Gourmet

La ruta de la buena mesa: comer en la A-1

La llaman la ruta de la buena mesa, entre otras cosas, porque la A-1 es muy agradecida en lo que al paladar se refiere: en los casi 250 kilómetros que separan Madrid de Burgos no hace falta dar muchas vueltas para comer como un rey. La mala noticia es que seguir el camino se puede hacer algo cuesta arriba después de un buen lechazo, unas estupendas carnes a la brasa o incluso varios pinchos -de los que podrían ganar un concurso-. ¿La buena? Que el disfrute de una buena parada no nos la quita nadie. Aquí os dejamos siete de esos restaurantes en los que merece mucho la pena parar si salís de Madrid en dirección Burgos o viceversa. ¡Buen (y sabroso) viaje!

Área de Boceguillas

Una de esas más que gratas sorpresas que invitan a repetir porque su dueña Conchi se lo trabaja para que la clientela siga contenta: mantiene todo impecable, con detalles de restaurante de cinco tenedores, ofreciendo muy buena cocina y materia prima de calidad. En la carta se pueden encontrar los platos típicos de la zona, cocinados también con productos de la comarca: las verduras son de su huerto, los huevos los recogen en pueblos que están a menos de diez kilómetros a la redonda, también allí compran el lechazo y demás carnes que ofrecen en su menú. Y para rematar, increíbles vistas a Somosierra. Cuando a sus clientes les preguntan qué más querrían, casi todos responden lo mismo: que dure muchos años. (Autovía Madrid-Irún, kilómetro 115, Boceguillas. Teléfono: 921 54 37 03).

Las Campanas de Miliario

Hay quien lleva años parando en este establecimiento para comerse uno de sus famosos bocadillos de chorizo guisado (cuenta la legión de fans que hay que tener cuidado porque crean adicción). Pero Las Campanas es conocido sobre todo por el plato estrella de la zona, el cordero asado -además de por las chuletillas de cordero y el cochinillo-. Cocina castellana sin muchos aditivos y muy bien preparada. Además, no te llevarás ningún susto al pedir la cuenta. (Autovía Madrid-Irún, kilómetro 134, Honrubia de la Cuesta. Teléfono: 921 534 365).

El Lagar de Isilla

Aunque la A-1 no pasa por Aranda de Duero, merece la pena perder cinco minutos tomando la salida 152 para desviarse a la antigua Nacional 1 y pegarse un homenaje en esta localidad plagada de estupendos restaurantes. Uno de los que siempre es un acierto es El Lagar de Isilla, con una barra de pinchos que no tiene nada que envidiar a las de los mejores bares de San Sebastián. Y además, sin escatimar en dimensiones. Pero para los que quieran comer de mesa y mantel, la oferta tampoco se queda corta: lechazo del bueno, carta bien surtida de otros platos castellanos que elaboran con mimo y unos postres -de los de repetir- entre los que la tarta de queso es la reina. Una recomendación para el copiloto: no hay que perderse la bodega. Además de que elaboran su propio vino, aquí se puede encontrar la mayoría de referencias de la Ribera del Duero. (C/ Isilla 18, Aranda de Duero. Teléfono: 947510683).

Mesón Nuevo Coto

Otra posibilidad para quien haga el alto en el camino en Aranda es este mesón, en el que quizá hay que rascarse un poco más el bolsillo, pero merece la pena. Especializado en la cocina castellana, se ha hecho con una buena clientela, y sobre todo muy fiel, gracias a su maravilloso trabajo entre fogones. (Plaza de la Constitución 4, Aranda de Duero. Teléfono: 947 50 79 93).

La Parrilla de Fontioso

Ha estado cerrado más de un año, esperando que acabaran unas obras que impedían el acceso directo a este restaurante con muy buena fama entre los de paladar exigente. Por eso es una muy buena noticia que vuelva a abrir sus puertas coincidiendo con la apertura del parking para camiones que está al lado. ¿Y qué hay que pedir aquí? Por supuesto que lo que uno quiera, pero las carnes a la brasa son de las de 10. (A-1 en dirección Madrid, kilómetro188, Fontioso. Teléfono: 947 172 990).

Casa Antón

Hay quien se apostaría todo lo que tiene a que este restaurante sirve el mejor lechazo de Castilla y León. Y si no es así, al menos experiencia en prepararlo tiene: el único plato que se sirve -aparte de la ensalada- es el cordero lechal. Lo cocinan en horno de leña y lo sacan en el punto justo, sin florituras ni adornos que puedan despistar de su sabor. Por eso quienes quieren probar un lechazo de los sabrosos de verdad suelen pasar por aquí. Entre ellos, un montón de personajes famosos que han quedado retratados en las paredes del local. Un consejo: aunque la mayoría de los comensales no tengan ojos más que para el cordero, dejad sitio para el postre. El dulce de limón es de los de premio. (C/ Doctor Luis Cervera 5, Lerma. Teléfono: 947 17 03 62).

Fonda Caracoles

Tiene más de un siglo de tradición y en todos estos años ha sabido mantener una clientela fiel que asegura que en este restaurante cuidan mucho al comensal. Sobre todo a su estómago: guisos castellanos, platos de caza, sus famosos escabechados caseros, distintas variedades de setas de temporada y por supuesto, de nuevo el lechazo, son algunas de las opciones. Un clásico con el que acertar seguro. (C/ Doctor Luis Cervera 10, Lerma. Teléfono: 947 170 563). 


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