Gourmet

Las ‘mejores’ cervezas ecológicas alemanas

En un país donde se cuentan alrededor de 1.300 empresas cerveceras responsables de hasta 5.000 cervezas diferentes, resulta prácticamente imposible saber, con conocimiento de causa, cuál es la mejor de entre ellas. Probando una por día, harían falta algo más de trece años para poder degustarlas todas. No se sabe si alguien se ha prestado a realizar semejante ejercicio catador. Uno que resulta más abordable en tierras teutonas es el de probar las cervezas que pueden reivindicarse como más naturales. Se trata de las ‘Bio-Bier’, las cervezas con certificado de producto ecológico.

En el denso panorama cervecero alemán, estas cervezas son minoría, pues apenas representan un uno por ciento del mercado. Son pocas y, precisamente por eso, especiales. Según las cuentas de la sección de economía del diario germano Die Welt, en Alemania puede decirse que hay no más de una treintena de cervecerías ecológicas consolidadas. En esta pequeña porción del mercado, ejerce de líder la compañía Neumarkter Lammsbräu.

Sus treinta años de existencia no han pasado en vano, y de ahí que a día de hoy ofrezca casi una veintena de variedades de cervezas biológicas. Entre sus productos también figura como innovación gastronómica una cerveza sin apenas gluten apta para celiacos. La Lammsbräu Blond, la rubia de esta compañía afincada en Baviera (sur germano) que emplea a un centenar de personas y que produce 80.000 hectolitros de cerveza anuales, es una de las preferidas por aquellos amantes de las birras respetuosas con el medio ambiente.

La Flensburger Kellerbier quedó como cerveza ganadora en una cata de especialistas.

Entre los especialistas, goza de buena reputación la Flensburger Kellerbier. La elabora la cervecería Flensburger, asentada en un lugar muy particular: a las puertas de Dinamarca, en la ciudad costera de Flensburgo. “Tiene un sabor a malta, es fresca y brillante, está simplemente deliciosa”, ha resumido tras probarla un catador de la edición alemana de la revista masculina Men's Health. Hace unos años, esta publicación realizó una gran cata en su redacción en la que se examinaron hasta quince cervezas ecológicas. La Flensburger Kellerbier quedó como ganadora.

Reconocimientos de mayor prestigio acumula la Bayreuther Bio-Weisse, cerveza de trigo hecha desde 2007 en Bayreuth, también en Baviera. Allí, precisamente la Weißbier - cerveza de trigo también llamada ‘cerveza blanca’ - es una bebida típica. En la Bayreuther Bio Brauer, ese nombre lleva la cervecería que la produce, la han de elaborar muy bien. Porque esa especialidad suya ha logrado hacerse en más de una ocasión con ‘la etiqueta de oro’, premio de la Sociedad Agrícola de Alemania (DLG, por sus siglas en alemán).

‘Viva Baviera’

También se fabrican en Baviera las cervezas ecológicas de la experimentada firma Herrmannsdorfer, que tiene un cuarto de siglo de historia. Suya es, por ejemplo la Schweinsbräu Weisse. Sólo en ese Land del sur germanohay una cerveza con un nombre que celebra la región utilizando un término español. Se trata de Viva Bavaria, de la firma cervecera Riedenburger. Con este producto, en Riedenburger prometen que se pueda experimentar a base de deliciosos tragos parte de eso que llaman ‘la alegría de vivir’ bávara.

Por su parte, la empresa cervecera Pinkus dice ofrecer “calidad y nada más que calidad”. Esos términos le sirven de eslogan a una compañía afincada en Münster (en el Land del oeste alemán Renania del Norte-Westfalia) y que también presenta una interesante y abarcable variedad de cervezas resultantes de medio siglo de actividad. La Pinkus Pils, Pinkus Special o Pinkus Alt, junto a su cerveza blanca -Pinkus Hefe Weizen, que mezcla malta de cebada y trigo orgánico- son sus productos estrella.

En vista de lo que se apunta desde Pinkus, cabría reivindicar algo más que la calidad. Porque, en general, el nivel de las cervezas germanas, ecológicas o no, suele ser muy alto. Esto se debe en buena medida a la estricta legislación que regula la producción del popular brebaje, del que en Alemania se vendieron cerca de 95 millones de hectolitros en 2014, según datos recientes de la Asociación de Cerveceros de Alemania.

La particularidad de las cervezas ecológicas reposa en los excelsos estándares de los productos que se utilizan en su elaboración, pues los cereales empleados suelen proceder de plantaciones locales que destacan por su compromiso con el desarrollo sostenible. “Cada vez más, la gente se pregunta de dónde viene su comida”, según Harald Riedl, responsable de Bayreuther Bio Brauer. A ese interrogante, si lo formulan consumidores sensibles con el medio ambiente, Riedl y compañía pueden responder de manera más que satisfactoria. 


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