Gourmet

Joaquín Felipe toma Aspen: la evolución siempre trae mejoras

Siempre es agradable ver como un restaurante acristala su cocina para regocijo de cualquier cliente. Por eso, cuando hace unos meses pude ver a Joaquín Felipe en la cocina de Aspen fue un golpe de alegría. El triángulo puede ser perfecto. La familia Arias, que ya ha demostrado su buen hacer en mundo del deporte, los viajes y la gastronomía; Felipe, que puede presumir de ser tan buena persona como genial cocinero, y un lugar de referencia en la Moraleja, como Aspen, donde los camareros, no se dejan impresionar por las tonterías de alguna celebrity en decadencia, o algun wannabe trasnochado, es decir, el típico ‘quiero y no puedo’.

Después de la última reforma, el local mantiene su esencia, pero ofrece una nueva escenografía. Un lugar moderno que mantiene su alma. Una decoración vanguardista pero que integra algunas piezas históricas que hablan del pasado deportista de su propietario. Su patio central es como una gran ágora que recuerda esas plazas de pueblos de las Montañas Rocosas, donde siempre se da una especie de tonteo entre los clientes.

Entre ellos, siempre se puede ver a Miguel Arias. A veces pienso que este hombre ha hecho un pacto con el diablo. Siempre es agradable ver como mantiene su vitalidad. Todo parece irle bien… Su restaurante Flanigan en Puerto Portals de Mallorca, sigue siendo un lugar de referencia. Su agencia de viajes es una de las instituciones más fiables para los viajes de esquí a cualquier parte del mundo y su local en la Moraleja integra a los de siempre, con los que busca un lugar distinto. ¿Quién da más?

Pues el valor añadido lo pone desde hace unos meses el amigo Joaquín. Con sus patillas, con esa sonrisa de chico listo de barrio y con esos andares de maratoniano que es la envidia de su profesión. Siempre es una alegría verle en los fogones afinando el punto de una salsa o la textura de un guiso. Su instinto le lleva a entender la cocina de un modo sencillo, pero sumamente creativo. Aquí se disfruta cocinando y eso se nota. Por eso siempre es agradable dejarse aconsejar con sus recomendaciones.

Si buscamos algo tradicional no faltan su menestra, sus callos, su ensaladilla o su fabada, para la gente que gusta de gusta comer cosas que reconoce. Sin embargo, hay opciones que se revalorizan cada día. Los arroces nos recuerdan perfectamente a esos almuerzos sin horario de una tarde de otoño cerca del mar o los delicados canelones Rossini con foie que justifican una escapada de la oficina para no ir a trabajar por la tarde, aunque se entere el jefe…

En un sitio como Aspen se está obligado a servir una de las mejores hamburguesas de Madrid y sus carnes gallegas le permiten hace un filete empanado que nos lleva a nuestra más tierna infancia…. ¿Pescados? Pues vuelvo a los chipirones y puedo disfrutar de una merluza que es apetecible incluso en foto… ¿En postres? ¡No hay negociación! La tarta fina de manzana justifica una merienda con la encantadora madre que tiene alguna de nuestras amigas.

Además, aunque lo bueno se paga, resulta agradable una carta donde la comida puede rondar los 30-35 euros por persona. El presupuesto lo afinamos con los vinos que no están muy penalizados y donde siempre nos podemos dejar aconsejar por Pablo Herrero, que siempre guarda algún secreto de Napa Valley o de los vinos de la Toscana. Pues quedamos en Aspen…

ficha

Categoría: restaurante.

Nombre: Aspen.

Dirección: Plaza de la Moraleja, s/n

Código postal: 28109.

Ubicación: Urbanización La Moraleja - Alcobendas (Madrid).

Teléfono: 91 625 25 00.

Web:restauranteaspen.com

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