Gourmet

Gemma Vela Humanes: una sonrisa que explica los mejores vinos

Hay mujeres que transmiten energía con su presencia y Gemma Vela Humanes es una de ellas. Ha hecho de la enología su profesión y, de su sonrisa, uno de los mejores recursos para convencer al cliente de que la elección es acertada. Su manera de hablar de vinos desde el hotel Ritz de Madrid dice mucho de los nuevos aires de este santuario del buen gusto. 

Pregunta: ¿Cómo es la bodega del Ritz?

Gemma Vela Humanes: Es muy amplia, en la actualidad contamos con unas cuatrocientas referencias, que buscan agradar a cualquier cliente que se acerque a nuestro hotel. Hay un amplio abanico de zonas, añadas, tipologías… Siempre con el mismo fin, que el cliente encuentre lo que le puede apetecer. Y si no está lo buscamos.

P. ¿Se encuentran cosas insospechadas?

G.V.H.: Claro. Siempre se pueden encontrar pequeños tesoros, como por ejemplo, un Pedro Ximénez de 1910 de Bodegas Alvear. Lo peculiar es que es la añada coincide con la inauguración del hotel Ritz.

P. ¿Un lugar tan internacional, por ser un hotel, nos puede servir de filtro para saber lo que buscan los extranjeros en los vinos españoles?

G.V.H.: Ante todo buscan conocer y descubrir el producto nacional, tanto en variedades, como en elaboraciones. Algunos preguntan por vinos de nuestro país que están de moda en sus propios países. Buscan tanto novedades, como añadas clásicas difíciles de localizar fuera de España.

P. ¿No tiene la sensación de que el vino es cada vez más femenino?

G.V.H.: No lo creo. El vino es un producto para personas que quieran disfrutar, que les aporte emociones. Momentos únicos, acompañados de buena compañía, de un buen libro, de sus pensamientos…

P. ¿Ser reconocida como la mejor sumiller española supone un reto?

G.V.H.: Sí, supone no bajar la guardia en ningún momento. Luchar día a día y seguir haciendo mi trabajo como hasta ahora lo he ido realizando, con pasión e ilusión. El hotel Ritz es el lugar perfecto para esa “emoción” cotidiana.

P. ¿No tiene la sensación de que hay secretos que sería muy difíciles de beber?

G.V.H.: Básicamente, el vino está elaborado para ser disfrutado. La historia de una botella nos hace querer descubrir algo casi prohibido. A quien no le gustaría probar, por ejemplo, una de las botellas de champagne que se encontraron en el Titanic, alguna de las botellas de Pingus que están también bajo el mar u otras botellas que fueron abiertas en momentos históricos de España. Eso debería emocionar a cualquiera…

P. ¿Qué botella te gustaría abrir o beber?

G.V.H.: Posiblemente alguna añada clásica de España, ya que siempre está el reto de descubrir la evolución de nuestros vinos después de un largo periodo.

P. ¿Se acuerda de la última botella que compró?

G.V.H.: ¡Por supuesto! Un oloroso de Jerez de 30 años.

P. ¿Qué tipos de copas que debo tener en casa?

G.V.H.: No hay que volverse loco. A veces con una sola copa, que tenga la forma, finura y capacidad adecuada, es suficiente para distintos tipos de vino. Más calidad que cantidad.

P. ¿Un vino para seducir? 

G.V.H.: Depende de la persona, son muchos, pero siempre hay que conocer a la persona o personas con los que los quieras compartir.

P. ¿Desayunar con vino es una moda?

G.V.H.: Es otra manera de disfrutar del mismo. Hace ya muchos años que hay consumidores de cava o champagne, no sólo en España, si no en diversas partes del mundo.

P. ¿Qué hace de la terraza del Ritz, un sitio tan especial?

G.V.H.: Posiblemente su atmósfera. Para conseguirla hay que mezclar en la dosis justa su historia, la elegancia, la calidad, el servicio, y un ambiente único… y se logra. 


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