Gourmet

Navidad por el mundo

Amor, paz y comida en cantidades industriales, la Navidad ha llegado a la ciudad. Qué más da que sea la celebración del nacimiento de nuestro señor, que sea el momento del año en el que por fin se reúne toda la familia o que sean los días para reflexionar acerca de todo lo ocurrido en el año. Al fin y al cabo lo que de verdad importa es: ¿qué comeremos en estas fechas tan especiales?

En España las opciones el día de la cena de Nochebuena suelen ser tan variadas que no es fácil generalizar, pero sí que existe una línea fácil de trazar. Se empieza con los embutidos, quesos, espárragos con mayonesa casera, ese jamón que pasa del típico baratusco al más caro que el charcutero tiene en el escaparate para poner un poco de lujo en la mesa.

No faltan los langostinos que caen como demonios en el estómago por la noche pero que da igual, se asumen los riesgos porque ¡solo se vive una vez! Luego viene la sopa calentita que reconforta, hace base y prepara la entrada del plato fuerte. Aquí ya se puede ir con pescado o lo que el diente carnívoro demande y de postre que no falten los turrones, polvorones y mantecados que tanto deseamos a lo largo del año y que tanto ascazo nos dan después de un mes de excesos. Para bajarlo todo primero una cervecita para calentar motores y luego mares y ríos de un buen vino para luego finiquitar la noche con un buen licor. Y así, tan a gusto, nos vamos a la cama.

Pero, ¿qué se come fuera de España?

En Finlandia

Si Finlandia es el punto de partida preguntamos a Gonzalo, fundador de Lisko Market y cuenta que “ellos no celebran nochebuena como en España, es más comida, ya están en la cama cuando se cena en España”. Según él, el menú tradicional para el 24 y 25 de diciembre va cundido de pescado marinado, salmón ahumado, ensalada de remolacha con zanahoria y patata cocida con salsa.

Para el plato principal dan paso al jamón asado y mostaza, carnes y pan de centeno típicos de Karelia -relleno puré de patata o arroz con leche-, lombarda guisada y cazuela de patatasazucarada. Para beber kotikalja, un tipo cerveza sin alcohol hecha en casa y vinos. Cierra el trato el café, dulce de hojaldre con mermelada de ciruela y galletas. Con tal banquete Santa Claus seguramente pase de repartir regalos, se ponga la servilleta en el cuello y empiece a devorar.

En Londres

En Londres la familia de Debbie Musgrove, londinense afincada en Madrid y fundadora de The Windmill, cocina un buen asado, “como el que acostumbran todos los domingos”. Preparan pavo, ternera, patatas asadas y una selección de vegetales “que incluyen coles de Bruselas, ¡algo que los niños detestan!”, cuenta.

Para compensarles la mala pasada no faltan los christmas crackers: unos rollos de cartón envueltos con decoraciones coloridas y que al tirar de ellos con otra persona hacen un sonido como el de un disparo, revelando un papel con un chiste escrito y una corona que toda la familia termina usando durante esa noche.

En Nueva Zelanda y Estados Unidos

En el otro lado del mundo, en Nueva Zelanda, James Blick de Madrid Food Tour cuenta que no suelen hacer ninguna comida especial el día 24 y que optan por el día 25 por una comida que incluye el pavo como el plato más tradicional y un jamón “al estilo lacón”. Algunos varían el menú con mariscos en vez de pavo y con los hogares más humildes se homenajean con pollo.

Si se cruza el charco llegamos al país natal de Lauren Aloise, socia y fundadora de Madrid Food Tour en Madrid junto con James, que cuenta que en Estados Unidosno hay ningún plato que sea tradicionalmente navideñomás allá de lasgalletas y que depende de varios factores como la región, estado y antecedentes étnicos. En su caso por ejemplo, sus abuelos eran inmigrantes italianos por lo que cenan antipasto, manicotti, bacalao frito y varios acompañamientos. Para el postre reservan la fruta, nueces, galletas y tartas o pies caseros.

Jessica, de Nueva York, cuenta que ella no celebra la Navidad, ya que su religión -el judaísmo- no sigue esa tradición pero que en honor de su padre -cristiano libanés-, siempre han hecho una cena con kibbeh -una especie de croqueta hecha de trigo búlgur, especias y carne-, pan árabe, tabulé y yogurt.

En América Latina

Más al sur, en México, Fernando Escalante de María Bonita taco bar dice que allá lo más típico son “los romeritos -una especie de yerba tipo canónigo- con mole y bacalao. Los tamales se suelen consumir mucho en estas fechas y el típico ponche con tejocote, guayaba, caña de azúcar, manzana”. Al que como no, suelen poner tequila.

En Guatemala el ponche y los tamales dominan la temporada navideña y el día de Nochebuena el pavo o la pierna de cerdo se hacen presentes acompañados de puré de patatas y ensalada.

Ecuador también tira más por la costumbre gringa, como en casa de Andrea Morán, editora gráfica de Condé Nast. En su casa se hace un pavo asado relleno con carne de cerdo, de pollo, ternera y frutos secos y se acompaña de arroz “porque sin arroz en Ecuador no se come. Mi madre lo hace navideño con cebolla, pimiento verde y rojo. De postre, chocolate con panettone”.

Los menús podrán ir cambiando dependiendo del país, el hogar, sus costumbres, antecedentes y economía, pero lo que comparten todos y cada uno de los mencionados es que todos se hacen y se comen en familia alrededor de una mesa. Costumbres así siempre son dignas de ser celebradas.

¡Feliz Navidad!


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