Gourmet

La ruta del tapeo por Conde Duque

Encajonada entre las calles de San Bernardo, Alberto Aguilera y Princesa, la zona de Conde Duque (Madrid) es todo un referente de ocio a la hora de combinar cultura, compras y restauración. Hay quien, como queriendo remarcar las similitudes y diferencias entre esta área y la de Tribunal, ha empezado a llamarla ‘Malasaña Occidental’, pero su estilo es propio y original. Aquí el tráfico nos da un respiro y a diferencia de las masificadas calles colindantes, en la zona reinan la calma y el agradable ambiente de sus plazas y parques. ¿Qué mejor manera de descubrir ese espíritu que perdiéndonos entre sus bares?

El cuartel de Conde Duque es la construcción más representativa de esta zona. Este edificio militar de estilo barroco, proyectado por Pedro de Ribera y terminado en 1736, ha pasado a ser uno de los referentes culturales de la Villa y Corte en las últimas décadas. La reciente reforma ha limpiado la fachada, dejando a la vista los ladrillos originales, y la agenda se va retomando en la medida que la crisis lo permite.

En la misma calle Conde Duque, frente al cuartel, puede dar comienzo el tour gastronómico. La cocina de autor de Pecado Capital (calle Conde Duque, 30) o la cervecería O Potiño III (calle Conde Duque, 30), donde tomar una cerveza acompañado de productos de mar, entre los que destaca el pulpo, son muy buenas opciones. Pero si se prefiere estar al aire libre, la terraza del bar Taberna de Corps (Plaza de los Guardias de Corps, 1) ofrece una vista perfecta del cuartel del Conde Duque. Degustar alguno de sus canapés y embutidos en esta zona arbolada es una de esas pequeñas experiencias vitales que parecen llenarlo todo.

En Las Comendadoras hay que visitar el Café Moderno, la Taquería de Birra y el Café Federal, recién aterrizado desde Barcelona.

La cultura es parte inseparable de este barrio. Las galerías fotográficas y de arte se reparten por las calles que componen la zona y en cada rincón se puede encontrar otro pequeño espacio cultural. Uno de los grandes atractivos es el Museo ABC de dibujo e ilustración, situado en el número 29 de la calle de Amaniel, que alberga exposiciones de dibujantes, ilustradores y pintores. Bajando esa misma calle se encuentra la plazuela de las Comendadoras, otra plaza arbolada con un parque infantil y zonas de descanso. El Café Moderno (calle Comendadoras, 1) es una parada muy recomendable para respirar el ambiente de este rincón de Madrid. La terraza del local, en plena plaza y ajena al tráfico, es perfecta para tomar algo y coger fuerzas para continuar visitando la zona.

La plaza de Comendadoras presenta una oferta de restauración bastante amplia en la que destacan también los tacos de la Taquería de Birra, un clásico de la gastronomía mexicana que desde 1989 (auténticos pioneros) reparte tacos entre los foodies madrileños. La más reciente incorporación a la plaza llega desde la calle Parlament de Barcelona. Se trata de la sucursal madrileña del Café Federal(Pl. Comendadoras, 9), una apuesta sobria, moderna y elegante para tomar un café o un vermú de mediodía en un ambiente relajadamente hip.

De vuelta hacia la calle del Conde Duque, en la recoleta calle peatonal del Cristo, dos bares llaman la atención por el renombre que se han granjeado con los años. En primer lugar, La Taberna de la Casta (calle Cristo, 1), que ofrece embutidos de primera calidad. El jamón ibérico, el lomo o la cecina de León son algunas de sus raciones estrella y nunca decepcionan. A continuación, la Tabernilla del gato Amadeus (calle Cristo, 2), un cuyas croquetas caseras han adquirido una merecida fama. De jamón o de bacalao, estas croquetas han conquistado los paladares de muchos visitantes y se suele decir que el que las prueba repite.

En La Dichosa destacan sus albóndigas de bacalao, chupa chups de ave al cajún y su imprescindible pincho La Dichosa, con manzana, morcilla y huevo de codorniz.

También de bacalao son las albóndigas que la siempre sonriente y servicial Eva Pascual sirve en La Dichosa, taberna que con mucho mimo y dedicación abrió hace ya algunos años en la calle de Bernardo López García. En su carta también destacan los chupa chups de ave al cajún y un pulpo a la brasa con indisimuladas ínfulas tropicales gracias a una sabrosa salsa de mango. Un clásico imprescindible es su pincho La Dichosa, sugerente combinación de manzana a la plancha, morcilla de Burgos y huevo de codorniz. Además, el último pincho en llegar a su carta promete: se llama Matrimonio Manchego y combina anchoa y boquerón sobre una base de pisto.

La calle del Limón es el lugar idóneo para finalizar la ruta. La Taberna del Limón (calle del Limón, 22) o la Taberna de Abajo (calle del Limón, 16) para degustar embutidos y conservas o Río Miño (calle del Limón, 9) para disfrutar de productos de mar. En definitiva, el tapeo en Conde Duque no defrauda. 

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