Gourmet

Cerveza de Autor: revolución en Castilla y León

Las hay rubias, tostadas y negras, de estilo belga, alemán, italiano o inglés, y presumen de no tener nada más que agua, cereal, lúpulo y levaduras, pero lo que sobre todo diferencia a las artesanas de las industriales es el mimo y el tiempo que les echan. Por tierras castellanas se viene fraguando una auténtica revolución cervecera. En vez de una caña, que la próxima sea una Milana, una Casasola o una Loca Juana.

Sentenciar que Valladolid o Zamora son tierras de buen vino resulta una perogrullada. Afirmar lo propio de su cerveza ya hará levantar la ceja a más de uno. A principios de junio se celebró en Medina del Campo la I Feria de la Cerveza Artesana de Castilla y León, una prueba más del auge que vive este sector por todo el país y, en los últimos años, muy especialmente en su meseta.

La diferencia con las hechas a granel radica en la selección exquisita de las materias primas, la ausencia de añadidos artificiales, su casi siempre segunda fermentación natural en botella y, crucial, su producción limitada y los tempos. Mientras que una artesana tarda en hacerse en unos dos meses, un botellín de los de toda la vida viene a estar listo en cinco días. Claro que son algo más caras y mucho más difíciles de encontrar, pero no hay color entre unas y otras para el amante de la birra gourmet, un especimen que en España parece estar creciendo como la espuma.

De Soria llegaron la Arévaka y la Caelia; de Ávila, la Gredos y la Tierra Vetona; la Helmántica, de Salamanca; la Veer, de Segovia; la Cazurra, de León, y la Sr. Bru, de Zamora. La palma sin embargo se la lleva Palencia, con sus cervezas artesanas Bresañ, Mondas y Lirondas, Torquemada y Vaccevm, y sobre todo Valladolid. Es en esta provincia más célebre por sus Ribera del Duero y sus vinos de Rueda donde más ha pegado el boomcervecero de autor.

La Baviera patria

En él se embarcaron hace casi tres años, en su finca familiar del valle de Esgueva, los propietarios de la pionera Cervecera Casasola, Agustín y Alfonso Perdomo-Spinola, convencidos de que las condiciones de la zona –agua muy caliza, campos de cereal y tradición en el arte del buen beber– jugaban a su favor para hacer de Valladolid algo así como la Baviera patria.

De por aquí son también las igualmente artesanasLas Llaves de San Pedro, La Real del Duero, la Lüge, la Vier y las otras dos más famosas: la pale lagerLa Loca Juana y la Milana, un guiño al vallisoletano Delibes que se despacha en sus variedades Bonita, TostadaTrigo.

Muchas de ellas, entre decenas de otras marcas nacionales e internacionales, podrán probarse en la Feria Internacional de Cervezas Artesanas que se celebrará en Zaragoza entre el 21 y el 23 de junio, así como en la I Feria Internacional El arte de la cerveza artesana, en Aranda de Duero, del 27 al 30 también de junio.


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