estilo clásico y autóctono que nos muestra el gran acierto de elaborar esta variedad con varios meses de permanencia en depósito.

Nicolás de Tricó 2010 (Cía. de Vinos Tricó, Salvaterra do Miño, 22 €)

Si con la salida de Tricó hace pocos años quedamos satisfechos, la posterior llegada de Nicolás de Tricó 2010 supone una nueva sorpresa plena de sensaciones aromáticas que muestra la albariño en su máxima expresión. Un blanco de botella, de futuro, con gran potencial de envejecimiento que demuestra como en nuestro país se pueden elaborar estos vinos para consumir con los años. Y otro plus, original y divertida imagen.

Albariño Fefiñanes III Año 2010 (B. Palacio de Fefiñanes, Cambados, 34 €)

Otra joya vinícola del albariño auténtico y personal. Fino, con un excelente equilibrio y armonía. Fruta, frescura y viveza se ensamblan en la botella. De una gran longitud y persistencia, muestra el carácter de una esta gran variedad gallega. Sin duda, puerta de entrada para estudiar el gran comportamiento de esta uva en la botella.


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