Cuando se elaboran dulces siempre andan cerca caritativos voluntarios dispuestos a comerse aquellos que no han salido tan bonitos como esperábamos. En repostería se cuidan cada vez más las apariencias y los acabados perfectos y atractivos para el cliente, pero el buen goloso sabe que a veces las apariencias engañan y el paladar tiene mejor criterio que los ojos.

Ejemplo de esto son los feos, unas pastas de almendra típicas de Zamora que surgieron por casualidad a finales del siglo XIX y principios del XX. Una receta que salió mal dio lugar a estas pastas con superficie de color marrón tostado muy similar a un producto de entonces, turrón del feo o guirlache. Su delicioso sabor a almendra les salvó de las garras de los comedores de errores para acabar comercializándose como uno de los mayores éxitos de la repostería zamorana. Muy afamados en Cerecinos de Campos, Villalpando y Benavente, aunque fáciles de encontrar por todo Zamora.

La receta puede variar de unas pastelerías a otras, añadiendo harina de forma opcional, pero con una base común de almendra picada, azúcar y huevo y una textura dura y disgregable. Se elaboran de forma artesanal y se consumen durante todo el año, especialmente en junio en honor a San Antonio de Padua (su fiesta).

Me dicen en la pastelería que en relación a otros productos tienen menor aporte graso y calórico y muchas proteínas, por lo que podemos acompañar al café con uno sin remordimientos. También aseguran que aguantan 5 ó 6 meses sin problemas. Se agradece la información, pero está claro que no me conoce: ni me comeré sólo uno ni me durarán siquiera 5-6 días… ¡Que vivan los feos!

¿Un buen lugar para comprar? Pues la Pastelería La Concepción, en el número 19 de la Plaza Mayor de Villalpando, Zamora (980 660 036).


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