Gourmet

Gaztelubide: un dulce reencuentro con la calidad

Hay sitios donde se debe ir a comer sin obligaciones. Tal como suena, sin problemas de prisas y con la mente en blanco. Si además ya tenemos un plato que nos estimule el ‘apetito emocional’, pues mejor que mejor. Gaztelubide es uno de esos lugares, y no importa reconocerlo, porque las cosas van cambiando lo justo para mejorar, estimulando la fidelidad de los asiduos y pudiendo recomendarlo a cualquiera.

Darío Prada y su familia son de los que creen en lo que hacen. En este caso, en lo que cocinan, porque padre e hijo saben que dar de comer es algo más que un negocio. Su manera de trabajar ha convertido Gaztelubide, en un verdadero oasis junto a la carretera de N-VI, en la mítica salida 12 de la Florida.

Sólo pensar en ese “taco” de Bacalao al Pil-Pil es un estimulante empujón para apagar el ordenador de la oficina. El nombre del local no llama a engaños, es un buen homenaje a una de las sociedades gastronómicas más antiguas de San Sebastián y eso se nota en la carta.

Es un negocio familiar en el que quieren que su cocina sea tan honesta como transparente

Con el paso de los años se agradece la presencia de Darío, padre, orgulloso de sus más de 80 años, siempre impecable y con esa tranquilidad que da el saber que muchos de sus clientes son amigos. Y de mesa en mesa, su hijo Darío se nota que ha aprendido el negocio desde abajo, con oficio pero atento a las cosas que se espera en un restaurante de este perfil. En esa línea de novedades hay que tener muy en cuenta su nueva sala acristalada. Un espacio diáfano y transparente, que permite disfrutar del exterior en invierno y en verano. En su nuevo espacio, los Prada se han servido de la luminosidad y el dinamismo del cristal para proponer una cocina tan honesta como transparente. Hay decoración de diseño, obra del estudio T27 y el interiorista José María Pérez de Albéniz, con una sutil sencillez.

Platos de temporada variados y satisfactorios

Sin embargo, la comida está por encima de todo. ¿Carne o pescado? Pues primero hay que “apaciguar” nuestro estómago. Cómo estamos en temporada, bueno es empezar por unos boletus, o sus platos de cardo o borraja, que la verdura siempre ayuda a justificar el homenaje del plato principal. Si estamos muy caprichosos podemos encargar unas almejas, de esas todavía huelen a mar, o un plato de jamón, bien cortado, que es referencia para medio cuerpo diplomático de la capital y algún que otro entrenador de fútbol, que vuele a Madrid para recordar los buenos días pasados cuando Ramón Mendoza era vecino del local.

El rodaballo es un referente, los guisos de bonito alargan la temporada y mi “añorado” bacalao se mantiene perfecto con el paso del tiempo. ¡Qué salsa! ¡Qué punto! El lomo se abre en “fracciones precisas”, sólo con apoyar el tenedor. En fin… sólo el capricho de unas cocochas despista la memoria gustativa. Si se necesita una porción de carne, la parrilla demuestra el buen hacer, con un solomillo que no tiene secretos. Simplemente, son perfectos… y los clientes lo saben. Por eso se repite, se disfruta y se llama a la oficina para decir que ha surgido una reunión fuera de la oficina y ya no se vuelve. Ese helado de pan de centeno con café fue la puntilla para una mentira piadosa que tiene todo el perdón.

ficha

Categoría: restaurante

Nombre: Gaztelubide 

Dirección: Carretera de La Coruña, kilómetro 12. Madrid. 

Código postal: 28023

Web:gaztelubide.com

Teléfono: 913 728 544


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