Gourmet

La Vaca y la Huerta: perfecto para superar la depresión postnavideña

Dicen que la calidad necesita de sencillez para demostrar sus atributos, y aquí se logra con creces. La Vaca y la Huerta es el tipo de local que se adapta a nuestras necesidades, ya sea para comer como a cenar… o simplemente a disfrutar. La prueba es que estamos ante uno de esos lugares donde abundan las segundas y terceras visitas de los clientes.

De la mano de Ángel y Fernando, este local se ha convertido en el lugar de referencia de la calle Recoletos. A su favor juega la tranquilidad que le da su ubicación, en el número 13 de esta arteria principal del barrio de Salamanca, donde ha aguantado con otro nombre durante más de diez años pese a la crisis más dura que se recuerda en la noche madrileña. Evolucionar es triunfar, y aquí se demuestra una vez más. Para empezar la reforma que se ha realizado en todo el edificio ha repercutido también en el restaurante, destinado ahora más que nunca al triunfo.

Y es que nada puede salir mal cuando cada uno aporta lo suyo. Ángel, por un lado, ha mamado el oficio con el recuerdo de aquellas verduras que trabajaba su madre en un pequeño restaurante segoviano y la selección de carnes que hacía su padre para sacar los solomillos más sabrosos que se conocían al otro lado de la sierra de Guadarrama. Fernando, por su parte, es un zascandil gastronómico, un pionero en las cervezasartesanas castellanas, conseguidor de sueños y una buena muestra de ese oficio de difícil estudio que podríamos denominar tejedor de sabores.

Estos planteamientos se agitan y remueven y aparece de manera natural La Vaca y la Huerta. Superados los excesos navideños siempre se agradece un buen plato de pamplina con burratina, todo un pelotazo de frescor en la boca; unos puerros navarros en una sutil vinagreta o unas alcachofas que casi se deshacen con la mirada. ¡Que los vegetales sepan a huerta siempre se agradece!

Pero la carne también reivindica su protagonismo. La lustrosa vaca metálica que nos espera en la entrada ya está dando el primer aviso del festín que nos espera. Ese lomo de vaca rubiagallega va a dar grandes momentos de gloria a los que valoran la carne por encima de modas y etiquetas. Su solomillo o su picaña demuestran el de la parrilla es un arte dominado en las cercanías de la Cibeles. Y hay más: el carpaccio rústico o su roast beef son casi una obligación para los muchos clientes que repiten con frecuencia, aunque tienen una dura decisión ante sus ojos con ese jarrete en curry rojo o sus albóndigas de la abuela en salsa.

Si a esto unimos una deliciosa tarta de queso o una cuajada casera, el círculo de nuestro festín se cierra con alegría. La cosa no empeora cuando traen la cuenta. Por cabeza no llegamos a los treinta euros y seguro que nos han ofrecido algún vino que nos ha demostrado que el disfrute en Madrid todavía entiende más de calidad que de falsas etiquetas sociales. La Vaca y la Huerta nos va a dar grandes momentos de gloria… y sus dueños acaban de abrir una nueva puerta.

FICHA

Restaurante: La vaca y la huerta

Dirección: Calle Recoletos, 13

Web:www.lavacaylahuerta.com

Teléfono: 917 81 15 86


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