Gourmet

Revistas gourmet: cuando el papel también se come

La comida es cultura, sabrosura y una buena lectura. Comer es un viaje y son los sentidos los que nos transportan a rincones en los que nunca hemos estado, a otros que reconocemos como nuestros y a otros más lejanos que solo caben en la imaginación. Pero viajar también se puede lograr a través de la lectura y si es una lectura culinaria, es aún más deleitable.

La comida es cultura, sabrosura y una buena lectura. Comer es un viaje y son los sentidos los que nos transportan a rincones en los que nunca hemos estado, a otros que reconocemos como nuestros y a otros más lejanos que solo caben en la imaginación. Pero viajar también se puede lograr a través de la lectura y si es una lectura culinaria, es aún más deleitable.

Las publicaciones relacionadas con el mundo de la gastronomía van en crescendo y hacen más sencillo y completo el acto de consumir cocina. Los formatos van desde revistas a libros con recetas, relatos o perfectas fotografías. Lo interesante de las publicaciones dedicadas a la gastronomía es que han llevado más allá la creatividad de sus equipos de redacción permitiéndose conceptos nunca antes vistos en el mercado editorial.

Es allí donde reside su atractivo para los enamorados de la comida. En sus páginas cuentan la historia detrás del dueño de un chiringuito de playa que sirve mariscos todos los veranos en Nueva Jersey o el ritual de la matanza en un pueblo español. Cuentan cómo una mesa es un medio para unir personas y la belleza y estética que lo envuelve todo.

La primera edición de Lucky Peach sólo se vende en Ebay por unos 199 dólares.

En la cumbre se encuentra Lucky Peach, una de esas publicaciones que han venido a volver locos a chefs y a todos los que los alaban. Se ha convertido en un objeto de colección y encontrar cada número que sale a la venta es a veces misión imposible para sus seguidores españoles. Van ya por la decimotercera edición y la primera se vende en Ebay por más de 100 dólares –aunque los demás ejemplares no pasan de los 12 dólares-.

Su artífice es el rey del ramen y los baos, el chef David Chang -Momofuku- que ha querido poner en papel literatura ‘de chefs para chefs’: el hardcore de las cocinas hecho papel. Las ilustraciones de Lucky Peach son provocadoras y surrealistas, sus fotografías son explícitas y sus recetas poco comunes gracias a un equipo de redactores que ocupan la casta culinaria más rompedora y alternativa del panorama del periodismo gastronómico.

Cada mes desarrollan un tema que va desde ‘El Apocalipsis’ hasta la ‘Obsesión’, y a partir de ahí empieza una locura que no se limita a una ciudad determinada. Sus historias van de Asia a Centroamérica alejándose del mainstream culinario y optando por caminos menos transitados.

El plano más recatado y tranquilo de la literatura culinaria

Si nos pasamos a un plano más recatado y tranquilo hay que mencionar a The Gourmand, revista que habla el idioma universal de la comida y en la que la cultura y el amor hacia la comida se entrelazan creando un contenido que une a los apasionados del acto diario de comer.

No se centran en tendencias ni modas, sino que optan por páginas repletas de sobriedad y estilo con fotografías y artículos en los que la comida es el vínculo entre la vida diaria y el arte.

Fuet le sigue de cerca en estilo, pero con un enfoque más local y en el que se pone el máximo empeño en transmitir las periferias de la artesanía culinaria. Es una completa delicia adentrarse en el mundo de María Arranz y Eduardo García en esta publicación bianual para estudiar temas como los rituales o íconos que sobrevuelan a la comida.

Apicius es una publicación culinaria sobre glamour en la alta cocina.

En la gama alta de publicaciones comidísticas se gana el puesto Apicius de Javi Antoja. Un cuaderno/libro/revista disponible dos veces al año en el que perderse con el glamour y la sofisticación de la alta cocina y los chefs que la defienden.

Y por último entra Kinfolk, la biblia de todos aquellos a los que les fascina lo bello y lo bonito. Lo suyo es una representación de una cocina hecha con sencillez, sin complicaciones, con productos orgánicos y servida en una enorme mesa para compartir momentos al más puro estilo de Las Vírgenes Suicidas. La revista hace una oda a la belleza y a compartir en familia con un nexo común: una cocina honesta y natural


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