Gourmet

Siete copas a ciegas... y en pareja

¿No les parece maquiavélico el reto de descubrir qué vino está detrás en una cata a ciegas y además consensuarlo con otra persona? A Quim Vila, de Vila Viniteca, le debe de parecer divertido. Ya son siete años de esta locura: concursar en pareja en una cata a ciegas como una de las ideas promocionales más divertidas del vino en España.

Tras la cita de Madrid en 2013, este año la cita con el 7º Premio Vila Viniteca de Cata por Parejas es el 30 de marzo en Barcelona. Así llevan alternándose las ciudades año a año. En Barcelona siempre se celebra el domingo anterior al comienzo de una de las ferias más importantes del sector de la alimentación y hostelería, que es Alimentaria.

La inscripción es de 100 euros por pareja, abriéndose el día 6 de enero, aunque cada año es más corto el tiempo que pasa antes de que se agoten las inscripciones. Este año no han durado ni 24 horas, por lo que quienes aún no lo hayan hecho tendrán que esperar a 2015 (eso sí, para 2014 quedan plazas como público). ¿Será por los 20.000 euros del primer premio? La mecánica del concurso es enfrentarse cada pareja ante 7 copas de vino de los que solo sabemos su color (porque llegan en copa trasparente), y a las que hay que diseccionar para conocer su procedencia,  año de nacimiento, cuáles son sus padres enológicos, su nombre y casi hasta como fue concebido.

La primera fase, en la que las 120 parejas concursantes se enfrentan a esas primeras 7 copas de vino, dura hora y media. Parece bastante tiempo, pero es poco más de 10 minutos para pensar ante qué vino estamos y lo más complicado, debatir y llegar a un acuerdo con tu pareja. Por cierto, si alguno estaba pensando que hay que concursar con su marido, mujer, novio o novia, tranquilo, no es así. No hace falta ser pareja sentimental, ni fiscal, solo que sean dos seres humanos mayores de edad.

Tras el reparto de las 7 copas y empezar el olisqueo oportuno, hay que ir rellenando una hoja formulario con los datos del vino que vayamos decidiendo, como la variedad de uva, procedencia (país, región, D.O.), añada, productor y, por supuesto, su nombre o marca con la que sale al mercado.

Todo eso nada más y nada menos, casi como acertar un pleno al 15. No vale rellenar la hoja a triple X, ya que se descalifican las notas que van a coger puntos sin tener ningún sentido, como Vino tinto, de variedad verdejo, de origen Galicia, de la D.O. Ribera de Duero y de Francia. Quizá esta aberración de vino a este paso podamos hasta verla algún mal día.

Cerrado el tiempo y recogidos los exámenes, éstos son revisados y puntuados por el jurado. Cada dato acertado va sumando un número diferente de puntos, siendo variedad, añada y elaborador con 3 puntos uno los más importantes. Mientras tanto, en ese lapso de tiempo se puede disfrutar de la feria de vinos y queso que Vila Viniteca ofrece en el mismo local donde se celebra el concurso.

Tras la revisión de los exámenes se anuncian las 10 parejas con más puntos, que serán las que pasen a la final de donde saldrán las 3 parejas ganadoras. Otras 7 copas con la misma mecánica que en la primera fase, pero con solo 1 hora para ello. Los premios consisten en 20.000, 7.000 y 3.000 euros respectivamente para las tres parejas ganadoras, un buen pellizco para estos tiempos que corren y siempre una magnífica promoción para la empresa organizadora.

Es, en definitiva, un día para pasarlo bien, de disfrute, donde conocer gente del vino, beber buenos vinos y quesos del mundo en la feria paralela. Aunque seguro que habrá nervios como en cualquier prueba o examen, se debe ir con la premisa de gozar, es lo importante. Y  no os creáis que la experiencia es un grado: grandes conocedores, sumilleres y distintos profesionales del vino se equivocan también (a veces, mucho), por lo que resulta recomendable acudir si os gusta este mundo del vino, aunque haya miedo de fallar.

El vino de la semana

Uno de los vinos que posiblemente hizo ganar a la pareja ganadora en 2013, Roberto Santana y Alfonso Torrente, ambos enólogos, fue un vino neozelandés de uva Pinot Noir, Ata Rangi 2009, con el que dieron de pleno en la fase final.

La Pinot Noir es la uva tinta de Borgoña, Francia. Manejada de la mejor manera, da vinos sedosos y plenos, frescos y emocionantes, y en este vino de las antípodas se expresa de la mejor manera. Quizá solo en el estado norteamericano de Oregón están a la altura de ellas, aunque hay buenos ejemplos también en California, Chile o Sudáfrica. Os invito a entrar en el mundo de la Pinot Noir. Y ya sabéis, preguntad en vuestras tiendas de barrio o especializadas, os están esperando con los brazos abiertos, quieren haceros felices.

FICHA

Vino: Ata Rangi 2009

Uva: Pinot Noir

Bodega: Ata Rangi

Webwww.atarangi.co.nz

Origen: Martinborough (Nueva Zelanda)

Precio: 70 €


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